Tuesday, January 11, 2011

El primer Ordinariato de antiguos anglicanos será establecido en Ene-15-2011, ¡o antes!



Lo dice el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Inglaterra y Gáles, Arzobispo Vincent Nichols, en una declaración publicada hoy en el sitio de internet de esa conferencia episcopal, el cual, a propósito, ha creado una sección especial sobre el Ordinariato. Aquí una traducción al español de Secretum Meum Mihi de la declaración de Mons. Nichols.

El Sábado 15 de Enero, tendré el privilegio de ordenar al sacerdocio en la Iglesia Católica a John Broadhurst, Andrew Burnham y Keith Newton. Esta ceremonia tendrá lugar en la Catedral de Westminster.

En esta fecha, o antes, espero que la Santa Sede anuncie el establecimiento del primer Ordinariato de grupos de antiguos Anglicanos y su clero, que buscan la plena comunión en la Iglesia Católica. Los tres hombres ordenados el Sábado serán los primeros sacerdotes de este Ordinariato.

Este es un momento único y la comunidad Católica de Inglaterra y Gáles es privilegiada en jugar su parte en este histórico desarrollo en la vida de la Iglesia Universal.

Ofrecemos una cálida bienvenida a estos tres antiguos obispos de la Iglesia de Inglaterra. Damos la bienvenida a aquellos que deseen unirse a ellos en plena comunión con el Papa en la visible unidad de la Iglesia Católica. Reconocemos el viaje que están haciendo con sus dolorosas partidas e incertidumbres. Saludamos su profunda oración buscante y el deseo que los llevó a buscar vivir dentro de la comunidad de la Iglesia Católica bajo el ministerio del Obispo de Roma. Esta es la fe que compartimos.

Estamos profundamente agradecidos por la profundidad de relación que existe aquí entre la Iglesia Católica y la Comunión Anglicana. Esta firme, positiva, y continua relación es el contexto de la importante iniciativa del Sábado. Estamos agradecidos, también, por el sensitivo liderazgo del Arzobispo de Canterbury. Él amablemente reconoce la integridad de aquellos que buscan unirse al Ordinariato y les ha asegurado sus oraciones. Este es el noble espíritu del verdadero ecumenismo entre los seguidores de Cristo.

El Papa Benedicto ha aclarado sus propias intenciones:de que el Ordinariato pueda servir de causa más amplia de unidad visible entre nuestras dos iglesias al demostrar en la práctica la medida en la cual tenemos tanto que dar a cada uno en nuestro servicio común al Señor. Con esto en mente describe Él este paso como ‘un gesto profético’.

Con gran confianza en el Señor, esperamos el Sábado, lo que la nueva fase de la vida de la Iglesia traiga y pedimos a Dios bendiciones para su futuro desarrollo.

Monseñor Vincent Nichols
presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Inglaterra y Gáles

Card. Domenico Bartolucci: “Después del Concilio Vaticano II, el latín fue dejado de lado, y fue un error fatal”.


El director perpetuo del coro de la Capila Sixtina, Domenico Bartolucci, recientemente creado cardenal, ha concedido una entrevista a la revista 30 Giorni. Aquí traducimos al español un aparte de la misma.

Durante los años de su dirección, la Capilla también ha tenido una intensísima actividad concertística.

Hemos viajado por todo el mundo. En el 96 hemos estado en Turquía. Cantamos el Ave María en Estambul, en latín, naturalmente, y la gente lloraba de la emoción. Y no creo que lloraba porque entendía la lengua ...

¿Qué trata de decir?

Que después del Concilio Vaticano II, el latín fue dejado de lado, y fue un error fatal. Con la promulgación del Misal de 1970, los textos milenarios del Proprium [todas las partes de la Misa que varían según el año litúrgico o las memorias particulares, N de E] han sido eliminados, y el espacio para los cantos del Ordinarium [todas las partes invariables de la misa, N de E] muy reducido para la introducción de las lenguas vernáculas.

Se nota, eminencia, su aversión por estos cambios.

Me parece evidente cómo desde entonces la música sacra y la scholae cantorum han sido definitivamente marginadas de la liturgia, no obstante las recomendaciones de la constitutio de Sacra Liturgia del 63 y del motu proprio Sacram Liturgiam, del 64, en el cual el gregoriano es definido «canto propio de la liturgia romana».

Se auspiciaba la «actuosa participatio» del pueblo.

Desde entonces ha habido más.

¿Qué quiere decir?

Antes de estos “aggiornamenti” el pueblo cantaba a gran voz durante las Vísperas, el Via Crucis, las misas solemnes, las procesiones. Cantaba en latín, lengua universal de la Iglesia. Durante la liturgia de difuntos todos entonaban el Libera me Domine, In Paradisum, el De profundis. Todos respondían al Te Deum, al Veni creator, al Credo. Ahora, se han multiplicando las canciones. Hay tantas que muy pocos las conocen, y casi ninguno las canta. Se debe corregir pues mi fama de estar en contra de la participación del pueblo en los cantos.

¿ Y cómo?

Recordando, por ejemplo, que incluso antes del Concilio yo era curador de un repertorio de cantos en lengua italiana estinada a las parroquias: Se llamaba, Cantos del pueblo para la santa misa. Naturalmente desapareció de circulación.

¿Qué tipo de vida ha tenido la Sixtina después del Concilio?

Fuimos gradualmente redimensionados y dejados a un lado. Nos convertimos en un cuerpo extraño en las celebraciones. Durante el pontificado de Juan Pablo II, la Capilla resultaba siempre menos involucrada en las grandes liturgias papales. La belleza viva de la polifonía palestriniana y del gregoriano iba transformándose progresivamente en piezas de museo.

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