Saturday, November 28, 2009

Sui Generis ‘sacerdote’ imparte cursos prematrimoniales en Guayaquil



En nuestra entrada inmediatamente anterior (aquí) hablamos de una persona que no pudo recibir este tipo de preparación prematrimonial (¡gracias a Dios!), ni ninguna otra, y ahora pretende buscar la nulidad de su matrimonio. Ahora, retomando el tema de la procacidad en estas materias (decimos retomando ya que en esta entrada hablamos del caso), el diario Expreso de Ecuador publica (Nov-26-2009) esta entrevista con un Sui Generis ‘sacerdote’ en Guayaquil. Presentamos disculpas por algunas de las expresiones proferidas en el curso de la misma.

De repente nos han entrado unas ganas tremendas de releer las obras del P. Denys Fahey, ¿por qué será?

“La cama es un altar”
Roberto Toro García / Sacerdote párroco de la iglesia San Alejo
Susana Rentería Díaz
Redacción Guayaquil


Es un sacerdote directo con sus fieles y con las jóvenes parejas que acuden a la iglesia de San Alejo, en Guayaquil, a escuchar sus desprejuiciados consejos. Las charlas de los cursos prematrimoniales del padre Roberto Toro giran en torno a las formas, posturas y maneras de practicar el sexo. ¿Escandaloso? Para nada. Según él, “la cama es un altar”.

¿Qué comprende el cursillo prematrimonial que propone?

Consta de tres áreas donde se desarrolla la vida: lo divino, lo humano y lo sexual. El matrimonio es santo, una alianza, una entrega definitiva desde la Creación.

¿Cómo se pueden compenetrar las tres cosas?

Les pregunto a las parejas: ¿en qué parte de tu casa se dan las tres cosas?: en la cama. Porque se reza. ¿Qué hay encima de la cama? Un rosario o un crucifijo. Viene el aspecto humano, es decir, comunicarse. Luego se apaga la luz, comienzan a toparse y tienen su vida sexual. La pareja que está bien con Dios se entiende bien entre los dos y más abajo... en la cama se van a entender mucho mejor.

Por eso usted dice durante sus charlas que la cama es como un altar...

La cama es un altar, en ella se hace lo más sagrado porque Dios mandó a la multiplicación que no va a ser con los ojos, ni con la nariz. Es una multiplicación por los órganos sexuales.

¿La cama es el único lugar para que las parejas tengan sexo o podrían hacerlo en el sofá o donde la imaginación los lleve?

No solamente está permitido, sino que es aconsejable. ¡Los matrimonios fallan por la monotonía de la vida sexual! Si el matrimonio en la vida sexual se llena de creatividad, es decir de cosas nuevas, ¡toda la casa puede ser un escenario magnífico!, creando nuevas formas de vida sexual que permitan sentirse satisfactoriamente unidos.

¿Cómo nos damos cuenta cómo está una relación?

Por la cama. Cuando ves una cama bien arreglada, adornada, con lazos y detalles, la cama se transforma en el centro más hermoso. Eso significa que es el lugar más placentero, estable. Un dormitorio hecho un desastre no es placentero para la pareja.

¿El hombre siempre debe tomar la iniciativa o la mujer también puede hacerlo?

El hombre siempre lo ha hecho, pero la mujer también lo puede hacer. Hay hombres que para el sexo no son carnívoros, devoradores, entradores, y su pareja lo debe reconocer.

¿Cómo una mujer puede tomar la iniciativa?

Si una mujer se topa con un tipo ‘quedado’ o frío, la que tiene que tomar la iniciativa ‘sexy’ es ella. Es decir, preparar la comida más agradable, crear en el cuarto un ambiente acogedor: poner cortinas de tul, ropa interior llamativa, fondo musical y velitas. ¡Todas esas cosas incluso al hombre más serio lo entusiasma! Si la mujer con creatividad las elabora en su casa, él no tiene oportunidad que lo busque en el night club o en la ‘Casita de las muñecas’. Hay hombres que quieren ‘joder un chance’, es decir, tomar, bailar, pero llegada la hora de la hora no lo hacen, piensan en su mujer y regresan muy motivados. (Por eso) los amigos dicen ‘tú sí que eres m... (?). La man se te está ofreciendo’...

El religioso capuchino polaco Ksawery Knotz en su libro ‘El sexo que no conoces: para parejas casadas que aman a Dios’, promueve el ‘sexo divino’ y habla de estimulación oral y manual. ¿Qué opina usted?

El sexo tiene que ser como gimnasia rítmica: lenta y natural. ¿Qué es lo natural? Lo que está permitido en tu mente. Si tu mente y tus principios te dicen que eso no está bien, no estás obligado a hacerlo.

¿No importan las posturas?

Lo importante es que los dos se sientan bien. Tú no puedes ir a un acto sexual donde haya posturas o situaciones que te humillen o que tú te sientas ‘cosificada’... Es pensar que tú no eres una persona, sino una cosa.

¿Cómo puede una mujer decir a su esposo que no quiere una determinada postura, sabiendo que ‘eso’ le gusta a él?

Es una falta de diálogo sexual. La gente hace mucho sexo, pero no habla de sexo, no se educa. Después del acto, dialoguen, pregúntense qué parte de ese acto sexual fue más agradable..., qué no les gustó. Cada uno por amor tendrá que hacer lo que desee su pareja, pero sin obligación porque si no ¡te estás prostituyendo, simplemente al darle a tu marido para que no lo compre en la calle! ¡La esposa no es la prostituta! Tu esposa es para tener un acto de amor, un acto divino como lo dice el sacerdote polaco, querido por Dios; a través del sexo se solidifica el amor.

¿Todo está permitido si las dos partes están de acuerdo?

Si tu conciencia y tus principios lo dicen. La Iglesia no te va a dar una lista, esto sí, esto no, de esta manera sí o de esta no. A nadie se le puede dar más de la cuenta porque es como un caramelo, que empalaga.

Usted dice que el sexo no debe ser mucho porque empalaga, ni poco porque da hambre. ¿Cómo sabe que es como un dulce?

Empalaga cuando la otra parte no está en capacidad para dármela y yo estoy a cada rato con exigencias sexuales. No podemos decir que es una puerta abierta para que quedemos brutalmente en el piso o la vea a ella ‘derrotada’, ‘le vamos a dar hasta que se canse’. Se está produciendo un empalagamiento porque es el mismo dulce y el otro extremo es el hambre.

¿Qué sabe un sacerdote de dulces y empalagos si usted está casado con Dios?

Llevo 30 años de sacerdote. De cada caso, tú haces la página de un libro. Si tú me dieras tu caso, la siguiente pareja que se sienta aquí ya va enriquecida con lo que le oí a la primera, con lo que te oí a ti. Estoy enriquecido, no porque lo que me digas lo he sentido en carne propia o viva, sino que esto me lo dijo esta pareja que pasó.

¿Por qué para determinados sacerdotes y para algunas prelaturas personales hablar de sexo a profundidad no es bien visto?

Hay algunos que no tienen -a pesar de su inteligencia y sus conocimientos- ese vocabulario de saber hablarles con esa frontalidad, de manera clara temas íntimos y complejos. Quizá no tengan el libro de la vida de 30 años de asesoramiento matrimonial con las parejas y les falten datos, o solo tengan la teoría de los libros y, ¿dónde está la teoría de la vida? Esto tiene que gustarle.

¿Cree que hay mojigatería en la Iglesia cuando se habla a profundidad de sexo?

No, lo que hay son limitaciones de saber cómo explicar cosas tan íntimas, tan carnales. Yo lo puedo hacer por el lugar donde he vivido, por el vocabulario que he sabido usar y he escuchado en 30 años muchas historias.