Thursday, April 21, 2011

¿Indicó Benedicto XVI que estamos en “La Apostasía”?

Que nadie os engañe de ninguna manera. Primero tiene que venir la apostasía...

2 Tes 2, 3


Bueno, no sabemos si alguien lo notó, pero para nosotros Benedicto XVI indicó indirectamente que estamos en “La Apostasía”.

En su homilía durante la Santa Misa Crismal, Abr-21-2011, dijo el Santo Padre:

¿No es verdad que el Occidente, que los países centrales del cristianismo están cansados de su fe y, aburridos de su propia historia y cultura, ya no quieren conocer la fe en Jesucristo? Tenemos motivos para gritar en esta hora a Dios: "No permitas que nos convirtamos en no-pueblo. Haz que te reconozcamos de nuevo. Sí, nos has ungido con tu amor, has infundido tu Espíritu Santo sobre nosotros. Haz que la fuerza de tu Espíritu se haga nuevamente eficaz en nosotros, para que demos testimonio de tu mensaje con alegría.

Ahora, se preguntarán muchos, ¿de donde se deduce que Benedicto XVI haya indicado que estamos en “La Apostasía”?.

La enciclopedia católica nos dice que “apostasía, en su estricto sentido, significa apostasía a Fide (Sto. Tomás, Summa theologica, II-II, Q. xii a. 1)”.

Hecha esta aclaración, se lee también que la enciclopedia católica define en términos generales la apostasía a Fide o perfidiæ como “el completo y voluntario abandono de la religión Cristiana”.

Cuando el Papa hace una afirmación abstrayéndola en forma de pregunta: “¿No es verdad que el Occidente, que los países centrales del cristianismo están cansados de su fe y, aburridos de su propia historia y cultura, ya no quieren conocer la fe en Jesucristo?”; ¿de qué está hablando?

Al buen entendedor...

Thiberville, ¡un escándalo francés!



El más reciente correo de Paix Liturgique en español (Abr-20-2011) trata del penoso caso de Thiberville, del cual hemos hablado aquí en otras ocasiones, para lo cual los invitamos a dar click sobre la etiqueta “Caso Thiberville” al final de esta entrada.


Thiberville, ¡un escándalo francés!

Después de hacer rodar la cabeza del cura párroco de Thiberville tras dos años de una larga intriga, el obispo de Évreux, Mons. Nourrichard, acaba de excomulgarlo por el simple motivo de que… seguía viviendo en su presbiterio. Presbiterio que el Padre Michel ocupa con justo título, puesto que fue la municipalidad de Thiberville, solidaria con su sacerdote desde el comienzo de la polémica, quien lo había puesto a su disposición.


La historia de Thiberville es simple: un obispo progresista cuya diócesis está en plena descristianización quiere desmantelar la última parroquia que aún continúa siendo plenamente católica. El párroco, que está allí desde hace más de veinte años, rechaza esta decisión y recibe el apoyo de los fieles y de las autoridades locales. El obispo se hace presente en el lugar e intenta imponer su decisión, pero los fieles lo echan, en el sentido más literal de la palabra, a principios de 2010: ver aquí.

Sin embargo, el obispo persiste en su voluntad de fundir la parroquia de Thiberville en un nuevo conjunto y termina consiguiendo que el Tribunal de la Signatura Apostólica, ante quien el Padre Michel había apelado, le dé la razón.

Se designa un nuevo párroco, partidario de las opiniones del obispo, mientras que el Padre Michel se encuentra sin un apostolado bien definido. La cuestión es que la comuna de Thiberville decide permitir al Padre Michel que utilice el presbiterio, deshabitado, puesto que en el marco del reciente reagrupamiento, el nuevo párroco no vivirá allí. Pero el muy abierto y tolerante Mons. Nourrichard, que de buena gana asiste a ordenaciones de mujeres en la Iglesia anglicana, no lo acepta. De allí, la excomunión “motu proprio” del Padre Michel…

Sin entrar en el mérito de este triste asunto, podemos hacer un primer balance, sobre todo desde el punto de vista litúrgico, de toda esta operación.

UNA PARROQUIA DEMASIADO CATÓLICA

Thiberville antes: catorce iglesias atendidas por el Padre Michel, que constituían el conjunto católico más vivo y misionero de la diócesis de Évreux: la iglesia de Thiberville repleta en las tres misas del domingo, atención rotativa de las otras iglesias, legiones de niños en los cursos de catecismo, participación activa de los fieles, enjambres de monaguillos, cofradías, todas las iglesias de la región magníficamente restauradas, las misas de semana muy frecuentadas, los entierros celebrados por el párroco mismo, etc. En fin, uno de los últimos lugares de provincia donde la comunión de todos los católicos se vivía de manera ejemplar, modelo de aplicación de la voluntad del Papa, con las misas “ordinarias” celebradas de la forma más piadosa que se pueda imaginar, y la misa “extraordinaria” insertada del modo más natural. Volveremos sobre este punto.

Thiberville después: una misa dominical lúgubre que no reúne más de treinta personas: una decena de fieles de la antigua parroquia y una veintena proveniente de parroquias reagrupadas con Thiberville. ¿Las misas durante la semana? Suprimidas. ¿Los niños del catecismo? Cuando mucho, quedan unos veinte. En fin, Thiberville se sumó al montón de las parroquias de Francia y descubre la “crisis de la Iglesia” a la que había escapado hasta ahora gracias al celo de su párroco.

Entre las víctimas de este asunto, se cuenta la « reforma de la reforma » querida por el Santo Padre, y a la que, como habréis comprendido, Mons. Nourrichard no se muestra nada sensible. La forma extraordinaria del rito romano ya no tiene derecho de ciudadanía en Thiberville. En consecuencia, toda la diócesis de Évreux se quedó sin la misa dominical según el misal del Beato Juan XXIII.

Y decir que Mons. Nourrichard juraba que la cuestión litúrgica no tenía nada que ver con el asunto de Thiberville…

De hecho, hasta su apartamiento, el Padre Michel celebraba él mismo cada domingo la misa tradicional a las 17 horas en Thiberville, después de las misas de la mañana celebradas en la forma ordinaria más reverente y ortodoxa posible.

Cabe señalar que el Padre Michel había anticipado de manera profética las medidas de sentido común promulgadas por el Papa Benedicto XVI en su Motu Proprio, y las dos formas del único rito romano coexistían pacíficamente en su parroquia desde hacía muchos años. En efecto, la misa tradicional semanal se celebraba en Thiberville desde 1996. En aquel momento, el Padre Michel había respondido favorablemente a un pedido de fieles que querían que se celebrara una novena de misas en el rito tradicional por el descanso del alma del Padre Montgomery, fallecido en diciembre de 1996.

El Padre Montgomery había sido pastor escocés, luego se convirtió en sacerdote católico y fue párroco de Chamblanc (situado a pocos kilómetros de Thiberville) desde 1956 hasta su muerte. Este cura párroco había conservado la misa tradicional en su parroquia, y los sucesivos obispos de Évreux –incluido el heterodoxoMons. Gaillot, depuesto por Juan Pablo II en 1995– no habían encontrado nada que objetar, tal era el amor de los fieles por su sacerdote. Por así decir, esta novena se convirtió en perpetua y se celebró pacíficamente, sin exclusiones, durante quince años en la ex floreciente parroquia de Thiberville.

En cierto modo, o más bien de modo cierto, el Padre Michel había logrado convertir a su parroquia en un laboratorio del enriquecimiento mutuo de las dos formas del único rito romano. En suma, era un párroco “reforma de la reforma”, perfectamente integrado al espíritu del Motu Proprio Summorum Pontificum.


¡UN OBISPO QUE DESPRECIA A SUS SACERDOTES, A SUS FIELES Y AL PAPA!

Si volvemos a tratar este doloroso tema es porque, entre otros aspectos, resulta sintomático de la oposición episcopal al Motu Proprio de Benedicto XVI.

Aunque el obispo diga que la decisión de suprimir la parroquia de Thiberville y de dejar sin apostolado al Padre Michel, aún joven según los criterios eclesiásticos (61 años, es decir, 14 años antes de su jubilación, cuando la diócesis de Évreux tiene tan pocos sacerdotes como la gran mayoría de las diócesis de Francia), no obedece a causas litúrgicas, ahí están los hechos.

No necesitaron mucho tiempo Monseñor Nourrichard y su gente para destruir esta magnífica experiencia del Motu Proprio en el marco de una apacible parroquia rural.

A decir verdad, la misa tradicional de las 17 horas no fue suprimida de la noche a la mañana después de la partida del Padre Michel. En efecto, la misa se programó para el 6 de marzo, como puede verse en este video. Imágenes a la vez dramáticas y escandalosas. Dramáticas, porque la impotencia del sacerdote frente a una liturgia que, evidentemente, no conoce, da lástima. Escandalosas, porque la liturgia se ve maltratada a tal punto que no se puede dejar de pensar en la responsabilidad del obispo en este simulacro de celebración.

Estas imágenes son la prueba de la total falta de respeto y de caridad de Monseñor Nourrichard por sus sacerdotes y sus fieles. Envió a un sacerdote completamente ignorante de las rúbricas de la forma extraordinaria, a celebrarla sin ninguna preparación, ante unos fieles desconcertados.

Las imágenes hablan por sí mismas: si el sacerdote no hubiera anunciado al comienzo de la misa que celebraría la forma extraordinaria, ¡nadie habría podido adivinarlo! Nuevas lecturas, orientaciones erróneas, color de los ornamentos sin relación con el tiempo litúrgico, lectura hecha por los fieles, y sobre todo, un sacerdote totalmente perdido, que no sabía qué hacer ni cuándo. Al extremo de que el pobre hombre, incapaz de llegar al final de su intento, en medio de la celebración pasó a la misa de Pablo VI…

Ante semejante despropósito, uno termina por preguntarse si el obispo de Évreux no se está burlando del mismo Papa: mientras Benedicto XVI no cesa de buscar la reconciliación entre los cristianos, Mons. Nourrichard siembra la discordia y el resentimiento, llegando incluso a usar el Motu Proprio Summmorum Pontificum como instrumento de represalia. Es fácil de comprender el desánimo y la rabia que sienten actualmente los católicos de Thiberville.

Y no son las palabras del obispo explicando que la celebración de la forma extraordinaria podrá recomenzar, llegado el caso, cuando un grupo estable de fieles lo pida, las que calmarán las cosas… Porque, hasta estas últimas semanas, si había un lugar en el mundo donde la definición de ‘un “grupo estable” no causaba ningún problema, era en Thiberville, donde dicho grupo existía desde hacía quince años.

¿Un grupo estable? Monseñor Nourrichard, ¿de quién se está burlando usted?

Rusia, “la nación convertida”, ¿una nación provida?


Por supuesto que no vamos a hablar estupideces diciendo que Rusia es una nación provida, de hecho, a raíz de la mentalidad antivida dominante en esa nación la población se ha visto severamente diezmada, incluso después de la presunta consagración de ese país al Inmaculado Corazón de María en 1984, eso revelan los datos del más reciente censo realizado en Octubre de 2010.

Por favor, lean esta información de El País, Mar-29-2011.

Rusia ha perdido más de 2,2 millones de habitantes (1,6% de la población) en ocho años, según revelan datos preliminares del último censo realizado en octubre de 2010.Según el diario gubernamental Rossískaya Gazeta, la población total es de 142,9 millones en comparación con los 145,17 millones registrados en el anterior censo, en 2002. La mayoría está concentrada en la zona europea, mientras unos 39 millones viven al Este de los Urales. De los 83 territorios administrativos del Estado, 63 registraron reducciones demográficas. La desproporción entre mujeres y hombres ha aumentado también por continuar siendo las expectativas de vida masculinas más reducidas que las femeninas. En Rusia hay 20 millones de mujeres más (76,7 millones ó el 53,7%) que de hombres (46,3% ó 66,2 millones). En 2002 estos porcentajes eran de 53,4% y 46,6% respectivamente. La población urbana es del 73,7%.

La contracción demográfica, según ha explicado el jefe de la oficina estatal de Estadística, Alexandr Surínov, se produce a causa de una "reducción natural, es decir una mayor cifra de defunciones que de nacimientos, y sobre el telón de fondo de un sostenido aumento de la inmigración entre ambos censos. Este fenómeno, sin embargo, no ha sido suficiente para compensar el saldo negativo. El censo parece confirmar la poca influencia hasta ahora de las campañas emprendidas por el presidente Dmitri Medvédev y el jefe del Gobierno, Vladímir Putin para incrementar la natalidad. También proyecta dudas sobre el supuesto incremento del bienestar de los ciudadanos. Por considerar que la crisis demográfica supone un desafío para el Estado, el tándem dirigente ha ofrecido incentivos materiales a las mujeres dispuestas a tener un segundo y tercer hijo.

La contracción demográfica más pronunciada correspondió a la región de Magadansk (con un saldo negativo del 14,1%), situada en el distrito federal del Lejano Oriente, que globalmente perdió un 6% de la población. En aquellas regiones, sólo Yakutia (región rica en materias primas) experimentó un saldo positivo (1%), mientras Chukotka, el territorio que fue gobernado por el oligarca Román Abramovich, redujo su población en 1,1%. Los aumentos demográficos son sin embargo notables en zonas siberianas que?como la regióñn de Janti-Mansinsk (6,9%) o la región de Tiumen- se desarrollan gracias al petróleo y materias primas. En el Norte del Cáucaso, donde viven cerca de 9,5 millones de personas, la población aumentó en un 6,3% en su conjunto, llegando a un 15,6% en Daguestán, un 15% en Chechenia y un 8,9% en Karachaevo-Cherkesia, aunque se recortó en un 11,6% en Ingushetia. Moscú, la capital del Estado, con 11,5 millones de personas, incrementó sus habitantes en un 10,9% y San Petersburgo, con 4,8 millones, en un 2,6%.

Pero,¡oh sorpresa, los datos del censo han hecho que súbitamente Vladimir Putin se vuelva “provida”! Nosotros tampoco lo creíamos, pero vistas las circunstancias...

Por favor, ahora lean esta información de agencia Reuters, Abr-20-2011.

Putin dice busca impulsar índice de nacimientos 25%
miércoles 20 de abril de 2011

MOSCU (Reuters) - El primer ministro Vladimir Putin dijo el miércoles que Rusia gastará 1,5 billones de rublos (53.300 millones de dólares) para impulsar el índice de nacimientos del país en entre un 25 y un 30 por ciento para el 2015 para compensar la población descendiente de Rusia.

"De acuerdo a cálculos preliminares, entre 2011 y 2015 unos 1,5 billones de rublos se invertirán en proyectos demográficos", dijo Putin dirigiéndose al Parlamento en un reporte anual.

"Primero, esperamos que el promedio de esperanza de vida alcance los 71 años. Segundo, esperamos aumentar el índice de nacimientos en entre un 25 y un 30 por ciento en comparación al índice de nacimiento de 2006", indicó.

Un argumento más para todos esos que ejecutan la campaña “misión consagración de Rusia al Inmaculado Corazón: Cumplida”, ahora saquen pecho y digan que esta es una señal más que demuestra la conversión de Rusia.

La lengua de la celebración litúrgica

Artículo de ZENIT, Abr-21-2011.


La lengua de la celebración litúrgica
Por Uwe Michael Lang, C.O.


ROMA, jueves 21 de abril de 2011 (ZENIT.org).- La lengua no es solo un instrumento que sirve para comunicar hechos, y debe hacerlo de la forma más sencilla y eficiente, sino que es también el medio para expresar nuestra mens de un modo que implica a toda la persona. En consecuencia, la lengua es también el medio en el que se expresan los pensamientos y las experiencias religiosas.

La lengua utilizada en el culto divino, o lo que es lo mismo, la “lengua sacra” no se lleva hasta la glossolalia (cf 1Cor 14) o al místico silencio, excluyendo completamente la comunicación humana, o al menos intenta hacerlo. Con todo, se reduce el elemento de la comprensibilidad en favor de otros elementos, en particular el expresivo. Christine Mohrmann, la gran historiadora del latín de los cristianos, afirma que la lengua sacra es una forma específica de “organizar” la experiencia religiosa. De hecho, Mohrmann sostiene que cata forma de creer en la realidad sobrenatural, en la existencia de un ser trascendente, conduce necesariamente a la adopción de una forma de lengua sacra en el culto, mientras que un laicismo radical lleva a rechazar toda forma de ésta. En este sentido, en cardenal Albert Malcolm Ranjith recordó en una entrevista: “El uso de una lengua sacra es tradición en todo el mundo. En el hinduismo la lengua de oración es el sánscrito, que ya no se usa. En el budismo se usa el Pali, lengua que hoy solo estudian los monjes budistas. En el islam se emplea el árabe del Corán. El uso de una lengua sacra nos ayuda a vivir la sensación del más allá” (La Repubblica, 31 de julio de 2008, p. 42).

El uso de una lengua sacra en la celebración litúrgica forma parte de lo que santo Tomás de Aquino en la Summa Theologicae llama la solemnitas. El Doctor Angélico enseña: “Lo que se encuentra en los sacramentos por institución humana no es necesario para la validez del sacramento, pero confiere una cierta solemnidad, útil en los sacramentos para despertar la devoción y el respeto en aquellos que los reciben” (Summa Theologicae III, 64, 2; cf. 83, 4).

La lengua sacra, siendo el medio de expresión no sólo de los individuos, sino de una comunidad que sigue sus tradiciones, es conservadora: mantiene las formas lingüísticas arcaicas con tenacidad. Además, se introducen en ella elementos externos, en cuanto que son asociaciones a una antigua tradición religiosa. Un caso paradigmático es el vocabulario bíblico hebreo en el latín usado por los cristianos (amén, aleluya, hosanna, etc.), como ya observó san Agustín (cf. De doctrina christiana II, 34-35 [11,16]).

A lo largo de la historia, se ha utilizado una amplia variedad de lenguas en el culto cristiano: el griego en la tradición bizantina; las diversas lenguas de las tradiciones orientales, como el sirio, el armenio, el georgiano, el copto y el etíope, el paleoeslavo; el latín del rito romano y de los demás ritos occidentales. En todas estas lenguas se encuentran formas de estilo que las separan de la lengua “ordinaria”, es decir, popular. A menudo este distanciamiento es consecuencia de las derivaciones en el lenguaje común, que después no fueron adoptados en la lengua litúrgica a causa de su carácter sagrado. Con todo, en el caso del latín como lengua de la liturgia romana, existió un cierto alejamiento desde el principio: los romanos no hablaban con el estilo del Canon o de las oraciones de la Misa. Apenas el griego fue sustituido por el latín en la liturgia romana, se creó como medio de culto un lenguaje fuertemente estilizado, que un cristiano medio de la Roma de la antigüedad tardía habría comprendido no sin dificultad. Además, el desarrollo de la latinitas cristiana puede haber hecho la liturgia más accesible a la gente de Roma o de Milán, pero no necesariamente a aquellos cuya lengua madre era el gótico, el céltico, el íbero o el púnico. Con todo, gracias al prestigio de la Iglesia de Roma y a la fuerza unificadora del papado, el latín se convirtió en la única lengua litúrgica y así en uno de los fundamentos de la cultura en Occidente.

La distancia entre el latín litúrgico y la lengua del pueblo se hizo más grande con el desarrollo de las culturas y de las lenguas nacionales en Europa, por no mencionar los territorios de misión. Esta situación no favorecía la participación de los fieles en la liturgia, y por ello el Concilio Vaticano II quiso extender el uso del vernacolo, ya introducido en cierta medida en las décadas precedentes, en la celebración de los sacramentos (Constitución sobre la Sagrada Liturgia Sacrosanctum Concilium, art. 36, n. 2). Al mismo tiempo, el Concilio subrayó que “el uso de la lengua latina […] se conserve en los ritos latinos” (ibid., art. 36, n. 1; cf. anche art. 54). Con todo, los Padres Conciliares no imaginaban que la lengua sacra de la Iglesia occidental habría sido totalmente sustituida por el vernáculo. La fragmentación lingüística del culto católico se ha llevado tan lejos, que hoy muchos fieles apenas pueden recitar un Pater noster junto a los demás, como puede observarse en las reuniones internacionales en Roma y otros lugares. En una época que se distingue por la gran movilidad y globalización. Una lengua litúrgica común podría servir como vínculo de unidad entre pueblos y culturas, aparte del hecho de que la liturgia latina es un tesoro espiritual único que ha alimentado la vida de la Iglesia durante muchos siglos. Sin duda el latín contribuye al carácter sacro y estable “que atrae a muchos al antiguo uso”, como escribe el Santo Padre Benedicto XVI en su Carta a los Obispos, con ocasión de la publicación del Motu Proprio Summorum Pontificum (7 de julio de 2007). Con el uso más amplio de la lengua latina, decisión del todo legítima pero poco usada, “en la celebración de la Misa según el Misal de Pablo VI podrá manifestarse, de manera más fuerte que cuanto lo ha sido hasta ahora, esa sacralidad” (ibid.).

Finalmente, es necesario preservar el carácter sacro de la lengua litúrgica en la traducción al vernáculo, como observa con claridad ejemplar la Instrucción de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos sobre la traducción de los libros litúrgicos Liturgiam authenticam de 2001. Un fruto notable de esta instrucción es la nueva traducción inglesa del Missale Romanum que será introducida en muchos países anglófonos durante este año.