Monday, April 18, 2011

Situación del obispo Roger Vangheluwe bajo directa tutela vaticana


Según parece el Vaticano fue quien ordenó al obispo Roger Vangheluwe no conceder entrevistas (ver aquí), y abandonar el monasterio francés en donde se encontraba para un tratamiento psicológico y espiritual (ver aquí). Tal se deduce de un despacho de prensa de la agencia KIPA/APIC publicado hoy en el sitio de internet de la agencia de prensa del episcopado belga, Catho.be. Dice la parte principal de la información:

Nos enteramos esta mañana, por una fuente cercana al Vaticano, que se le ha pedido al obispo Vangheluwe abandonar la comunidad religiosa de Loir-et-Cher donde se había refugiado y no conceder más ninguna entrevista. El Vaticano, que se dijo “conciente de la gravedad” de las revelaciones del obispo Roger Vangheluwe sobre sus actos de pederastia, aún no toma una decisión oficial sobre la suerte del exobispo de Brujas.

Lo que también parece es que el Vaticano está encontrando dificultades para que alguien reciba al obispo Vangheluwe, según reporta el canal televisivo belga VTM. Aquí una información en español de agencia DPA, vía El País de Costa Rica, Abr-18-2011.

Bruselas, (dpa) - El ex obispo pedófilo de Brujas, Roger Vangheluwe, quien confesó haber abusado sexualmente de dos de sus sobrinos cuando éstos eran menores de edad, se ha convertido en persona «non grata» en el monasterio en el cual, según imposición del papa Benedicto XVI, debía purgar sus penas, «meditar» sobre esos delitos y seguir una estricta «cura psiquiátrica».

Según informa esta mañana el canal de televisión flamenco VTM, Vangheluwe tuvo que hacer las maletas «a toda prisa» y marcharse de ese «retiro espiritual», tras la conmoción que generó una entrevista que concedió la semana pasada a la televisión flamenca VT4, en la cual no mostraba ningún signo de arrepentimiento y minimizaba los hechos, ocurridos en los años 60 y 70.

En estos momentos, Vangheluwe es un «apestado» y parece que «nadie quiere alojarle», aseguró el canal VTM. «El Vaticano está buscando otro lugar que quiera alojarle», señaló la emisora.

El ex purpurado tuvo que irse este fin de semana de la abadía francesa de La Ferté-Imbault, en la región del Loira, después de que la madre abadesa, Marie-Sophie, manifestara su «enorme descontento» con el hecho de tener que alojar a un religioso «que no se ha arrepentido» de sus hechos, según el canal flamenco.

El ex obispo de Brujas provocó una ola de comentarios airados y la conmoción general en Bélgica al admitir el jueves pasado en una entrevista exclusiva para el canal VT4 que abusó de dos de sus sobrinos cuando éstos eran menores de edad. Inicialmente, el todavía religioso sólo admitió uno de los dos delitos.

El papa le exigió por ello que siguiera una «estricta cura espiritual y psiquiátrica» fuera de Bélgica, para curar su mal. En concreto, la Santa Sede negoció para que se le alojara en esa abadía de Francia.

No obstante, tras la emisión de la entrevista la semana pasada, la madre abadesa se mostró «escandalizada» por las manifestaciones autoexculpatorias de Vangheluwe, quien minimizó los hechos, y por ello, según el canal VTM, había presionado para que Vangheluwe «se marchara de inmediato» de allí.

Vangheluwe, de 74 años, quien dimitió en abril del año pasado tras admitir tocamientos sexuales a uno de sus sobrinos cuando éste contaba 13 años, admitió que cometió abusos sexuales contra otro de sus sobrinos, entonces también menor de edad, quien previamente ya le había denunciado, a pesar de que -hasta el pasado jueves- el prelado no lo había admitido.

«Aquello fue sin malicia, al final era como un juego, dormíamos todos juntos en la misma habitación y aquello fue inevitable», se justificó, al referirse a los «tocamientos de los órganos genitales» de dos de sus sobrinos, cuando el ex obispo realizaba visitas a la casa familiar en Flandes (norte de Bélgica) en los años 60 y 70.

«Dormíamos todos juntos en la misma habitación, aunque no hubo penetraciones ni sexo violento, solo tocamientos, pero fue algo incocente», se defendió Vangheluwe.

El papa, quien aceptó la dimisión del religioso el año pasado, le exigió que siguiera una estricta «cura espiritual y psiquiátrica» para superar su problema, aunque, de momento, no le ha apartado de la Iglesia como reclaman las asociaciones de defensa de las víctimas de pedofilia a manos de religiosos belgas.

Las reacciones en el seno de la Iglesia Católica no se han hecho esperar. El obispo de Tournai, en el sur de Bélgica, Guy Harpigny, considerado una de las voces más «críticas» con los abusos sexuales cometidos por religiosos belgas, acusó a Vangheluwe de «hacer como si nada hubiera pasado».

«Hace cómo si nada hubiera ocurrido desde hace un año (...). Estoy conmocionado por sus supuestas 'explicaciones'. Estoy tremendamente decepcionado. Es como si todo lo ocurrido no significara nada para él. Es increíble que diga lo que ha dicho, después de 12 meses de reflexión. Es muy triste. Es un hombre enfermo que ha mostrado lo mal que está, o quizás sea, simplemente, la reacción 'normal' de un pederasta, es espantoso», comentó Harpigny.

«Cuando me tocaba hacer una visita a mi familia (en los años 60 y 70) en la casa no había muchas posibilidades de alojamiento, así que me metía en el dormitorio con todos mis sobrinos (...). Entonces, todo empezó como un simple juego, aunque no fue más allá, no se trató en absoluto de una violación y, desde luego, nunca hubo violencia sexual, aunque sí tocamientos de las partes íntimas. Tampoco estuve nunca desnudo en su presencia, no hubo penetraciones de ningún tipo», explicó Vangheluwe.

Al tiempo que nuevamente presentó sus disculpas, admitió que los tocamientos sexuales se produjeron «varias veces al año». «Al final, los tocamientos sexuales se convirtieron en una costumbre», explicó.

«No entiendo ni yo mismo cómo pude ir tan lejos. Sabía que lo que estaba haciendo no estaba bien (...). Creo que no tenía nada que ver con la sexualidad. Había bastante intimidad entre nosotros y sí hubo tocamientos de los miembros viriles, pero nunca hubo sexo violento, todo era con mucho cariño», explicó el todavía religioso.

No obstante, las investigaciones por el medio millar de casos denunciados de abusos sexuales a menores en el seno de la Iglesia Católica entre los años 60, 70 y 80 están a punto de terminar en la papelera, después de que fuentes judiciales admitieran que la mayor parte de esos delitos han prescrito o están a punto de hacerlo, incluido el caso de Vangheluwe, que se convirtió en «emblemático» de estas investigaciones.