Tuesday, June 30, 2009

Detalle “tradicionalista” en la restauración de la Capilla Paulina


No vamos a profundizar en el hecho mismo de que la Capilla Paulina haya sido restaurada, eso ya lo han visto abundantemente en grandes medios de comunicación; lo que si queremos hacer notar es este detalle de la restauración que contiene una nota de Catholic News Service, Jun-30-2009.

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Adicionalmente, el Arzobispo estadounidense James Harvey, prefecto de la Casa Pontificia, y Mons. Guido Marino, maestro de las ceremonias litúrgicas del Papa, participaron en la decisión de qué mobiliario utilizar y donde colocarlo.

El Obispo Paolo De Nicolo, regente de la Casa Pontificia, dijo que finalmente, fue el Papa Benedicto quien decidió remover el altar puesto en la capilla por el Papa Paulo VI después del Concilio Vaticano II.

El Papa Benedicto decidió restaurar el altar original de mármol, pero no ponerlo completamente contra la pared donde estuvo por 400 años.

“La capilla está destinada para la adoración eucarística, y si el altar estuviera contra la pared sería muy dificil alcanzar el tabernaculo,” el cual está a ras de la pared, dijo el Obispo De Nicolo.

Dijo que el Papa también quería ser capaz de incensar todo el altar —el frente y el respaldo— durante las liturgias, y quería la opción de celebrar la Misa de cara al pueblo o mirando la cruz junto con ellos.

Card. Bagnasco: Ocultismo y Nueva Era signos de busqueda espiritual


El Cardenal Angelo Bagnasco, esta vez no en calidad de presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, sino en calidad de Arzobispo Metropolitano de Génova, Italia, ha dedicado unas cortas lineas al tema de la Nueva Era y el esoterismo. Ello dentro del contexto de una carta pastoral publicada con fecha Jun-19-2009 y que lleva por título “Caminar en la Vida del Espíritu Hacia las Fuentes De La Vida Espiritual” (PDF). Seguidamente una traducción del pasaje aludido.

El difundido fenómeno del ocultismo y de la superstición, la sugestión de las filosofias orientales, la busqueda de espiritualidad esotérica, las diversas formas de New Age, son a su manera, signos de una busqueda, de la intuición que el hombre no es reducible a un grupo de células más desarrollables, de una suma de necesidades físicas o de exigencias psicológicas y afectivas. Al fondo de ciertas tendencias, aunque no coherentes con la fe, se descubre la sensación que la vida no es una pura secuencia de días hasta el cierre definitivo.