Monday, December 20, 2010

¿El próximo doctor de la Iglesia San Juan De Avila?



Interesante información leída hoy en Infocatólica.

Más cerca de tener un nuevo doctor de la Iglesia español

Sería un gran honor para la Iglesia española tener a un nuevo doctor de la Iglesia, y máxime si se trata uno tan conocido y querido por el clero español. Sería el primer Doctor español declarado desde que Pablo VI lo hiciese con la contemporánea del maestro Ávila, Teresa de Jesús.

20/12/10

El pasado día 18 se reunieron en Roma, en la llamada sala de Congresos de la vaticana Congregación para las Causas de los Santos, un grupo de teólogos consultores de dicho dicasterio, de varios paísess, para discutir la posibilidad de conceder a San Juan de Ávila el título de Doctor de la Iglesia.

Dicha reunión había sido precedida por otra en la Congregación para la Doctrina de la Fe en la cual se declaró que la doctrina del Maestro Avila había sido "eminente", esto es, superior a la de otros teólogos, requisito previo para la declaración por parte del Papa de un nuevo Doctor. Ahora los consultores de las Causas de los Santos tenían que valorar la extensión de dicha doctrina en el mundo, su influjo en teólogos, autores de espiritualidad y santos, etc. La reuinón acabó con un voto unánime afirmativo, por lo que el doctorado de San Juan de Ávila está más cerca.

Ahora la custión debe ser discutida por un grupo de obispos y cardenales miembros del mismo dicasterio, que deberán recomendar al Papa dicha concesión de doctorado.

Sería un gran honor para la Iglesia española tener a un nuevo doctor de la Iglesia, y máxime si se trata uno tan conocido y querido por el clero español. Sería el primer Doctor español declarado desde que Pablo VI lo hiciese con la contemporánea del maestro Ávila, Teresa de Jesús. Anteriormente Pío XI lo había hecho con otro contemporáneo, San Juan de la Cruz y, en tiempos mucho más remotos, había sido declarado San Isidoro de Sevilla. Pero la declaración de Juan de Ávila, que sería una buena noticia para España y toda la hispanidad, nos llenaría de especial gozo a nosotros, sacerdotes españoles, de los que él es Patrón.

De hecho, San Juan de Ávila fue fundamentalmente eso, un sacerdote. Nacido en Almodóvar del Campo, en Castilla la Nueva. Estudió filosofía y teología en la Universidad de Alcalá, fue considerado como uno de las más influyentes y elocuentes figuras religiosas de la España del siglo XVI. Fue amigo de San Ignacio de Loyola y consejero espiritual de Santa Teresa, además de San Francisco de Borja. Como sacerdote mostró tal elocuencia, que el Arzobispo de Sevilla le pidió que se dedicara a la evangelización en su país. Trabajó durante 9 años en las misiones de Andalucía.

Famoso predicador, fue acusado ante la Santa Inquisición de Sevilla por predicar el rigorismo y la exclusión de los ricos del Reino de los Cielos. Luego de ser liberado, se dedicó a misionar en todas las regiones de España, principalmente en las ciudades. Los más famosos de sus escritos son sus cartas y el tratado: "Audi Filia". Fallecido en Montilla en 1569, fue beatificado en 1894, declarado Patrono del clero secular español por Pío XII en 1946 y canonizado por Pablo VI en 1970. La Compañía de Jesús celebra su fiesta como si se tratase de uno de sus miembros, ya que Juan veneró siempre a esta orden y a su fundador.

El magisterio de Juan de Ávila no terminó con su vida. Sus abundantes escritos han influido notablemente en la historia de la espiritualidad y de la renovación eclesial. En la Biblioteca de Autores Cristianos sus obras conocidas ocupan varios volúmenes. Se enumeran no menos de catorce ediciones generales españolas y tres en otras lenguas, en distintas épocas. De obras por separado son numerosas las ediciones y versiones a distintos idiomas. De su Epistolario hay al menos veintitrés ediciones extranjeras. El tratado "Audi Filia" es un clásico de la espiritualidad. Se tradujo muy pronto al italiano, francés, alemán e inglés. Los católicos perseguidos en Inglaterra encontraban en él un gran aliento. Fray Luis de Granada afirmaba: "Lo tengo en la cabeza por haberlo leído muchas veces". Felipe II lo tenía de libro de cabecera. El Cardenal Astorga, arzobispo de Toledo, decía: "este libro ha convertido más almas que letras tiene".

Su influencia en el Concilio de Trento ha sido puesta de manifiesto por los especialistas. No pudo participar en él por su precaria salud. Pero a través del Arzobispo de Granada, D. Pedro Guerrero, envió dos Memoriales, que fueron acogidos en el aula conciliar con aplauso general. Sus criterios influyeron en los acuerdos de este Concilio en temas de tanta importancia como la institución de los Seminarios, la reforma del estado eclesiástico o la catequesis, de modo que Pablo VI pudo decir en la homilía de canonización que "el Concilio de Trento adoptó decisiones que él había preconizado mucho tiempo antes".

El Maestro Ávila pertenece a ese grupo de verdaderos reformadores que alentaron e iluminaron la renovación de la Iglesia en aquellos tiempos recios del siglo XVI. Su influencia se puede comprobar también en varios Concilios provinciales de aplicación de Trento: en los de Toledo, Granada, Santiago de Compostela, Valencia y, pasando al Nuevo Mundo, en el tercer Concilio de Lima y de México.

Sus escritos fueron fuente de inspiración para la espiritulidad sacerdotal. A él se le puede considerar como el promotor del movimiento místico entre los sacerdotes seculares. La obra clásica "Instrucción de sacerdotes", de Antonio de Molina, tan leída a lo largo de los siglos XVII y XVIII, trancribe con frecuencia al Maestro Ávila. Su influencia se detecta también en la escuela sacerdotal francesa : uno de sus fundadores, el Cardenal Bérulle, afirmaba que dicha escuela ya había sido un diseño de Juan de Ávila. San Francisco de Sales lo menciona elogiosamente en el "Tratado del Amor de Dios" y en la "Introducción a la vida devota" trae pasajes del "Audi Filia", remitiéndose a su autoridad espiritual. San Antonio Mª Claret, lector asiduo del Maestro Ávila, confesaba: "Su estilo es el que más se me ha adaptado y el que he conocido que más felices resultados daba. ¡Gloria sea a Dios Nuestro Señor, que me ha hecho conocer los escritos y obras de ese gran Maestro de predicadores y padre de buenos y celosísimos sacerdotes!".

Ya en nuestro siglo, Juan de Ávila ha sido una referencia para el clero diocesano, no solo en España, sino también en otros países, particularmente en América. Su figura influyó de manera notable entre nosotros en el resurgir de la espiritualidad sacerdotal a mitad de este siglo. La declaración de Patrono del clero secular español impulsó nuevos estudios sobre su doctrina y vida. En las "academias sacerdotales" de los Seminarios se estudiaban sus obras y, mirando al Apóstol de Andalucía, se alentaba la santidad y espiritualidad propia del sacerdote diocesano. En este ambiente se recibió con entusiasmo su canonización y actualmente su fiesta del 10 de Mayo es en la mayoría de las Diócesis una jornada de fraternidad en la unión del presbiterio y en la celebración gozosa de las Bodas de oro y de plata sacerdotales.

P. Alberto Royo Mejía, sacerdote

Obispos holandeses destruyeron archivos sobre abuso sexual



Información de Radio Netherlands, Dic-18-2010.

Obispos destruyeron archivos sobre abuso sexual
18 Diciembre 2010


Los obispos holandeses destruyeron información reveladora sobre los casos de abuso sexual en la iglesia católica. Los antecedentes destruidos por el obispado de Den Bosch contenían archivos confidenciales sobre abusos cometidos por sacerdotes.

La acción se relaciona de manera directa con un informe enviado en septiembre por el historiador Eric Thelossen a la comisión Deetman, constituida para investigar las denuncias sobre abuso sexual en la iglesia católica. El historiador de Nimega, que hasta ahora no ha recibido ningún comentario de parte de la comisión, realizó una investigación en el archivo del obispado durante la década de los noventa. El informe se encuentra actualmente en manos de Wereldomroep y el periódico holandés NRC Handelsblad.

Archivos secretos

En la declaración de Thelossen trasciende que el entonces obispo de Den Bosch Jan Uit ya había destruido documentos relacionados con abuso sexual en los años setenta. Los documentos formaban parte de un archivo compilado por el antecesor de Bluyssens , el monseñor Wilhelmus Marinus Bekkers. Un archivo similar sobre sacerdotes cuestionados fue conservado en secreto durante los noventa en Den Bosch. Este archivo, creado durante el mando del obispo Jan ter Schure, también ha sido destruido.

Tanto Monseñor Bluyssen (84) como el entonces archivero del obispado Jan Peijnenburg (75) han confirmado a NRC Handelsblad la destrucción de los antecedentes. Por esta razón, afirma Peijnenburg, la comisión no encontrará ninguna información relevante sobre los sacerdotes cuestionados en los archivos de la iglesia católica holandesa. La comisión puede venir cuando quiera, pero no hallará nada. Y en el archivo tampoco hay nada.'

'Tirados a la basura'

Monseñor Bluyssen confirma haber “tirado a la basura” el expediente secreto de su antecesor. 'Ya todo había pasado, los asuntos estaban cerrados. No pensé entonces que volvería a haber preguntas. Había muy poco que pudiera ser de interés, por lo que me pareció que también podía tirarse a la basura.'
Bluyssen no quiere tratar el asunto con la comisión Deetman. 'No voy a someterme a una investigación. Además es muy poco lo que sé.'

Más archivos

Al historiador eclesiástico Peter Nissen de la Universidad Radboud de Nimega le resulta “chocante que se admita que sistemáticamente se destruyen antecedentes de esta importancia.' A Nissen no le cabe ninguna duda de que “otros archivos han corrido la misma suerte”

Reacciones de la comisión Deetman

La comisión Deetman 'lamenta' que Thelossen no haya recibido ninguna reacción sobre su investigación. A continuación afirma que ha respondido tardíamente al historiador y que 'incluirá el informe en su propia investigación.'

Saludo navideño del Papa a la Curia Romana



Tal como nos hemos quejado en otras ocasiones, siendo la Iglesia mayoritariamente hispanoparlante no se ha proporcionado una traducción oficial al español del discurso pronunciado hoy por Benedicto XVI a la Curia Romana con ocasión de su habitual saludo de Navidad. Los medios masivos de comunicación se han detenido en la alusión amplia que hizo el Papa de los abusos en contra de los menores, pero ya sabemos que el discurso no solamente se remite a eso. Aquí lo que informa al respecto V.I.S., Dic-20-2010.

CIUDAD DEL VATICANO, 20 DIC 2010 (VIS).-Esta mañana, en la Sala Regia del Palacio Apostólico Vaticano, tuvo lugar el tradicional encuentro del Santo Padre con los cardenales, arzobispos y obispos y miembros de la Curia Romana y de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano para el intercambio de felicitaciones navideñas.

Recordando los eventos principales de 2010, el Papa se refirió al Año sacerdotal, que comenzó “con gran alegría y gracias a Dios, concluimos con mucha gratitud, a pesar de que se desarrollara de una manera tan diferente de cómo habíamos esperado. En nosotros sacerdotes y en los laicos, precisamente también en los jóvenes, se ha renovado la conciencia del don del sacerdocio de la Iglesia Católica, que nos ha sido confiado por el Señor. Una vez más -dijo-, hemos sido conscientes de lo hermoso que es que haya seres humanos autorizados a pronunciar en nombre de Dios y con pleno poder la palabra perdón, y que así sean capaces de cambiar el mundo, la vida; qué hermoso es que seres humanos estén autorizados a pronunciar las palabras de la consagración, (…) qué hermoso es poder estar, con la fuerza del Señor, cerca de la gente en sus alegrías y sufrimientos”.

“Nos ha sorprendido precisamente este año que en una dimensión inimaginable, hayamos conocido la existencia de abusos contra menores por parte de sacerdotes, que convierten el Sacramento en su contrario: bajo el manto de lo sagrado hieren profundamente a la persona humana en su infancia y le producen un daño para toda su vida”.

El Papa señaló que en este contexto le había venido a la mente “una visión de Santa Hildegarda de Bingen, que describe de modo sorprendente lo que hemos experimentado este año”.

“En la visión de Santa Hildegarda, el rostro de la Iglesia está cubierto de polvo, y así lo hemos visto. Su vestido está desgarrado -por culpa de los sacerdotes-. Al igual que ella lo vio y expresó, así lo hemos vivido este año. Debemos acoger esta humillación como una exhortación a la verdad y una llamada a la renovación. Sólo la verdad salva. Debemos preguntarnos qué podemos hacer para reparar todo lo posible la injusticia producida. Tenemos que preguntarnos en qué nos hemos equivocado en nuestro anuncio, en nuestro modo de configurar el ser cristiano, de modo que pudiese suceder una cosa así”.

“Tenemos que encontrar -añadió- una nueva determinación en la fe y en el bien. Debemos ser capaces de penitencia. Debemos esforzarnos por hacer todo lo posible, en la preparación al sacerdocio, para que no se repita una cosa como esta. Este es también el lugar para agradecer de corazón a todos aquellos que están comprometidos en ayudar a las víctimas y en restablecer su confianza en la Iglesia, la capacidad de creer en su mensaje”.

Benedicto XVI recordó que en sus encuentros “con las víctimas de este pecado”, siempre había hallado a “personas que con gran dedicación, están junto a quien sufre y ha sufrido daños. Esta es la oportunidad para agradecer también a tantos sacerdotes buenos que transmiten con humildad y fidelidad la bondad del Señor, y en medio de las devastaciones, son testigos de la belleza no perdida del sacerdocio”.

“Somos conscientes –afirmó- de la especial gravedad de este pecado cometido por sacerdotes y de nuestra correspondiente responsabilidad. Pero no podemos permanecer en silencio sobre el contexto en el que se dan estos eventos. Hay un mercado de la pornografía de los niños, que de alguna manera parece ser considerado cada vez más por la sociedad como algo normal. La devastación psicológica de los niños, en la que seres humanos son reducidos a un producto del mercado, es un terrible signo de los tiempos”.

El Santo Padre mencionó posteriormente el problema de la droga, “que con una fuerza creciente extiende sus tentáculos de pulpo en todo el mundo. (…) Todos los placeres resultan insuficientes y el exceso en el engaño del encanto se convierte en una violencia desgarra regiones enteras, y esto en nombre de un fatal malentendido de la libertad, donde precisamente la libertad del ser humano es socavada y al final totalmente anulada”.

“Para oponernos a estas fuerzas debemos revisar sus fundamentos ideológicos. En los años setenta, la pedofilia se teorizó como algo totalmente conforme con el hombre y con el niño. Sin embargo, esto formaba parte de una perversión fundamental del concepto de “ethos”. (…) Nada sería en sí mismo bueno o malo. Todo dependería de las circunstancias y de la finalidad perseguida. (…) La moral es sustituida por un cálculo de las consecuencias y por lo tanto deja de existir. Los efectos de estas teorías hoy son evidentes. Frente a ellos, el Papa Juan Pablo II, en su encíclica “Veritatis splendor”, de 1993, indicó con fuerza profética en la gran tradición racional del “ethos” cristiano las bases esenciales y permanentes del actuar moral. Este texto debe proponerse nuevamente como camino en la formación de la conciencia”.

Benedicto XVI citó a continuación el Sínodo de las Iglesias de Oriente Medio, que comenzó con la entrega del “Instrumentum laboris” durante su viaje a Chipre en el mes de junio. “Aunque todavía no hayamos alcanzado la comunión plena -dijo el Papa refiriéndose a la Iglesia Ortodoxa- hemos constatado (...) que la forma básica de la Iglesia antigua nos une profundamente: el ministerio sacramental de los obispos como portadores de la tradición apostólica, la lectura de la Escritura según la hermenéutica de la “regula fidei”, la comprensión de la Escritura en la unidad multiforme centrada en Cristo, desarrollada gracias a la inspiración de Dios y, por último, la fe en la centralidad de la Eucaristía en la vida de la Iglesia”.

“Hemos visto la rica cultura cristiana del Oriente. Pero también el problema del país dividido. Han salido a la luz las culpas del pasado y las heridas profundas, pero también el deseo de paz y de comunión que había existido antes. Todos son conscientes de que la violencia no reporta progreso-, de hecho ha creado la situación actual. Sólo mediante el compromiso y el entendimiento mutuo se puede restaurar la unidad. Preparar a las personas a esta actitud de paz es una tarea esencial de la pastoral”.

“El Sínodo amplió su mirada a todo Oriente Medio, donde conviven fieles pertenecientes a diversas religiones y a múltiples ritos y tradiciones distintas. (...) Los disturbios de los últimos años han hecho que se tambalease la historia de la con-división, (...) de modo que una y otra vez, somos testigos de actos de violencia que ya ni siquiera respetan lo que es sagrado para el otro. (...) En la situación actual, los cristianos son la minoría más oprimida y torturada. Durante siglos han vivido en paz con sus vecinos, judíos y musulmanes. En el Sínodo hemos escuchado las sabias palabras del Consejero del Muftí de la República del Líbano contra los actos de violencia contra los cristianos. Dijo que cuando se hiere a los cristianos a ellos también se les hiere. Lamentablemente, ésta y otras voces de la razón, a las que estamos profundamente agradecidos, son demasiado débiles. También en este caso, el obstáculo es la conexión entre el afán de lucro y la ceguera ideológica”.

“Sobre la base del espíritu de la fe y de su racionalidad -prosiguió el Papa- el Sínodo ha desarrollado un gran concepto del diálogo, el perdón mutuo y la aceptación, un concepto que ahora debemos proclamar al mundo. El ser humano es uno sólo y la humanidad es una sola. Lo que se hace en cualquier lugar contra el ser humano al final daña a todos. Las palabras (...) del Sínodo deben ser un aldabonazo para todas las personas con responsabilidades políticas o religiosas para que pongan freno a la cristianofobia, se levanten para defender a los refugiados y a los que sufren y revitalicen el espíritu de reconciliación”.

El pontífice abordó a continuación su viaje a Reino Unido, en septiembre, durante el cual beatificó al cardenal John Henry Newman. El hilo conductor de su argumentación fue “la responsabilidad de los cristianos en esta época y la tarea de la Iglesia de anunciar el Evangelio”.

Refiriéndose a su encuentro con el mundo de la cultura en Westminster Hall, el Papa citó las palabras de Alexis de Tocqueville, cuando observó que “en América la democracia fue posible y funcionó porque había un consenso moral básico que yendo más allá de las denominaciones individuales, unía a todos. Sólo si existe un consenso en lo esencial, las constituciones y el derecho funcionan. Este consenso fundamental procedente del patrimonio cristiano está en peligro cuando la mera racionalidad suplanta el lugar de la razón moral. (...) Esta es una ceguera de la razón ante lo esencial. Luchar contra esta ceguera y conservar la capacidad de ver lo esencial, de ver a Dios y al ser humano, lo que es bueno y lo que es verdadero, es el interés que debe unir a todos los hombres de buena voluntad. Está en juego el futuro del mundo”.

Del cardenal Newman el Papa subrayó su conversión “a la fe en el Dios vivo”, en la que reconoce que “Dios y el alma, el ser mismo del hombre, en ámbito espiritual, constituyen lo que es verdaderamente real, lo que es importante. (...) Cuando la conversión es así no cambia sólo una teoría, cambia la forma fundamental de la vida. Todos necesitamos esa conversión una y otra vez: entonces estamos en el camino acertado”.

“La fuerza motriz que impulsó a Newman a lo largo del camino de la conversión fue la conciencia -subrayó el Santo Padre- (...) entendida como la capacidad de verdad del ser humano, la capacidad de reconocer en las áreas decisivas de la vida -la religión y la moral- (...) la verdad. La conciencia, la capacidad del ser humano de reconocer la verdad, le impone al mismo tiempo el deber de caminar hacia ella, (...) y de someterse a ella cuando la encuentra. (...) El camino de la conversión de Newman es un camino de la conciencia -un camino que no es el de la subjetividad que se afirma, sino por el contrario, el de obediencia a la verdad que poco a poco se abría ante él”.

Por último, el Papa habló brevemente de sus viajes a Malta, Portugal y España, donde “se hizo visible una vez más que la fe no es una cosa del pasado, sino un encuentro con el Dios que vive y actúa ahora”.


Actualización Dic-21-2010: Prontamente han hecho disponible en el sitio de internet del Vaticano una traducción oficial al español del discurso Benedicto XVI a la Curia Romana, Dic-20-2010.

Oh llave de David...




Oh llave de David y cetro de la casa de Israel, que abres y nadie puede cerrar, cierras y nadie puede abrir, ven y libra a los cautivos que viven en tinieblas y en sombras de muerte.¹


(Cf. Isa 22,22)
1 Textos oficiales aprobados por la CEV.
Nihil Obstat: † Nélson Martínez Rust
Obispo Auxiliar de Valencia y
Presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia.
Valencia, Ene-28-1987
Imprimatur: † José Alí Cardenal Lebrún
Arzobispo de Caracas y
Presidente de la CEV
Caracas, Feb-27-1987