Thursday, May 21, 2009

La “influencia” influenza Porcina: cuando celebrar la Santa Misa se convirtió en hecho punible


Si claro, en lugar de “ordenar” que se reciba la Comunión en la mano, mejor “prohibir” que se celebre la Misa. Nosotros no acabamos de entender: cuando alguien está dispensado de cumplir el precepto dominical no quiere decir que le esté “prohibido” optar por cumplirlo o no, ¿verdad?

Lo que inicialmente, a raíz de la influenza porcina (ahora llamada AH1N1), se informó como una suspensión de la celebración de la Misa en la Arquidiócesis de Tijuana, México (ver El Universal, Abr-30-2009); en realidad era una “prohibición” de celebrar la Misa, cosa que dudamos seriamente un obispo pueda hacer.

Como consecuencia de la supuesta violación de tal “prohibición”, el sacerdote Raymundo Figueroa Pérez de la parroquia de Santísimo Sacramento del municipio Playas de Rosarito en la Arquidiócesis de Tijuana, México fue trasladado de su parroquia, tal informó El Universal, May-19-2009:

Iglesia remueve a cura por desatender contingencia sanitaria

Feligreses de la iglesia Santísimo Sacramento del municipio Playas de Rosarito, donde el párroco dejará de oficiar a partir del fin de semana, manifestaron su descontento por la medida

Julieta Martínez
El Universal
TIJUANA Martes 19 de mayo de 2009
15:57


La Arquidiócesis de Tijuana removió de su parroquia al sacerdote católico Raymundo Figueroa Pérez por haber desacatado la orden de suspender misa el pasado 3 de mayo, mientras se enfrentaba una crisis por la epidemia de influenza que azotó al país.

Feligreses de la iglesia Santísimo Sacramento del municipio Playas de Rosarito, donde el párroco dejará de oficiar a partir del próximo fin de semana, manifestaron su descontento por la medida, sin embargo la decisión ya fue tomada por la autoridad católica.

El 2 de mayo, el titular de la Arquidiócesis local que abarca los municipios de Tijuana, Tecate y Playas de Rosarito, Rafael Romo Muñoz, anunció la cancelación de las misas de domingo, incluso la celebración de la Santa Cruz, para evitar riesgos de contagio de influenza entre los creyentes.

Como alternativa, el propio arzobispo videograbó una ceremonia encabezada por él mismo para transmitirla por varios medios de radio y televisión, aunque no ordenó el cierre de las parroquias.

Aparentemente esto fue aprovechado por el sacerdote Figueroa Pérez, quien desatendió la orden y ofició misa, lo cual se notificó a la jurisdicción católica.

Como resultado, la Arquidiócesis cuestionó al sacerdote por no haber acatado la orden, y se resolvió cambiarlo de parroquia antes de que cumpliera los seis años que generalmente se mantienen en cada plaza.

Los feligreses reunieron algunas firmas para expresar su inconformidad por el relevo de Figueroa Pérez, pero la decisión estaba tomada por los consultores de la Arquidiócesis.

Aún no se decide la parroquia que atenderá el sacerdote, pero ya se decidió quién lo sustituirá en Playas de Rosarito.

Hoy se ha sabido que el traslado del P. Raymundo Figueroa Pérez es una decisión tomada, que nada tiene que ver con el hecho de haber “desobedecido” la “prohibición” y que no va a ser comentada por la Arquidiócesis de Tijuana, tal informa El Sol De Tijuana, May-21-2009:

Rechaza Arzobispado destitución de sacerdote

Padre Figueroa, enviado a otra parroquia

El Sol de Tijuana
21 de mayo de 2009

por Néstor Cruz


Tijuana.- La Arquidiócesis de Tijuana aclaró que la supuesta expulsión del padre Raymundo Figueroa quien ofició misa en la iglesia del Santísimo Sacramento en el municipio de Rosarito es falsa.

Pese a las inconformidades de los vecinos de la colonia Constitución que denunciaron la supuesta exclusión, autoridades de la Arquidiócesis de Tijuana aclararon que el padre sólo fue rotado a otra iglesia, pero aclararon que ni ellos mismos saben dónde se encuentra el clérigo en estos momentos.

Cabe señalar que en días pasados trascendió que el padre Figueroa y su feligresía de la iglesia del Santísimo Sacramento en la colonia Constitución del municipio de Rosarito, acudieron a una misa que el padre Raymundo convocó pese a la alerta sanitaria por el virus de la influenza que invitaba a suprimir las actividades masivas no esenciales.

A inicios de esta semana, también trascendió que por estos motivos se había expulsado al párroco de la arquidiócesis de la zona costa en el estado, que comprende a Tijuana-Tecate y Rosarito y que preside monseñor Rafael Romo Muñoz.

De esta información, muchos fieles católicos se inconformaron públicamente porque súbitamente el padre dejó la iglesia sin que se informara.

Inclusive radiofónicamente la católica Yolanda de Parra aseguró que "por decisiones como las del arzobispo Rafael Romo, los católicos cambiaban de religión".

Frente a todo esto, la oficina de comunicación social del arzobispado aclaró que la cúpula religiosa no entraría en debates al respecto, y no emitiría ningún tipo de declaración sobre el tema.

Lo único que precisaron fue que el padre Raymundo Figueroa no había sido expulsado de la Arquidiócesis como se informó en un inicio, sino que había sido sometido a una rotación de parroquias.

Los motivos, dijeron los responsables de la comunicación en la grey católica, que la desconocen, pero aclaran que la decisión no obedece a la acción que tomó Figueroa a inicios de este mes de mayo.

No obstante, tampoco pudieron explicar en qué sitio de México o del planeta Tierra se encontraba el padre Figueroa.



Entrada relacionada: Nunca llueve en el sur de California (¡por ahora!).

La urbanidad de la piedad


Por hacer lo que debería hacer cualquier párroco, un sacerdote de La Coruña, España, salta a las noticias.

Información de La Voz De Galicia, May-21-2009.

En misa, evitar los escotes
El nuevo cura de Zas cuelga en el tablón de la iglesia las normas de asistencia al templo: nada de vestidos provocativos, el móvil apagado y sin mascar chicle

Autor:
S. G. Rial
Fecha de publicación:
20/5/2009


Algunos feligreses de Zas quedaron muy sorprendidos cuando, hace unos días, se encontraron en el tablón de la iglesia de San Andrés de Zas (A Coruña) con un folio en el que se contienen las normas para la asistencia a los actos religiosos. Bajo el título Urbanidad de la piedad. Modos de tratar a Dios y de estar en una iglesia , se detallan las reglas a cumplir por quienes entren en el templo. Antes de detallarlas, aparece un texto introductorio: «Hay una distancia infinita entre Dios y el hombre: el amor y la confianza que proceden de la filiación divina no conllevan una falta de respeto o igualdad de situación delante de nuestro Creador. Es por esto que debemos cuidar las posturas y los gestos. Todo pretende ser expresión de respeto y amor a Dios. Por eso hemos de cuidar una serie de detalles».

El primero de esos detalles, de una serie total de trece, es el deber de «vestirse dignamente y con cierta elegancia para visitar a Dios. Evitar los escotes y los vestidos provocativos». El segundo, que el agua bendita que «nos recuerda nuestro bautismo y borra los pecados veniales, se suele usar al entrar en la iglesia». El tercero es un recado a quienes entran con móvil: «Dios nos habla, pero no por celular. Apágalo». Siguiente norma, estar callado: «Guardar silencio en el recinto sagrado para facilitar el recogimiento y ayudar a que los demás puedan hablar con Dios».

Más preceptos: hay que respetar la hora del ayuno si se va a comulgar. «La fila para comulgar no es una cola, es una procesión hacia Jesús. Supone recogimiento interior (concentrados, sin la curiosidad de mirar para todos lados, darse la vuelta...)». Nada de llevar las manos en los bolsillos.

Ni bromas ni distracciones

Hay más normas. No se pueden cruzar las piernas, «no es elegante dentro del recinto sagrado. En las ceremonias litúrgicas es necesario saber cuándo sentarse, pararse, arrodillarse». No se puede comer ni mascar chicle. Ni jugar, hacer muecas o bromas, «o molestar a otros». Y hay que evitar distracciones, «como la curiosidad de mirar quién entra o sale, o quién estornudó».

También hay que «persignarse con devoción, sabiendo que se hace la señal de la cruz», y que la genuflexión ante el sagrario sea un acto de fe: «La rodilla derecha toca el suelo, con el cuerpo erguido, mirando hacia el sagrario». La inclinación de cabeza es señal de respeto y veneración, indica el texto, ante el altar y ante imágenes.

Es preciso cuidar «la forma de sentarse. Derechos, sin acostarse en los bancos, y sin apoyar los pies en los reclinatorios, pues se arruinan, los zapatos llenan de polvo los reclinatorios que después manchan las rodillas de los pantalones». Y, finalmente, «hay que enseñar a los niños a comportarse. A no correr, sino caminar despacio dentro de la iglesia».

El texto no es de la autoría de Lobato. Al contrario, está extendido y es fácil encontrarlo en páginas católicas de Internet. El sacerdote señala que lo ha visto en otras iglesias de A Coruña o Pontevedra. Pero en la Costa da Morte no hay más, de momento. Seguramente lo extienda a las otras cinco parroquias de las que es titular desde diciembre.

El sacerdote, de 34 años, explica que tomó la decisión no como reacción a nada en concreto, sino simplemente para recordarle a los fieles cómo deben comportarse y «corregir ciertos vicios» que se producen, más que en las misas semanales o diarias, en los actos de celebraciones.