Friday, July 03, 2009

Aplicación de Summorum Pontificum en Málaga, España: No se dan las condiciones (!?)


Información que llega vía Una Voce Málaga:

Con fecha 19 de abril de 2009 doce fieles de Málaga solicitaron al Excmo. Sr. Obispo de la Diócesis el establecimiento de una Misa regular según el misal del Beato Juan XXIII (se proponía una misa mensual "ad experimentum"). Dicha solicitud se selló en el registro del Obispado el 14 de mayo.

Con fecha 17 de junio, Monseñor don Jesús Esteban Catalá Ibáñez, Obispo de Málaga, ha respondido por escrito denegando el establecimiento de dicha Misa.

Con fecha 3 de julio se eleva la petición a la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, a los efectos oportunos.

Puesto que la respuesta de Monseñor Catalá es oficial (registrada de salida 2192/09 y certificada) consideramos procedente que nuestros lectores y amigos conozcan las razones del Obispo de Málaga, completas y no resumidas. Por nuestra parte solo resta seguir los pasos que el motu proprio Summorum Pontificum establece.

Texto de la Petición de doce fieles de Málaga de una Misa regular según la Forma Extraordinaria.

Málaga, a 19 de abril de 2009

Excelentísimo Señor Obispo:
Los abajo firmantes, fieles católicos de la diócesis de Málaga, nos dirigimos con todo respeto a V.E. con objeto de exponerle lo siguiente:
1º) Como sabe V.E., en fecha de 14 de septiembre de 2007 entró en vigor el motu proprio Summorum Pontificum, por el cual Su Santidad el Papa Benedicto XVI otorgó a los fieles que lo deseen, el derecho a asistir a la Santa Misa celebrada conforme a la edición típica de 1962 del Missale Romanum, promulgada por el Beato Juan XXIII y que constituye la llamada forma extraordinaria del rito romano.
2º) Desde esa fecha, dicha forma se ha extendido por todo el mundo, suscitando interés incluso en personas que, por su juventud, no la conocían con anterioridad. Este desarrollo ha sido pacífico y fructífero en numerosas diócesis, enriqueciendo su vida religiosa con los indudables tesoros (espirituales, culturales, históricos) que la Tradición litúrgica de la Iglesia ofrece. Como dice el Santo Padre: “Nos hace bien a todos conservar las riquezas que han crecido en la fe y en la oración de la Iglesia y darles el justo puesto” (cfr.: Carta a los Obispos que acompaña el motu proprio Summorum Pontificum).
3º) Como bien ha explicado, en diversas ocasiones, Su Eminencia el cardenal Darío Castrillón Hoyos, presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, es deseo de Su Santidad que la forma extraordinaria del rito romano sea conocida por el mayor número posible de fieles, incluso en aquellos lugares en los que no haya demanda de la misma, para que puedan participar del inmenso tesoro que es la Milenaria Tradición Litúrgica de la Iglesia.
4º) Diferentes Obispos de todo el mundo han promovido distintas formas de aplicación del motu proprio Summorum Pontificum, a saber: creación de parroquias personales, celebración de pontificales y administración de sacramentos (confirmación y orden sagrado), nombramiento de sacerdotes delegados, designación de templos diocesanos para su celebración, invitación a establecerse a institutos ligados a los libros litúrgicos antiguos, etc.
5º) Por lo que respecta en particular a la diócesis que V.E. dignamente preside, en fecha de 6 de octubre de 2007, en la Parroquia de los Santos Mártires, tuvo lugar una celebración puntual de la Santa Misa conforme al mencionado motu proprio, que concentró un número muy elevado de fieles, de lo que se hizo eco la prensa del día siguiente (como puede constatarse consultando las hemerotecas). Este hecho demuestra la positiva receptividad de los fieles y la aceptación del rito, sin ninguna dificultad ni polémica.
6º) Que la cifra mínima para un grupo estable que está actualmente barajando la Pontificia Comisión Ecclesia Dei es de tres personas, igual a la necesaria para constituir una comunidad religiosa.
Es por todo lo anterior por lo que los infrascritos tenemos el honor de solicitar de V.E. la gracia de que se establezca una celebración regular con el Misal del Beato Juan XXIII en la diócesis y ciudad de Málaga, para lo cual rogamos se digne nombrar un sacerdote delegado que pueda encargarse de dicha celebración, sin perjuicio del derecho que asiste a cualquier otro presbítero de la diócesis a hacer uso del mismo misal a tenor de lo establecido en el motu proprio Summorum Pontificum.
Por la experiencia en otras diócesis españolas, rogamos con todo respeto a V.E. designar un sacerdote que sienta interés por el uso romano extraordinario, así como un templo adecuado, como podrían ser, por ejemplo: la iglesia parroquial de los Santos Mártires, la capilla del Santo Cristo de la Salud, alguna capilla de la Santa Iglesia Catedral, y otros por el estilo. Y podría comenzarse con una Misa mensual, con posibilidad de que pase a semanal una vez consolidada.
Nos permitimos indicar a V.E. que existe la posibilidad de que sacerdotes vinculados a institutos tradicionales, como el Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote (con casa en Madrid), puedan impartir algún curso en la diócesis, para que los sacerdotes que lo deseen puedan conocer mejor esta forma litúrgica vigente. O incluso que este instituto pueda desarrollar un apostolado permanente en Málaga.
No queremos concluir sin dejar patente que somos fieles que participamos activamente de la vida religiosa de la diócesis, con total obediencia y afecto a Su Santidad el Papa y a V.E. –como el pastor de esta iglesia particular malacitana– y plena adhesión al Magisterio de Nuestra Santa Madre Iglesia, incluidos todos los concilios ecuménicos hasta la fecha celebrados.
Rogándole acoja benignamente ésta nuestra petición, aprovechamos la oportunidad para encomendarnos a su pastoral benevolencia y ratificarnos en los sentimientos de acatamiento y respeto a V.E. como sus leales hijos, Q.B.S.P.A.,

Texto de la Carta del Excmo. Sr. Obispo de Málaga (España), de 17 de junio de 2009, denegando la petición de un grupo de fieles.

Málaga, 17 de junio de 2009

He estudiado la solicitud del 19 de abril del presente, rubricada por once laicos y usted, en la que me pedíais el "establecimiento de una celebración regular con el Misal del Beato Juan XXIII en la diócesis y ciudad de Málaga", así como el nombramiento de "un sacerdote delegado que pueda encargarse de dicha celebración".
Reconozco, como no podía ser de otro modo, el tesoro inestimable que ha supuesto para la Iglesia y su Tradición Litúrgica, la celebración de la misa conforme a la Edición Típica de 1962. Igualmente estimo vuestro interés por este modo extraordinario del rito romano.
Sin embargo, desde mi conocimiento y asunción positiva de las disposiciones del Motu Proprio Summorum Pontificum y de la Carta que, adjunta a este documento, el Santo Padre nos envió a los Obispos; y queriendo, como Obispo diocesano, servir a las necesidades reales de la Diócesis, estimo que no se dan las condiciones adecuadas en la diócesis de Málaga para establecer una celebración regular de la Misa con el modo extraordinario del rito romano.
En primer lugar, el objetivo del documento citado es responder a la solicitud de los sumos pontífices que "hasta nuestros días se preocuparon constantemente porque la Iglesia de Cristo ofreciese a la Divina Majestad un culto digno de alabanza y gloria de Su nombre y del bien de toda su Santa Iglesia"(1). Por ello, "no hay ninguna contradicción entre una y otra edición del Missale Romanum. En la historia de la Liturgia hay crecimiento y progreso pero ninguna ruptura"(2). En este sentido, "el Misal Romano promulgado por Pablo VI es la expresión ordinaria de la Lex Orandi de la Iglesia católica de rito latino"(3). Esto es un principio fundamental que no debemos olvidar.
En segundo lugar, se nos pide a todos un esfuerzo en buscar el bien de los fieles, "evitando la discordia y favoreciendo la unidad de toda la Iglesia"(4).
Para ello, y respondiendo también al objetivo del documento, no hay razón para empezar a propagar en este momento la celebración de la misa según el Misal del Beato Juan XXIII, porque el modo ordinario según el Misal de Pablo VI tras la Reforma Litúrgica, promovida por el Concilio Vaticano II, se estableció en esta Diócesis y, actualmente, dicho modo ordinario aquí está consolidado, extendido y aceptado.
En tercer lugar, en la diócesis de Málaga, salvo contadas personas, provenientes de diversos ámbitos, que mantienen un aprecio legítimo y lícito por este uso litúrgico, sin embargo en las parroquias no hay ningún "grupo estable de fieles adheridos a la precedente tradición litúrgica"(5). Además, no hay parroquias, ni párrocos, que reclamen, o sientan como una necesidad, la celebración bajo el modo extraordinario, precisamente porque no tienen grupos estables que lo vinieran solicitando. Al respecto, la Nota Informativa sobre el Motu Proprio, que la Santa Sede emitía el mismo día que se promulgó dicho documento, decía en el apartado octavo "...siempre que haya un número bastante consistente de fieles que quieran seguir la liturgia anterior..." (6).
Deseo sinceramente que, desde el aprecio mutuo que nos une, entre otras cuestiones por la Tradición Litúrgica, busquéis en la hora presente el fomento de la unidad de la Iglesia en aquellas asociaciones, parroquias, grupos, etc... en los que habitualmente participáis de la vida de fe, como expresión y testimonio de vuestro compromiso bautismal. "La garantía más segura para que el Misal de Pablo VI pueda unir a las comunidades parroquiales y sea amado por ellas consiste en celebrar con gran reverencia de acuerdo con las prescripciones; esto hace visible la riqueza espiritual y la profundidad teológica de este Misal" (7). Por ello, también os invito a que, allí donde os encontréis, no dejéis de reclamar, con solicitud caritativa, que se atienda bien a la normativa litúrgica vigente, para que nuestras celebraciones brillen en todo su esplendor como máxima manifestación de la fe de la Iglesia.
Aprovecho para saludarles y bendecirles con todo afecto en el Señor.

Jesús Catalá
Obispo de Málaga
________________
(1) Introducción del Motu Proprio Summorum Pontificum (7 julio 2007).
(2) Carta del Papa Benedicto XVI a los Obispos sobre Summorum Pontificum (7 julio 2007).
(3) Summorum... Art. 1.
(4) Summorum... Artículo 5. 1.
(5) Summorum... Artículo 5.1.
(6) Nota informativa de la Oficina de Prensa de la Santa Sede sobre el Motu Proprio Summorum Pontificum (7 julio 2007).
(7) Carta del Papa Benedicto XVI a los Obispos sobre Summorum Pontificum (7 julio 2007).


Entrada relacionada: Nota informativa de la Diócesis de Málaga, España sobre la Forma Extraordinaria.

La necesaria obra de Pedro
por don Nicola Bux y don Salvatore Vitiello


Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Clemente Romano, narrando la muerte de los apóstoles Pedro y Pablo, hace notar como la envidia de algunos miembros de la misma comunidad cristiana la facilitó. Después de dos mil años el pecado sigue presente entre los hombres. Pero también están aquellos que se alegran con el Magisterio pontificio, ya que por ejemplo ha sabido frenar la interpretación “discontinua” del Concilio Vaticano II, explicando que los difundidos conflictos en el campo de la doctrina, de la educación y de la liturgia han sido causados por una mala compresión ya que el Concilio fue muy claro.

El Papa es “Pedro”, el jefe de los apóstoles. Sus hermanos Obispos llevan adelante su misión de pastores de la grey de Cristo sólo en unión efectiva y afectiva con la Cátedra de Pedro. Si no, corremos el riesgo de regresar a la experiencia del siglo IV, cuando casi todos los Obispos del mundo terminaron cediendo a los deseos de un emperador arriano. Sólo el Papa, y unos pocos Obispos fieles a él, perseveraron en la fe católica. El Papa está ahí para recordarnos que la Iglesia no es una estructura humana. Es por eso también que muchos pueblos y culturas distintas pueden encontrar en la fe su propia identidad.

Como nos lo ha recordado varias veces el Siervo de Dios Juan Pablo II, estamos en medio de una “silenciosa apostasía”, que está siendo cada vez menos silenciosa y más evidente. En la historia de la Iglesia nunca hemos tenido una falta de fe tan difundida. El adversario es sutil y sabe herir en lo más profundo el corazón de los hombres sin que casi se note. Ya nos lo advertía el profeta Daniel cuando afirmaba que el adversario conquistaría el poder sobre todas las naciones de manera pacífica y con halagos.

El Cardenal J.H. Newman suponía que la apostasía del pueblo de Dios, en distintas épocas y lugares, había siempre precedido la llegada de los “anticristos”, tiranos como Antíoco o Nerón, Juliano el Apostata, los líderes ateos de la Revolución francesa, cada uno un “tipo” o “presagio” del anticristo, quién vendrá al final de la historia, cuando el misterio de la iniquidad se manifestará en toda su terrible insensatez. La incapacidad de los creyentes de vivir su propia fe, advertía Newman, como en otras épocas anteriores, conduciría “al reino del hombre del pecado, quién negando la divinidad de Cristo se sustituiría en su lugar” (M.D.O’Brien, Il Nemico, Cinisello Balsamo 2006, pp. 175-176).

Hay un intento de reducir la Iglesia a una agencia mundial humanitaria y a la utopía de que la unidad de las naciones se podrá realizar a partir de organismos internacionales y no desde Cristo. Pero el Señor, aún cuando duerme en la barca que va atravesando la tormenta, en el momento final se despertará y calmará las olas y dirigiéndose a nosotros nos preguntará porque hemos tenido tan poca fe. Mientras tanto carguemos la cruz. Observemos la traición. Suframos.

Newman escribía aún: “El fin del diablo, cuando siembra la revolución en la Iglesia es traer la confusión, para que su atención se distraiga y sus energías se dispersen. De esta manera nos debilitamos precisamente en el momento de la historia cuando más fuetes necesitamos ser”. “¿Por qué el Santo Padre no actúa? ¿No puede imponerles a estos prelados la obediencia”. “Lo ha hecho varias veces y de la manera más cristiana. Pero no manda una policía o un ejército. Recientemente se manifestó más firme con los disidentes [...] La solución sin embargo no es el autoritarismo, ya que sería como tirar gasolina al fuego. El Santo Padre trabaja mientras hay luz. Nos lleva a todos hacia Aquel que cargó la cruz y murió en ella. Es todo lo que lleva en sus manos, una cruz; habla siempre del triunfo de la Cruz. Los que no quieren escuchar le responderán a Dios (Ivi,p 402-403).

Card. Castrillón escribe libro sobre Forma Extraordinaria del Rito Latino




Faltandole 24 horas —o menos— al Card. Darío Castrillón para que abandone su cargo de Presidente de la Pontificia Comisión «Ecclesia Dei», el diario colombiano El Tiempo publica hoy una pequeña entrevista concedida por el Card. Castrillón a ese medio, en donde adelanta que está escribiendo un libro sobre la Forma Extraordinaria del Rito Latino. Publicamos algunos apartes.

Y ahora, ¿a qué piensa dedicarse?

Voy a terminar un libro que empecé a preparar sobre el antiguo rito gregoriano y varias conferencias y seminarios sobre ese tema. Y volveré al trabajo en las parroquias, que es lo más gratificante.

¿Y dónde va a vivir?

Seguiré acá en el Vaticano. Sigo siendo cardenal, lo que pasa es que ya no tengo que 'marcar tarjeta'. Seguiré en Roma, pero tendré más tiempo para ir a Colombia.

¿Y cómo se siente?

Feliz de que el Señor me haya permitido llegar con buena salud a esta edad. Me siento feliz de los proyectos que saqué adelante. No pienso en el cuarto de hora pasado, pienso en el cuarto de hora que viene. Uno no se jubila cuando está comprometido con Cristo.

¿Y cuáles fueron esos proyectos?

En Ecclesia Dei me propuse tres cosas y las pude cumplir. Primero, que todos los sacerdotes del mundo pudieran celebrar la misa libremente, que se liberara el rito antiguo sin oponer lo nuevo y sin que fuera obligatorio. Segundo, hacer conocer la riqueza de ese rito, y tercero, levantar la excomunión de los obispos lefebvrianos y acercarlos de nuevo a la la Iglesia.

¿Cómo terminó el escándalo por este último tema?

Fue transitorio, pero hizo mucho daño. A ellos (los lefebvrianos) los excomulgaron porque fueron ordenados sin permiso, no por otra cosa. Cuando se levantó la excomunión aparecieron las declaraciones, equivocadas, de monseñor Williamson, quien negó el holocausto nazi. Pero una cosa no tuvo que ver con otra.

En ese momento se especuló que las relaciones con el Papa se fraccionaron...

¡Para nada! Mis relaciones con el Santo Padre han sido muy buenas siempre y siguen siendo así.

¿Qué le faltó hacer?

Ver que todo el mundo se convierta, que vaya a misa y se confiese; que todos los hogares sean bendecidos por Dios.

[...]