Monday, November 15, 2010

El nuevo —e inexistente— primer ordinariato proveniente del anglicanismo tiene blog y revista


En otra ocasión hemos anotado que para la implementación de Anglicanorum Coetibus, “según se dice, el ordinariato sería creado oficialmente en la fiesta de Pentecostés de 2011”. Bueno, sin saberse siquiera cuando será creado, el ordinariato —por venir— ya tiene blog y revista.

El blog se llama Ordinariate Portal, y en el mismo blog se encuentra un enlace al sitio de la revista The Portal, la cual se anuncia como una revista en linea para todos los del ordinariato, y como todavía no existe el ordinariato, se anuncia que cuando comience el ordinariato la revista comenzará a publicarse el primero de cada mes.

Benedicto XVI: Las conferencias episcopales deben “evitar constituirse como una realidad paralela o sustituir al ministerio de cada uno de los Obispos”



Si nos toleran una experiencia particular, una vez hace mucho tiempo tuvimos la oportunidad de hablar con un Sr. obispo de nuestra respectiva conferencia episcopal, el asunto era la solicitud hecha a la Santa Sede por los obispos de esa conferencia episcopal de permitir la comunión en la mano, en un momento determinado este Sr. obispo admitió que no todos los obispos en aquella ocasión estaban de acuerdo con esta solicitud, y que él en particular se oponía ampliamente, entonces le recordamos que él en su diócesis era autónomo y podía prohibir la comunión en la mano en su jurisdicción, entonces sobrevino una respuesta que recordamos hasta el día de hoy, este obispo por temor a lo que dijeran o hicieran sus “hermanos en el episcopado” no actuaba en consecuencia con lo que en su fuero interno sentía, total, jamás hizo nada para prohibir la comunión en la mano en su jurisdicción, y así se quedaron las cosas hasta el día de hoy, ya que después le llegó la hora de presentar su renuncia. Dicho ello pasamos al motivo de esta entrada.

Información de V.I.S., Nov-15-2010.

CIUDAD DEL VATICANO, 15 NOV 2010 (VIS).-Benedicto XVI recibió esta mañana a los prelados de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (Sector Centro Oeste), al final de su visita “ad limina”, con la que se concluye la serie de encuentros, iniciados hace más de un año, con los obispos brasileños.

El Papa se refirió a la coincidencia entre la fecha del discurso al primer grupo de obispos (la Fiesta Nacional de la Independencia) y a la del último (la proclamación de la República en Brasil), y afirmó que aprovechaba ese dato para “subrayar una vez más la importancia de la acción evangelizadora de la Iglesia en la construcción de la identidad brasileña”.

En ese sentido, desde hace casi 60 años, la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil “es un punto de referencia de la sociedad brasileña, proponiéndose cada vez más y sobre todo como un lugar donde vivir la caridad”, afirmó el Santo Padre. “La vuestra, como todas las conferencias episcopales, nació como una concreta aplicación del afecto colegial de los obispos en comunión jerárquica con el Sucesor de Pedro, para ser un instrumento de comunión afectiva y efectiva entre todos los miembros, y de colaboración eficaz con el Pastor de cada Iglesia particular, en la triple función de enseñar, santificar y gobernar a las ovejas de su rebaño”.

La Conferencia episcopal, prosiguió, “se presenta como una de las formas, que bajo la guía del Espíritu Santo permite el ejercicio conjunto y armonioso de algunas funciones pastorales por el bien de los fieles y de todos los ciudadanos de un determinado territorio. De hecho, una cooperación cada vez más estrecha y conforme con sus hermanos en el ministerio ayuda a los obispos a cumplir mejor su mandato, sin abdicar de su responsabilidad primaria de apacentar como pastor (...) su Iglesia particular”.

Por lo tanto, esa institución “promueve la unidad de esfuerzos e intenciones de los obispos, convirtiéndose en un instrumento para que puedan compartir sus fatigas, pero debe evitar constituirse como una realidad paralela o sustituirse al ministerio de cada uno de los Obispos, es decir, no debe cambiar su relación con su Iglesia particular y con el Colegio de los Obispos, ni hacerse intermediaria entre el obispo y la Sede de Pedro”.

“Cuando os reunís en vuestras asambleas, en el ejercicio fiel de la función doctrinal que os corresponde -subrayó Benedicto XVI-, debéis estudiar sobre todo los medios más eficaces para ofrecer oportunamente el magisterio universal a las personas que se os han confiado, (...) abordando también las cuestiones emergentes, para orientar después las conciencias a que encuentren una solución adecuada a los nuevos problemas planteados por las transformaciones sociales y culturales”.

En particular, algunos problemas de hoy “recomiendan una acción conjunta de los obispos: la promoción y protección de la fe y la moral, la traducción de los libros litúrgicos, la promoción y formación de las vocaciones de especial consagración, las ayudas a la catequesis, el compromiso ecuménico, las relaciones con las autoridades civiles, la defensa de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, la santidad de la familia y el matrimonio entre hombre y mujer, el derecho de los padres a educar a sus hijos, la libertad religiosa, los derechos humanos, la paz y la justicia social”.

Benedicto XVI concluyó su discurso señalando que “los asesores y las estructuras de la Conferencia Episcopal existen para servir a los obispos, no para substituirlos. En definitiva, hay que procurar que la Conferencia Episcopal, con sus organismos, funcione cada vez más como un órgano propulsor de la solicitud pastoral de los obispos, cuya principal preocupación debe ser la salvación de las almas, que es también la misión fundamental de la Iglesia”.


Actualización Nov-16-2010: El texto completo en español del discurso de Benedicto XVI a los obispos de la Región Centro Oeste de Brasil se puede leer en agencia ZENIT.