Friday, February 11, 2011

La noble sencillez de las vestimentas litúrgicas


Artículo de ZENIT, Feb-10-2011.


La noble sencillez de las vestimentas litúrgicas
Por Uwe Michael Lang, C.O.


ROMA, jueves 10 de febrero de 2011 (ZENIT.org).- La tradición sapiencial bíblica aclama a Dios como “el mismo autor de la belleza” (Sab 13,3), glorificandolo por la grandeza y la belleza de las obras de la creación. El pensamiento cristiano, partiendo sobre todo de la Sagrada Escritura, pero también de la filosofía clásica como auxiliar, desarrolló la concepción de la belleza como categoría teológica.



Esta enseñanza resuena en la homilía del Santo Padre Benedicto XVI durante la Santa Misa con dedicación de la iglesia de la Sagrada Familia en Barcelona (7 de noviembre de 2010): “La belleza es también reveladora de Duis porque, como Él, la obra bella es pura gratuidad, invita a la libertad y arranca del egoísmo”. La belleza divina se manifiesta de forma totalmente particular en la sagrada liturgia, también a través de las cosas materiales de las que el hombre, hecho de alma y cuerpo, tiene necesidad para alcanzar las realidades espirituales: el edificio del culto, los adornos, las vestiduras, las imágenes, la música, la propia dignidad de las ceremonias.


¿Casulla o cortina de ducha años 70?

Debe leerse a propósito el quinto capítulo sobre el “Decoro de la celebración litúrgica” en la última encíclica Ecclesia de Eucharistia del papa Juan Pablo II (17 abril 2003), donde afirma que Cristo mismo quiso un ambiente digno y decoroso para la Ultima Cena, pidiendo a los discípulos que la prepararan en la casa de un amigo que tenía una “sala grande y dispuesta” (Lc 22,12; cf. Mc14,15). La encíclica recuerda también la unctio de Betania, un acontecimiento significativo que precedió a la institución de la Eucaristía (cf. Mt 26; Mc 14; Jn 12). Frente a la protesta de Judas de que la unción con óleo precioso constituía un “derroche” inaceptable, vistas las necesidades de los pobres, Jesús, sin disminuir la obligación de la caridad concreta hacia los necesitados, declara su gran aprecio por el acto de la mujer, porque su unción anticipa “ese honor del que su cuerpo seguirá siendo digno también después de la muerte, indisolublemente ligado como lo está al misterio de su Persona” (Ecclesia de Eucharistia, n. 47). Juan Pablo II concluye que la Iglesia, como la mujer de Betania, “no ha temido 'derrochar' invirtiendo lo mejor de sus recursos para expresar su estupor adorante frente al don inconmensurable de la Eucaristía” (ivi, n. 48). La liturgia exige lo mejor de nuestras posibilidades, para glorificar a Dios Creador y Redentor.


¿Casulla o toalla de playa?

En el fondo, el cuidado atento de las iglesias y de la liturgia debe ser una expresión de amor por el Señor. Incluso en un lugar donde la Iglesia no tenga grandes recursos materiales, no se puede descuidar este deber. Ya un papa importante del siglo XVIII, Benedicto XIV (1740-1758) en su encíclica Annus qui (19 de febrero de 1749), dedicada sobre todo a la música sacra, exhortó a su clero a que las iglesias estuviesen bien mantenidas y dotadas de todos los objetos sagrados necesarios para la digna celebración de la liturgia: “Debemos subrayar que no hablamos de la suntuosidad y de la magnificiencia de los sagrados Templos, ni de la preciosidad de los sagrados adornos, sabiendo también Nos que no se pueden tener en todas partes. Hemos hablado de la decencia y de la limpieza que a nadie es lícito descuidar, siendo la decencia y la limpieza compatibles con la pobreza”.


¿Esto como se llamará?

La Constitución sobre la sagrada Liturgia del Concilio Vaticano II se pronunció de un modo similar: “al promover y favorecer un arte auténticamente sacro, busquen más una noble belleza que la mera suntuosidad. Esto se ha de aplicar también a las vestiduras y ornamentación sagrada” (Sacrosanctum Concilium, n. 124). Este pasaje se refiere al concepto de la “noble sencillez”, introducido por la misma Constituciónen el n. 34. Este concepto parece originario del arqueólogo e historiador del arte alemán Johann Joachim Winckelmann (1717-1768), según el cual la escultura clásica griega se caracterizaba por “noble sencillez y serena grandeza”. Al inicio del siglo XX el conocido liturgista inglés Edmund Bishop (1846-1917) describía el “genio del Rito Romano” como distinguido por la sencillez, sobriedad y dignidad (cf. E. Bishop, Liturgica Historica, Clarendon Press, Oxford 1918, pp. 1-19). A esta descripción no le falta mérito, pero hay que estar atentos a su interpretación: el Rito Romano es “sencillo” frente a otros ritos históricos, como los orientales, que se distinguen por su gran complejidad y suntuosidad. Pero la “noble sencillez” del Rito Romano no se debe confundir con una malentendida “pobreza litúrgica” y un intelectualismo que pueden llevar a arruinar la solemnidad, fundamento del Culto divino (cf. la contribución esencial de santo Tomás de Aquino en la Summa Theologiae III, q. 64, a. 2; q. 66, a 10; q. 83, a. 4).


La canción se llamaba “99 Luftballons”

De estas consideraciones resulta evidente que las vestiduras sagradas deben contribuir “al decoro de la acción sagrada” (Ordenamiento General del Misal Romano, n. 335), sobre todo “en la forma y en la materia usada”, pero también, aunque de forma mesurada, en los ornamentos (ivi, n. 344). El uso de las vestiduras litúrgicas expresa la hermenéutica de la continuidad, sin excluir ningún estilo histórico particular. Benedicto XVI proporciona un modelo en sus celebraciones, cuando viste tanto las casullas de estilo moderno como, en alguna ocasión solemne, las “clásicas”, usadas también por sus predecesores. Así se sigue el ejemplo del escriba, convertido en discípulo del reino de los cielos, comparado por Jesús con un cabeza de familia que saca de su tesoro nova et vetera (Mt 13,52).



Ordinariato australiano no para Pentecostés


Información de The Tablet, Feb-11-2011.

Ordinariato australiano encuentra retrasos
11 de Febrero de 2011


El obispo autraliano responsable del ordinariato para Anglicanos desilusionados en Australia dijo que todavía no hay fecha final para su establecimiento, dejando duda sobre su esperado comienzo en Pentecostés. El obispo Peter Elliott dijo a The Tablet que Australia no podría seguir todo lo que Gran Bretaña había hecho para establecer un ordinariato por las diferencias entre los dos países, tales como las distancias entre las congregaciones que conformarían un ordinariato en Australia.

Holanda: Cardenal Simonis niega haber ayudado a conseguir trabajo a sacerdote pedófilo


El desmentido del Cardenal Simonis vino como reacción a la siguiente información de prensa. Radio Netherlands, Feb-10-2011.

Cardenal Simonis ayudó a conseguir trabajo a un pedófilo
Publicado el : 10 Febrero 2011


El Cardenal holandés Ad Simonis, en su calidad de arzobispo de Utrecht, protegió durante años a un cura condenado por pedofilia.

Simonis sabía que el sacerdote había abusado reiteradamente de menores, pero aún así lo ayudó a conseguir un nuevo puesto como párroco de la ciudad de Amersfoort. Allí el individuo volvió a abusar de niños.

Esto se desprende de una investigación de Radio Nederland, el periódico NRC Handelsblad y el programa noticioso de televisión Nieuwsuur.

El “padre Ron”, de 59 años, recibió el año pasado una prohibición de trabajar del actual arzobispo Wim Eijk por abusos sexuales. Desde entonces no está autorizado a realizar ninguna labor pastoral. El predecesor de Eijks, Simonis, quien desempeñó el cargo de arzobispo desde 1983 hasta 2007, no había sancionado anteriormente al sacerdote.

Reacción de Simonis

En una reacción a preguntas sobre el caso, Simonis dijo que “un conocido psicólogo había declarado que era un acto responsable ubicar al sacerdote en un nuevo cargo. (…) En parte a raíz de esa declaración del psicólogo es que se tomó la decisión final de reubicar al sacerdote”.

Simonis conoce a Ron desde los años setenta y tenía con él “una relación cordial”, según declaró el propio cura. Según el Cardenal su relación fue “amistosa pero no de amistad.”

Significado

A comienzos de los años 90, Simonis fue informado por el obispo Bär van Rotterdam de los delitos que había cometido Ron en su lugar de trabajo, Zoetermeer. Hanneke Brunt, de 56 años, ya había denunciado en 1988 los abusos sexuales cometidos por el cura contra su hijo cuando el religioso se desempeñaba como capellán. Ron confesó.

Los abusos fueron archivados por el Ministerio Público en 1988 debido al “estado de salud del sospechoso”. Para evitar la persecución judicial, el capellán debió permanecer dos años sin cometer los mismos delitos.

Reincidencia

Después de archivado el caso, el obispo Bär van Rotterdam mantuvo al capellán en su puesto en Zoetermeer. A pesar de las advertencias del Ministerio Público, las violaciones continuaron.

Una de las víctimas, Erwin Meester, que ahora tiene 41 años: “Hacíamos paseos. Me llevaba al sauna y allí abusaba de mí.”

En mayo de 1989, Ron abusó sexualmente de tres niños de catorce años. El caso llegó ante el juez. En enero de 1990, el capellán fue condenado a una pena remitida de tres meses de cárcel. Una condena suave debido a que Ron ya se encontraba sometido a una terapia.

Simonis ofrece ayuda

Después del tratamiento de Ron, el obispo Bär van Rotterdam quería deshacerse del sacerdote del obispado. Un colaborador escribió en 1991 una carta al arzobispo de Utrecht haciéndole saber que el capellán estaba optando a un puesto. La carta hacía una velada mención a las excelentes relaciones entre Ron y el arzobispo: “El cardenal Simonis conoce a Ron muy bien”.

En respuesta a la petición de ayuda desde Rotterdam, el arzobispo Simonis ascendió en 1991 al capellán a párroco en una parroquia de Amersfoort. Los fieles no fueron informados del pasado de Ron.

La víctima Erwin Meester: “Mirando hacia atrás, llego a la conclusión que Simonis consciente y voluntariamente protegió a un cura pedófilo, cuando lo que debe hacer es proteger a su comunidad.”

“Esto no puede ser verdad”

En 1995, Hanneke Brunt se enteró que el sacerdote había vuelto a trabajar a Amersfoort. Se dirigió a Simonis con la esperanza de evitar una repetición de las violaciones.

“Fui dos veces al palacio del Arzobispado en la calle Maliebaan en Utrecht, siempre acompañada por mi madre”, dice Brunt. “La primera vez Simonis lo desestimó por ridículo. ‘Esto no puede ser verdad’, dijo, ‘esto no ocurre dentro de la Iglesia Católica. No funcionamos así. ¿Cómo se enteró usted de esa historia? Yo conocía a ese cura’, dijo”.

Durante una segunda visita, Simonis la mandó a la oficina de denuncias de la Iglesia Católica “Ayuda y Derecho”, cuenta Brunt. El 7 de abril de 1997, “Ayuda y Derecho” determinó que la iglesia no podía hacer nada por su hijo, aunque la oficina consideró que la Iglesia había actuado adecuadamente para prevenir la repetición de los abusos por parte del cura Ron.

Simonis niega haber hablado alguna vez con Hanneke Brunt.

Más denuncias

En 2007, Ron volvió a tener problemas con la policía. Dos víctimas de Amersfoort denunciaron abusos cometidos en los años 90. Ron fue interrogado y reconoció uno de los casos.

Nuevamente evitó un juicio debido a que el Ministerio Público de Utrecht recibió el expediente de la policía con un leve retraso. Los hechos, en todo caso, al parecer habían prescrito un mes antes. El segundo hecho no se pudo probar. El caso fue archivado en septiembre de 2009.

La reacción de Simonis

El año pasado, Simonis causó conmoción con una declaración sobre los abusos: “No sabíamos lo que pasaba.” El Cardenal agregó que se había examinado con mucha atención todos los casos que debieron tratar.

En respuesta a la pregunta de si había actuado cuidadosamente en el caso del cura Ron, Simonis respondió: “En relación con los antecedentes que teníamos entonces: sí. Con los datos que teníamos, se actuó después de un acucioso análisis interno. (…) Si se demuestra ahora que, por contar con información insuficiente, no se actuó con meticulosidad, eso debe ser reparado, ya que es una circunstancia muy lamentable.”

Ante estas informaciones el Cardenal Simonis niega que haya protegido a un sacerdote pedófilo, diciendo que él envió al clérigo a terapia y no sabía que hubiera cometido más abusos.

Simonis dijo que la Iglesia estaba al tanto de la historia del sacerdote y lo envió a un tratamiento psicológico y terapia antes de reasignarlo a una iglesia en Amersfoort, de acuerdo con un comunicado publicado hoy Feb-11-2011 pero con fecha Feb-10-2011, en el sitio de internet de la conferencia episcopal de Holanda.

“La arquidiócesis nunca escuchó desde Amersfoort acerca de que se hubiera repetido algún abuso infantil”, dice el comunicado.

Simonis dice que la primera vez que escuchó de nuevas alegaciones de abuso fue el Jueves Feb-10-2011, cuando aparecieron en los medios de comunicación de Holanda.

“Es muy lamentable para las víctimas, y comparto profundamente su sufrimiento”, dice Simonis, pero insiste en que actuó de acuerdo con la información disponible en ese momento.

“Por supuesto, surge la pregunta de si Yo fuí lo suficientemente cuidadoso en ese momento. Por cuanto Yo sabía entonces: Si”, dice. “Si parece que no actuamos lo suficientemente cuidadosos basados en información incompleta, es muy lamentable y ello debería ser corregido”.

Imágenes del Primer Pontifical Solemne en la Universidad Seminario de los Santos Apóstoles en Cromwell, CT, Estados Unidos


El pasado Ene-30-2001 dimos a conocer un comunicado de prensa que anunciaba la celebración del Primer Pontifical Solemne en la Universidad Seminario de los Santos Apóstoles en Cromwell, CT, Estados Unidos. Ahora las imágenes de ese acontecimiento están disponibles. Para verlas se puede ir aquí, aquí y aquí.

Sacerdotes en retiro, ¿ó en veraneo?


La imagen superior es un recorte del periódico de la arquidiócesis de Bogotá, Colombia: El Catolicismo N° 3534, Feb-06/19-2011, página 4. La nota reseña unos retiros del clero de esa arquidiócesis llevados a cabo del 22 al 26 de Noviembre de 2010, misma que es acompañada de una foto en donde aparecen 46 de los 65 sacerdotes que participaron en los retiros. Vista la apariencia de los participantes, difícilmente alguien podría inferir que se tratáse de clérigos.