Sunday, June 06, 2010

“¡Comamos y bebamos que mañana moriremos!”


¡Ay de aquellos que llaman bien al mal y mal al bien, que cambian las tinieblas en luz y la luz en tinieblas, que dan lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!

Is. 5,20




Los pueblos de América, desde el Rio Bravo hasta la Patagonia desde la época de la conquista, pasando por la colonia y hasta la presente, han entremezclado cosas non sanctas en las celebraciones de festividades religiosas. En efecto, todo tipo de fiestas patronales y parecidas se entremezclan con excesos de todo órden, comilonas, francachelas, cuando no bacanales. Lo lógico es que los pastores, responsables de guiar al pueblo e indicarles lo correcto de lo incorrecto en cuanto a estas celebraciones se refiere, tomen cartas en el asunto, pero no siempre ello ocurre. Y lo más chocante del asunto, es que cuando un pastor alza su voz para tratar de deslindar lo mundano y secular del aspecto religioso, haya quienes se sientan agredidos y la emprendan contra el pastor.

Esto último es lo que ocurre con el caso que hemos encontrado de una población de Colombia llamada Jongovito la cual pretenece a la Diócesis de San Juan de Pasto, cuyo obispo ha emanado un decreto (copia en las imagenes superiores) por el cual, para la celebración de San Pedro y San Pablo, pretende:

“Separar la fiesta patronal de todo acto que no contribuya en nada para la edificación de la persona humana y de la comunidad cristiana, como son: verbenas populares, festivales bailables y todo aquello que cause escándalo en las personas de bien.”

Pero, ¡Oh, sorpresa!, hay quienes atacan al Sr. Obispo por esta sana medida y pretenden quedarse en la comilona, la francachela y los excesos escandalosos en desmedro de la fecha religiosa, como ocurre, por ejemplo, con quienes escriben en estos sitios de donde hemos tomado la información: Aquí y aquí.

¡Con católicos así...!