Tuesday, March 22, 2011

Celibato sacerdotal: Cardenal se opone a cardenal


En un episodio más de “cardenal opuesto a cardenal”, el tema del celibato sacerdotal regresa a escena, esta vez protagonizado por el Card. Arzobispo de Viena, Christoph Schönborn, quien volviendo a las andadas instiga nuevamente sobre el “debate” acerca del celibato sacerdotal (para ver un pequeño ejemplo de la sui generis posición de este “principe de la Iglesia” ver aquí y aquí); para ser rapidamente contestado en primera página de la edición diaria de L'Osservatore Romano por el Card. Mauro Piacenza, Prefecto de la Congregación para el Clero (copia facsimilar del artículo en la imágen).

Primero traduciremos lo anotado sobre el celibato por el Card. Schönborn según lo refiere la agencia ANSA, Mar-22-2011.

“En la Iglesia debe haber un debate abierto, incluso en la cuestión del celibato”. Lo ha dicho el Card. Christoph Schönborn, que participa en la Conferencia de los Obispos austriacos, en curso en Bressanone. El cardenal pidió un debate abierto sobre temas controvertidos, y también, por tanto, sobre el celibato que —agregó aún— “debe mostrarse basado en motivos fundados”. El cardenal ha también intervenido sobre el tema de los abusos sexuales, afirmando que “ha venido creciendo un sentido de conciencia por las razones de las víctimas”.

Respecto de la inmediata respuesta del Card. Piacenza, traducimos esta nota de TMNews, Mar-22-2011, vía Virgilio Notizie.

Con un artículo de primera página en L'Osservatore Romano el cardenal Mauro Piacenza, prefecto de la Congregación para el Clero, volvió a confirmar la validez del celibato sacerdotal. “Residuos preconciliares y mera ley eclesiástica. Estos son, en definitiva, las objeciones principales y más perjudiciales que resurgen en el periódico reavivamiento del debate sobre el celibato sacerdotal”, ha escrito el purpurado. “Sin embargo, nada de esto tiene fundamento real, si se mira a los documentos del Concilio Vaticano II, y si es que vivimos el magisterio pontificio. El celibato es un don de Dios que el sacerdote es libre de aceptar y vivir en abundancia” . En particular, es un error, explica Piacenza, considerar el celibato “un residuo del pasado del cual liberarse. Y esa posición, entre otras incorrecta históricamente, teológicamente y doctrinalmente, también es perjudicial bajo el perfil espiritual, pastoral, misionero y vocacional”. "No debe entonces ser condicionados o intimidados por aquellos que no comprenden el celibato y quisieran modificar la disciplina eclesiástica, por lo menos abriendo las fisuras”, ha concluido Piacenza. “Al contrario, debemos recuperar la motivada conciencia de que nuestro celibato desafía la mentalidad del mundo, poniéndo en crisis su secularismo y su agnosticismo y gritando, a lo largo de los siglos, que Dios existe y está presente”. El prefecto del clero intervino sobre el tema a finales de enero con una conferencia en Ars, Francia, en la que trazó los fundamentos del celibato sacerdotal en la doctrina católica de Pío XI a Benedicto XVI. El texto fue publicado en entregas por L'Osservatore Romano. En las últimas semanas, además, un nutrido grupo de teólogos alemanes del mundo de habla alemana han firmado un documento con el cual, tras el escándalo de pedofilia y en vista del viaje del Papa a Alemania, pide la abolición del celibato obligatorio y otras reformas estructurales Iglesia Católica.

Respecto de la conferencia del Card. Piacenza en Ars, Francia, de la cual habla el artículo de TMNews, los remitimos a esta entrada anterior. Y respecto del documento suscrito por intelectuales alemanes recientemente , el cual pide la abolición del celibato, los remitimos a esta entrada anterior.


Actualización Mar-28-2011: Seguidamente presentamos la traducción integral al español del artículo del Cardenal Mauro Piacenza tal como ha sido publicado en L'Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, Mar-27-2010, página 10.




El celibato sacerdotal


Cuestión de radicalidad evangélica


MAURO PIACENZA*


Residuo preconciliar y mera ley eclesiástica. Estas son, en definitiva, las principales y más dañinas objeciones que vuelven a aflorar al renovarse periódicamente el debate sobre el celibato sacerdotal. Y, sin embargo, nada de esto tiene fundamento real, tanto si se miran los documentos del concilio Vaticano II, como si se consulta el magisterio pontificio. El celibato es un don del Señor que el sacerdote está llamado a acoger libremente y a vivir en plenitud.


De hecho, si se examinan los textos, se nota ante todo la radical continuidad entre el magisterio anterior al Concilio y el magisterio sucesivo.


Aun con énfasis a veces sensiblemente diferentes, la enseñanza papal de los últimos decenios, desde Pío XI hasta Benedicto XVI, concuerda en fundar el celibato en la realidad teológica del sacerdocio ministerial, en la configuración ontológica y sacramental con el Señor, en la participación en su único sacerdocio y en la imitatio Christi que implica. Así pues, sólo una incorrecta hermenéutica de los textos del Vaticano II —comenzando por el decreto Presbyterorum ordinis— podría inducir a ver en el celibato un residuo del pasado del que conviene liberarse. Y esa posición, además de ser errónea desde el punto de vista histórico, teológico y doctrinal, también es perjudicial bajo el aspecto espiritual, pastoral, misionero y vocacional.


A la luz del magisterio pontificio es preciso superar también la reducción del celibato, muy generalizada en algunos ambientes, a mera ley eclesiástica. En efecto, el celibato es una ley sólo porque es una exigencia intrínseca del sacerdocio y de la configuración con Cristo que el sacramento del Orden determina. En ese sentido, la formación para el celibato, además de cualquier otro aspecto humano y espiritual, debe incluir una sólida dimensión doctrinal, pues no se puede vivir aquello cuya razón no se comprende.


En cualquier caso, el debate sobre el celibato, que se vuelve a encender periódicamente a lo largo de los siglos, ciertamente no favorece la serenidad de las generaciones jóvenes para comprender un dato tan decisivo de la vida sacerdotal. Juan Pablo II en la Pastores dabo vobis (n. 29), refiriendo el voto de la asamblea sinodal, afirma: «El Sínodo no quiere dejar ninguna duda en la mente de nadie sobre la firme voluntad de la Iglesia de mantener la ley que exige el celibato libremente escogido y perpetuo para los candidatos a la ordenación sacerdotal en el rito latino. El Sínodo solicita que el celibato sea presentado y explicado en su plena riqueza bíblica, teológica y espiritual, como precioso don dado por Dios a su Iglesia y como signo del reino que no es de este mundo, signo también del amor de Dios a este mundo, y del amor indiviso del sacerdote a Dios y al pueblo de Dios».


El celibato es cuestión de radicalidad evangélica. Pobreza, castidad y obediencia no son consejos reservados de modo exclusivo a los religiosos. Son virtudes que es preciso vivir con intensa pasión misionera. No podemos rebajar el nivel de la formación y, de hecho, de la propuesta de fe. No podemos defraudar al pueblo santo de Dios, que espera pastores santos como el cura de Ars. Debemos ser radicales en el seguimiento de Cristo sin temer que disminuya el número de los clérigos. De hecho, ese número disminuye cuando baja la temperatura de la fe, porque las vocaciones son «asunto» divino y no humano. Siguen la lógica divina, que es necedad ante los ojos humanos.


Obviamente, soy consciente de que en un mundo secularizado resulta cada vez más difícil comprender las razones del celibato. Pero debemos tener la valentía, como Iglesia, de preguntarnos si queremos resignarnos a semejante situación, aceptando como ineludible la progresiva secularización de las sociedades y de las culturas, o si estamos dispuestos a una obra de nueva evangelización profunda y real, al servicio del Evangelio y, por eso, de la verdad sobre el hombre. En este sentido, creo que el motivado apoyo al celibato y su adecuada valorización en la Iglesia y en el mundo pueden constituir algunos de los caminos más eficaces para superar la secularización.


La raíz teológica del celibato, por consiguiente, ha de buscarse en la nueva identidad que se da a quien recibe el sacramento del Orden. La centralidad de la dimensión ontológica y sacramental, y la consiguiente dimensión eucarística estructural del sacerdocio, representan los ámbitos de comprensión, desarrollo y fidelidad existencial al celibato. La cuestión, entonces, atañe a la calidad de la fe. Una comunidad que no tuviera en gran estima el celibato, ¿qué espera del Reino o qué tensión eucarística podría vivir?


Así pues, no debemos dejarnos condicionar o intimidar por quien no comprende el celibato y quisiera modificar la disciplina eclesiástica, al menos abriendo brechas. Al contrario, debemos recuperar la motivada conciencia de que nuestro celibato es un desafío a la mentalidad del mundo, pues pone en crisis su laicismo y su agnosticismo, y grita a lo largo de los siglos que Dios existe y está presente.





*Cardenal prefecto de la Congregación para el clero

La religión desaparecerá en nueve países, dice un estudio


Información de BBC, Mar-22-2011.

La religión desaparecerá en nueve países, dice un estudio
Jason Palmer
BBC Ciencia, Dallas
Última actualización: 22 marzo, 2011 - 11:25 GMT


Un estudio que utiliza datos de censos de nueve países muestra que la religión está por extinguirse en esas naciones.

La investigación encontró un aumento constante en el número de personas que afirman no tener fe alguna.

El modelo matemático utilizado por los científicos tuvo en cuenta la relación entre la cifra de entrevistados que eran religiosos y las motivaciones sociales que estos tenían.

El resultado, difundido durante la reunión de la American Physical Society (Sociedad Estadounidense de Física) en Dallas, Estados Unidos, indica que la religión va a morir por completo en esos países.

Para la investigación se recurrió a la dinámica no lineal, que se usa para explicar una amplia gama de fenómenos físicos en los que se interconectan una serie de factores.

Un miembro del equipo, Daniel Abrams, de la Universidad de Northwestern, propuso un modelo similar en 2003 para poner en números la declinación de los idiomas menos hablados del mundo.

El núcleo del estudio era observar la competencia entre los hablantes de lenguas diferentes y la "utilidad" de hablar una en lugar de otra.

"Simple"

"La idea es bastante simple", explica Richard Wiener, de la Corporación para la Investigación de Adelantos Científicos.

"El estudio sugiere que los grupos sociales que tienen más miembros resultan más atractivos para unirse y postula que las agrupaciones de este tipo poseen un estatus o utilidad social.

"Por ejemplo, en los idiomas puede resultar de mayor utilidad o estatus hablar español en lugar de quechua (con tendencia a desaparecer) en Perú. Del mismo modo hay algún tipo de estatus o utilidad en ser un miembro de una religión o no".

El equipo tomó datos de censos que se remontan hasta un siglo en los países en los que el censo consulta la afiliación religiosa: Australia, Austria, Canadá, la República Checa, Finlandia, Irlanda, Países Bajos, Nueva Zelanda y Suiza.

"En un gran número de democracias seculares modernas hay una tendencia popular a identificarse como no afiliados a ninguna fe. En los Países Bajos, el número fue de 40%, y la más alta que vimos fue en la República Checa, donde fue de 60%", explica Wiener.

El equipo entonces aplicó el modelo de dinámica no lineal, ajustando los parámetros de los méritos sociales y utilitarios de los miembros de la categoría de los "no religiosos".

Descubrieron, en su estudio publicado en internet, que los parámetros eran similares en todos los países estudiados, lo que sugiere -a través de la matemática- que el comportamiento era similar en todo ellos.

Y en todos los países, las indicaciones fueron que la religión se encaminaba a la extinción.

"Creo que es un resultado sugerente", explica Wiener.

"Es interesante que un modelo bastante simple captura los datos, y si esas ideas simples son correctas, arroja resultados de lo que podría estar pasando".

"Obviamente, cualquier individuo atraviesa situaciones más complejas, pero todo eso se promedia".




Reforma de los estudios eclesiásticos de filosofía


Información de V.I.S., Mar-22-2011.

CIUDAD DEL VATICANO, 22 MAR 2011 (VIS).-Esta mañana a las 11,30 en la Oficina de Prensa de la Santa Sede tuvo lugar la conferencia de presentación del decreto de reforma de los estudios eclesiásticos de filosofía. Intervinieron en el acto el cardenal Zenon Grocholewski, prefecto de la Congregación para la Educación Católica ( de los Seminarios e Institutos de Estudios), el obispo Jean-Louis Bruguès O.P., secretario del mismo dicasterio y el padre Charles Morerod O.P. ,rector magnífico de la Universidad Pontificia Santo Tomás de Aquino (Angelicum).

El cardenal Grocholewski explicó que los documentos normativos sobre los estudios eclesiásticos y por tanto sobre la filosofía son en la actualidad la Constitución apostólica de Juan Pablo II Sapientia christiana (1979) y las relativas normas aplicativas de la Congregación para la Educación Católica emanadas ese mismo año. “No obstante –añadió- “Ecclesia semper est reformanda” para responder a las nuevas exigencias de la vida eclesial en las diversas circunstancias histórico-culturales. Y esto atañe también a la realidad académica”.

Para el purpurado la reforma obedece a los siguientes motivos: “Por una parte la debilidad de la formación filosófica en muchas instituciones eclesiásticas con la ausencia de puntos precisos de referencia, sobre todo respecto a las materias de enseñanza y a la calidad de los docentes (...) Por otra, sea la convicción manifestada en la encíclica “Fides et ratio” de Juan Pablo II (1998), de la importancia de la filosofía en su componente metafísico(...) sea el conocimiento de que la filosofía es indispensable para la formación teológica. Por eso el Decreto de la Congregación “pretende revalorizar la filosofía sobre todo a la luz de la mencionada encíclica (...) recuperando su vocación originaria, o sea la búsqueda de la verdad y su dimensión sapiencial y metafísica”.

La preparación del texto se remonta al 2004 cuando la Congregación instituyó una comisión de expertos en el ámbito de la filosofía, con una doble competencia; intelectual e institucional , representantes de las principales áreas lingüísticas y geográficas para elaborar un proyecto de reforma. La versión definitiva se ratificó en la reunión ordinaria de ese dicasterio en 2010 y Benedicto XVI aprobó “de forma específica” el pasado mes de enero las modificaciones aportadas a la constitución apostólica “Sapientia Christiana” confirmando “en forma común” el resto del texto. “De hecho- especificó el cardenal- se han reformado solo tres artículos de “Sapientia Christiana” y la mayoría de las modificaciones corresponde a las Normas aplicativas de la Congregación”.

Por su parte el obispo Bruguès habló de las características de la reforma en las Facultades eclesiásticas de teología que atañe al número de los años de estudio que a partir de ahora serán tres, mientras por lo que respecta al currículum de estudios “el documento añade una disciplina: (...) la lógica y en particular subraya el papel de la metafísica”. La reforma toca también al cuerpo docente que debe ser estable y adecuadamente calificado.

La reforma abarca también el primer ciclo de las Facultades eclesiásticas de teología y de los Institutos afiliados en teología y se centra en la duración de la formación precisando que “las disciplinas estrictamente filosóficas deben constituir al menos el 60% del número de créditos de los dos primeros años”. Este presupuesto es válido también para los Seminarios Mayores afiliados.

En la conclusión el Rector Magnífico del “Angelicum”, afirmó: “El estudio de la filosofía ayuda al teólogo a ser consciente de sus presupuestos filosóficos, a criticarlos y a evitar de imponer a su teología o a su predicación un cuadro conceptual incompatible con la fe. Para ser justa la reflexión crítica sobre las teorías filosóficas debe buscar la verdad más allá de las apariencias. Un filósofo no cristiano puede ser útil a la teología, mientras un filósofo cristiano que quiere demostrar la existencia de Dios puede tener un impacto contrario”.