Tuesday, December 08, 2009

La Misa Latina de regreso a Calgary


...¡O eso parece! Un pequeño anuncio en el sitio de internet de la FSSP en Alberta, Canada indica que “las restricciones han sido levantadas y los horarios normales de las Misas han sido retomados”.

Como recoedarán, recientemente el Sr. Obispo de Calgary había suspendido las celebraciones de la Santa Misa según la Forma Extraordinaria en razón de la influenza porcina (AH1N1), dado que la FSSP manifestó su imposibilidad de cumplir con la (arbitraria) orden de distribuir la comunión unicamente en la mano (ver aquí).

La Inmaculada Concepción



Por lo cual, después de ofrecer sin interrupción a Dios Padre, por medio de su Hijo, con humildad y penitencia, nuestras privadas oraciones y las públicas de la Iglesia, para que se dignase dirigir y afianzar nuestra mente con la virtud del Espíritu Santo, implorando el auxilio de toda corte celestial, e invocando con gemidos el Espíritu paráclito, e inspirándonoslo él mismo, para honra de la santa e individua Trinidad, para gloria y prez de la Virgen Madre de Dios, para exaltación de la fe católica y aumento de la cristiana religión, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los santos apóstoles Pedro y Pablo, y con la nuestra: declaramos, afirmamos y definimos que ha sido revelada por Dios, y de consiguiente, qué debe ser creída firme y constantemente por todos los fieles, la doctrina que sostiene que la santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original, en el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, salvador del género humano. Por lo cual, si algunos presumieren sentir en su corazón contra los que Nos hemos definido, que Dios no lo permita, tengan entendido y sepan además que se condenan por su propia sentencia, que han naufragado en la fe, y que se han separado de la unidad de la Iglesia, y que además, si osaren manifestar de palabra o por escrito o de otra cualquiera manera externa lo que sintieren en su corazón, por lo mismo quedan sujetos a las penas establecidas por el derecho.


Pío IX
Epístola apostólica “Ineffabilis Deus
Dic-08-1854