Friday, November 06, 2009

Y retomando el tema extraterrestre...


No es que este tema lo tratemos muy seguido en este blog, pero lo que vamos tratar nos dió una extraña mezcla de risa, ira, desazón, etc, etc, etc...

Primero reproducimos esta información de Notimex, Nov-06-2009, con énfasis nuestro:

Expertos de varios países iniciaron hoy en El Vaticano una semana de estudios dedicada a la astrobiología, la disciplina que analiza la posibilidad de existencia de vida extraterrestre. La búsqueda de la vida fuera del planeta Tierra "es una tarea que exige seriedad científica y no debe ser confundido con la ciencia ficción", dijo el cardenal Giovanni Lajolo durante la apertura de trabajos del seminario.

El encuentro fue convocado por la Pontificia Academia de las Ciencias y patrocinado por la Specola Vaticano, el observatorio de la Sede Apostólica, con motivo del Año Internacional de la Astronomía, que se celebra este 2009.

Lajolo, presidente de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, transmitió a los participantes un saludo del Papa Benedicto XVI.

"En la investigación ninguna verdad puede hacernos temer porque las ciencias, justamente mientras abren al hombre nuevos conocimientos, contribuyen a realizar al hombre como tal", subrayó.

Según el material preparado por los organizadores, la astrobiología es una ciencia multidisciplinar que estudia la relación de la vida con el resto del cosmos e incluye, entre sus temas, el origen de la misma.

Durante la semana "se presentarán los últimos resultados para ayudarnos a entender mejor en qué punto estamos en la búsqueda de vida en el universo y para saber más sobre una disciplina muy importante para la Iglesia", dijo el sacerdote-astrónomo José Funes.

El director de la Specola dijo a la Radio Vaticana que hasta el momento no existen pruebas de la existencia de vida ni inteligente ni tampoco en su forma más primitiva, en el universo. "Existen programas serios entre los cuales el más conocido que busca capturar posibles señales de una civilización más desarrollada que la nuestra", recordó.

"Esto tiene como premisa que esas civilizaciones sean desarrolladas, tengan una tecnología similar a la nuestra y estén en grado de emitir señales. Hasta ahora no existen resultados que puedan inducir a creer que exista vida inteligente fuera de la Tierra", añadió.

El congreso, que se extenderá hasta el próximo 10 de noviembre, inició con la primera sesión dedicada al tema "el origen de la vida", encaminada a explicar los mecanismos según los cuales las moléculas se organizaron para dar paso a los seres vivientes.

El resto de las conferencias disertarán sobre la "habitabilidad en el tiempo", ambiente y genomas" o "descubrir la vida más allá", donde se referirá acerca de las técnicas de exploración en planetas, desde Marte a Saturno.

En tres momentos distintos se hablará de "la identificación", "la formación" y "las propiedades" de los planetas que giran en torno a las estrellas, también llamados "planetas extra-solares".

En el curso de la sesión del 10 de noviembre los científicos se interrogarán sobre "inteligencia más allá" y "vida-sombra", intentando dar respuesta a las hipótesis en torno a las posibles formas de vida en otros mundos.

Cerrará la semana de estudios una relación de Chris Impey, del departamento de Astronomía de la Universidad de Arizona, Estados Unidos, sobre el futuro de la astrobiología.

¿Leyeron con atención?, bueno, ahora fíjense en este aparte de una información que traducimos de Examiner.com, Oct-21-2009:

Un anuncio oficial de la administración Obama que revela la realidad de la vida extraterrestre es inminente. Por varios meses, altos funcionarios del gobierno han estado tranquilamente deliberando tras puertas cerradas qué tanto revelar al mundo acerca de la vida extraterrestre. La disatisfacción entre poderosas instituciones tal como la Armada de Estados Unidos por la política de secreto de largas décadas ha dado un impulso a los esfuerzos para revelar la realidad de la vida extraterreste y [su] tecnología.

El inminente anuncio de revelación sigue a la secreta ejecución de una política de apertura de un año de duración sobre los OVNIS y la vida extraterrestre. En el periodo de Febrero 12 a 14 de 2008, las Naciones Unidas mantuvieron discusiones a puerta cerrada en donde aproximadamente 30 naciones secretamente acordaron una nueva política de apertura sobre OVNIS y vida extraterrestre en 2009. La política de apertura fue implementada pero nunca fue publicamente anunciada debido a amenazas contra diplomaticos de las Naciones Unidas para que no revelaran detalles del acuerdo secreto. El acuerdo secreto de Naciones Unidas está basado en dos condiciones. Primero, los OVNIS continuarían apereciendo en todo el mundo; y segundo, la política de apertura no debería llevar a agitación social en las democracias liberales. Las dos condiciones han sido satisfechas haciendo posible que la próxima etapa comience: la revelación oficial de la vida extraterrestre.

[...]

Nosotros, como lo hemos dicho ya antes, insistimos en creerle más a la Virgencita cuando nos previno en (las apariciones aprobadas de) La Salette: «Los malos libros abundarán sobre la tierra y los espíritus de las tinieblas difundirán por todas partes un relajamiento universal para todo lo que se relacione con el servicio de Dios; éstos adquirirán un enorme poder sobre la naturaleza; habrá iglesias construidas para servir a esos espíritus. Algunas personas serán transportadas de un lugar a otro por esos espíritus malignos, incluso sacerdotes»...«Los demonios del aire junto con el Anticristo harán grandes prodigios sobre la tierra y en los aires, y los hombres se pervertirán más y más».

¡Nuestra Señora de La Salette, ruega por Nosotros!

Un sano debate teológico en la Iglesia


Queridos hermanos y hermanas:

En la última catequesis presenté las características principales de la teología monástica y de la teología escolástica del siglo xii, que podríamos llamar, en cierto sentido, respectivamente, "teología del corazón" y "teología de la razón". Entre los representantes de esas dos corrientes teológicas tuvo lugar un amplio debate, a veces vehemente, simbólicamente representado por la controversia entre san Bernardo de Claraval y Abelardo.

Para comprender esta confrontación entre los dos grandes maestros, conviene recordar que la teología es la búsqueda de una comprensión racional, en la medida de lo posible, de los misterios de la Revelación cristiana, creídos por fe: fides quaerens intellectum -la fe busca la inteligibilidad-, por usar una definición tradicional, concisa y eficaz. Ahora bien, mientras que san Bernardo, típico representante de la teología monástica, pone el acento en la primera parte de la definición, es decir, en la fides -la fe-, Abelardo, que es un escolástico, insiste en la segunda parte, es decir, en el intellectus, en la comprensión por medio de la razón. Para san Bernardo la fe misma está dotada de una íntima certeza, fundada en el testimonio de la Escritura y en la enseñanza de los Padres de la Iglesia. La fe, además, se refuerza con el testimonio de los santos y con la inspiración del Espíritu Santo en el alma de cada creyente. En los casos de duda y de ambigüedad, el ejercicio del magisterio eclesial protege e ilumina la fe. Así, a san Bernardo le cuesta ponerse de acuerdo con Abelardo, y más en general con aquellos que sometían las verdades de la fe al examen crítico de la razón; un examen que implicaba, en su opinión, un grave peligro: el intelectualismo, la relativización de la verdad, la puesta en tela de juicio de las verdades mismas de la fe.En esa forma de proceder san Bernardo veía una audacia llevada hasta la falta de escrúpulos, fruto del orgullo de la inteligencia humana, que pretende "capturar" el misterio de Dios. En una de sus cartas, con tristeza, escribe así: "El ingenio humano se apodera de todo, sin dejar ya nada a la fe. Afronta lo que está por encima de él, escruta lo que le es superior, irrumpe en el mundo de Dios, altera los misterios de la fe, más que iluminarlos; lo que está cerrado y sellado no lo abre, sino que lo erradica; y lo que le parece fuera de su alcance lo considera como inexistente, y se niega a creer en ello" (Epistola clxxXVIii, 1: PL 182, i, 353).

Para san Bernardo la teología sólo tiene un fin: favorecer la experiencia viva e íntima de Dios. La teología es, por tanto, una ayuda para amar cada vez más y mejor al Señor, como reza el título del tratado sobre el Deber de amar a Dios (De diligendo Deo). En este camino hay diversos grados, que san Bernardo describe detalladamente, hasta el culmen, cuando el alma del creyente se embriaga en las cumbres del amor. El alma humana puede alcanzar ya en la tierra esta unión mística con el Verbo divino, unión que el Doctor Mellifluus describe como "bodas espirituales". El Verbo divino la visita, elimina las últimas resistencias, la ilumina, la inflama y la transforma. En esa unión mística, el alma goza de una gran serenidad y dulzura, y canta a su Esposo un himno de alegría. Como recordé en la catequesis dedicada a la vida y a la doctrina de san Bernardo (cf. L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 23 de octubre de 2009, p. 32), para él la teología no puede menos de alimentarse de la oración contemplativa, en otras palabras, de la unión afectiva del corazón y de la mente con Dios.

Abelardo, que por lo demás fue precisamente quien introdujo el término "teología" en el sentido en que lo entendemos hoy, se sitúa en cambio en una perspectiva diversa. Este famoso maestro del siglo xii, nacido en Bretaña (Francia), estaba dotado de una inteligencia vivísima y su vocación era el estudio. Se ocupó primero de filosofía y después aplicó los resultados alcanzados en esa disciplina a la teología, de la que fue maestro en la ciudad más culta de la época, París, y sucesivamente en los monasterios en los que vivió. Era un orador brillante: verdaderas multitudes de estudiantes seguían sus lecciones. De espíritu religioso pero de personalidad inquieta, su vida fue rica en golpes de efecto: rebatió a sus maestros, tuvo un hijo con una mujer culta e inteligente, Eloísa. Entró a menudo en polémica con otros teólogos, incluso sufrió condenas eclesiásticas, aunque murió en plena comunión con la Iglesia, a cuya autoridad se sometió con espíritu de fe.

Precisamente san Bernardo contribuyó a la condena de algunas doctrinas de Abelardo en el sínodo provincial de Sens del año 1140, y solicitó también la intervención del Papa Inocencio ii. El abad de Claraval, como he recordado, rechazaba el método demasiado intelectualista de Abelardo, que a su parecer reducía la fe a una simple opinión separada de la verdad revelada. Los temores de Bernardo no eran infundados, sino que, por lo demás, los compartían otros grandes pensadores de su tiempo.

Efectivamente, un uso excesivo de la filosofía hizo peligrosamente frágil la doctrina trinitaria de Abelardo y, así, su idea de Dios. En el campo moral su enseñanza no carecía de ambigüedad: insistía en considerar la intención del sujeto como única fuente para describir la bondad o la malicia de los actos morales, descuidando así el significado objetivo y el valor moral de las acciones: un subjetivismo peligroso. Como sabemos, este aspecto es muy actual en nuestra época, en la que la cultura a menudo está marcada por una tendencia creciente al relativismo ético: sólo el yo decide lo que es bueno para mí en este momento. Con todo, no hay que olvidar los grandes méritos de Abelardo, que tuvo muchos discípulos y contribuyó decididamente al desarrollo de la teología escolástica, destinada a expresarse de modo más maduro y fecundo en el siglo sucesivo. Tampoco se deben subestimar algunas de sus intuiciones, como por ejemplo cuando afirma que en las tradiciones religiosas no cristianas ya hay una preparación para la acogida de Cristo, Verbo divino.

¿Qué podemos aprender nosotros hoy de la confrontación, a menudo vehemente, entre san Bernardo y Abelardo, y en general entre la teología monástica y la escolástica? Ante todo creo que muestra la utilidad y la necesidad de un sano debate teológico en la Iglesia, sobre todo cuando las cuestiones debatidas no han sido definidas por el Magisterio, el cual, por lo demás, sigue siendo un punto de referencia ineludible. San Bernardo, pero también el propio Abelardo, reconocieron siempre sin vacilar su autoridad. Además, las condenas que sufrió este último nos recuerdan que en el campo teológico debe haber un equilibrio entre los que podríamos llamar los principios arquitectónicos que nos ha dado la Revelación y que por ello conservan siempre la importancia prioritaria, y los de interpretación sugeridos por la filosofía, es decir, por la razón, y que tienen una función importante, pero sólo instrumental.

Cuando no existe este equilibrio entre la arquitectura y los instrumentos de interpretación, la reflexión teológica corre el riesgo de contaminarse con errores, y corresponde entonces al Magisterio el ejercicio del necesario servicio a la verdad que le es propio. Además, conviene subrayar que, entre las motivaciones que indujeron a san Bernardo a ponerse en contra de Abelardo y a solicitar la intervención del Magisterio, estaba también la preocupación de salvaguardar a los creyentes sencillos y humildes, a los que hay que defender cuando corren el peligro de ser confundidos o desviados por opiniones demasiado personales y por argumentaciones teológicas atrevidas, que podrían poner en peligro su fe.

Quiero recordar, por último, que la confrontación teológica entre san Bernardo y Abelardo concluyó con una plena reconciliación entre ambos gracias a la mediación de un amigo común, el abad de Cluny Pedro el Venerable, del que hablé en una de las catequesis anteriores (cf. L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 16 de octubre de 2009, p. 32). Abelardo tuvo la humildad de reconocer sus errores y san Bernardo mostró gran benevolencia. En ambos prevaleció lo que debe estar verdaderamente en el corazón cuando nace una controversia teológica, es decir, salvaguardar la fe de la Iglesia y hacer que triunfe la verdad en la caridad. Que esta sea también hoy la actitud en las confrontaciones en la Iglesia, teniendo siempre como meta la búsqueda de la verdad.

Benedicto XVI
Catequésis en audiencia general
Nov-04-2009

Obispos del estado de California respaldan a las religiosas estadounidenses


En tanto el Card. Rodé emite una declaración para explicar en qué consiste la visita apostólica que se hace a las religiosas en Estados Unidos y desvirtuar que se trate de una agresión a las mismas, los obispos del estado de California, Estados Unidos, han decidido emitir una declaración respaldando a las religiosas, no sabemos si lo hacen ‘por si acaso’ o qué, pero sencillamente pensamos que es totalmente inadecuado estar emitiendo respaldos cuando nadie los ha solicitado. ¿Cuando emitiran la declaración de respaldo al Vaticano, al Card. Rodé, a la Sagrada Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, etc...?

Declaracion de Agradecimiento para con Las Mujeres Religiosas en California
29 de octubre de 2009


Durante el mes de octubre, rendimos homenaje a la Santísima Virgen María, la mujer llena de fe del Evangelio. Cuando nosotros, los Obispos de California, reflexionamos sobre su generosa respuesta a Dios, recordamos a otras mujeres llenas de fe-las miles de Mujeres Religiosas cuya presencia y servicio ministerial han contribuido a la definición de la fisonomía de la Iglesia católica en California. Consideramos oportuno reconocer con profunda gratitud las contribuciones de estas mujeres del Evangelio que han vivido y servido en las diócesis y arquidiócesis católicas de California.

A lo largo de la historia de la Iglesia en California, las Mujeres Religiosas, fieles a sus carismas instauradores, han servido a una población caracterizada por su diversidad étnica y desafiada por las condiciones sociales, económicas y políticas de los tiempos cambiantes. Por casi doscientos años han sido discípulas fieles y colaboradoras en la obra de llevar el mensaje del Evangelio a las regiones occidentales de nuestro país.

En virtud de su consagración, mediante sus votos solemnes, las religiosas en efecto son "señales de contradicción" para nuestro mundo, a la vez que fomentan una relación personal con el Señor Jesús, una relación de comunidad con quienes comparten el carisma y el espíritu en sus institutos religiosos, y una relación eclesial manifestada en el servicio generoso dirigido a todos los miembros del Cuerpo de Cristo. Las Religiosas dan testimonio del valor único que tienen las vidas que se han entregado por completo a Dios por amor y lo expresan sirviendo generosamente al pueblo de Dios.

Profundamente arraigadas en la oración e impulsadas por el Espíritu Santo de Dios, las Religiosas promueven el Reino de Dios cuando participan en la misión de Jesús mediante los ministerios educativos, los cuidados de la salud, los servicios pastorales y las obras de alcance social. No obstante los desafíos que han enfrentado y sacrificios de todo tipo, han servido con un espíritu de entrega abnegada, generosidad y caridad y siguen haciéndolo hasta el día de hoy.

Nosotros, los Obispos de California, nos unimos a nuestro pueblo para darle las gracias a las Religiosas por ser nuestras "hermanas," por su presencia entre nosotros, por ser muestra de la riqueza y de los diferentes dones del Espíritu, así como por la diferencia que han marcado en nuestras vidas. Ellas nos han bendecido. Les afirmamos nuestro apoyo sincero y ofrecemos nuestras oraciones por ellas con agradecimiento. Que nuestras Religiosas, al igual que María, sigan siendo portadoras de la esperanza en nuestra Iglesia y en nuestro mundo.


Fuente: California Catholic Conference.

Texto en inglés de la declaración.

¿Los últimos detallitos de la futura constitución apostólica?


No afimamos nada, sólo hacemos notar que el Boletín diario de la Oficina de Prensa de la Santa Sede anota hoy que:

El Papa recibe esta tarde en Audiencia a:

Em.mo Card. William Joseph Levada, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe;

Em.mo Card. Walter Kasper, Presidente del Pontificio Concejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.

Y como ya habían anunciado que la constitución apostolica estaría lista para final de la primera semana de Noviembre, nosotros atamos cabos y se nos ocurre que ello podría indicar que esten ajustando los últimos detalles para su publicación.

Sacedote de Andalucía, España, escribe sobre su experiencia con la Forma Extraordinaria...¡Y de paso le responde a un despistado!



Columna en Diario de Cádiz, Nov-06-2009:

Un regalo para la Iglesia
Santiago Gassín Ordónez 06.11.2009


Soy un sacerdote salesiano, de 39 años, director y coordinador de Pastoral Juvenil en el Colegio Salesiano "Ntra. Sra. Del Rosario", en Rota (Cádiz). Sólo un par de veces he asistido a la Santa Misa según la Forma Extraordinaria del Rito Romano. Así es como se llama la que, gracias al Papa Benedicto XVI se puede volver a celebrar, si un grupo de fieles que así lo deseen lo soliciten al Ordinario, el cual no podría negarse.

Sí he asistido más veces de las que hubiera deseado a celebraciones que más que Misas dan la impresión de espectáculos donde el presbítero se convierte en protagonista central, opacando la centralidad del Señor. He asistido a Misas donde el sacerdote tiene prisa por acabar, añade o suprime textos a su antojo, omite ritos expresivos como el de lavarse las manos y falta sin escrúpulos a las normas que regulan el Culto Divino erigiéndose en dueño de la Liturgia de la que no es más que depositario.

He asistido a Misas celebradas con ornamentos indignos e incluso sin ellos; a Misas en que el mismo sacerdote prohíbe a los fieles arrodillarse, porque ello no sería indicativo de una fe adulta; a Misas en que el sacerdote ha obligado a los fieles a comulgar en la mano, en contra de la única forma practicada en la Iglesia desde hace 1500 años y deseada por todos los Papas como nos enseña visiblemente el actual. (La comunión en la mano es una práctica sólo tolerada excepcionalmente por la Iglesia; Pablo VI recordó una y otra vez la obligación de recibir la Comunión en la boca). He asistido a Misas que no expresan el Misterio que representan: la renovación incruenta del sacrificio del Calvario, porque subrayan sólo el aspecto asambleístico.

En los años de mi formación al sacerdocio deseé no celebrar de cualquier manera, sino ateniéndome al rico Misal de Pablo VI (que amo, porque lo he visto maltratar tanto), sin necesidad de adornarlo con una hueca y aburrida verborrea, y menos aún, con lamentables payasadas. Ahora, desde que el Santo Padre publicó el Motu Proprio Summorum Pontificum, mediante el cual se puede celebrar la Misa de siempre, también me he propuesto aprender a celebrarla para poner al servicio de los fieles que lo deseen esa riqueza de la liturgia católica, con la que se han santificado miles de hombres y mujeres hasta 1969.

Reverendo Padre Fray Pascual, respetándole mucho a usted porque es un hermano en el sacerdocio y porque pertenece a una Orden tan benemérita como la de Predicadores (una de cuyas glorias es el Papa San Pío V, que promulgó el Misal que a usted parece no agradarle), permítame decirle que entre el artículo de usted del 23 de octubre de 2009 en el Diario de Cádiz y la preciosa carta con que el Vicario de Cristo acompañó su Motu Proprio del 7 / 07/ 2007 (¿la ha leído usted?) me quedo con esta última.

Aunque no lo veamos en muchos que nos deberían dar ejemplo de ello, gracias a Dios, somos muchos los sacerdotes que, bajo los Pontificados de nuestros amadísimos Juan Pablo II y Benedicto XVI, hemos ido descubriendo el valor de la fidelidad al Magisterio de la Iglesia y a su Tradición. No creemos en una Iglesia que eleva a la categoría de verdad absoluta sólo un tipo de teología, de moral y de liturgia, en discontinuidad con la Tradición. Benedicto XVI, además de Papa, el teólogo hoy más preclaro de la Iglesia, enseña que la correcta interpretación del Concilio Vaticano II es la de la continuidad con la Tradición de la Iglesia y no la de la ruptura, como muchos han querido imponer desde púlpitos, Seminarios y Facultades de Teología. Enseñar otra cosa que lo que enseña el Papa es confundir y hasta escandalizar a los fieles. Y eso es algo, mi estimado P. Saturio, que no puedo creer que desee hacer un religioso fundado por el gran Domingo de Guzmán para debelar los errores doctrinales de los que no sienten con la Iglesia.