Tuesday, May 19, 2009

Nueva entrevista de Mons. Fernando Arêas Rifan


Aparte de una entrevista con el Obispo Fernando Arêas Rifan de la Administración Apostólica Personal São João Maria Vianney de Campos, Brasil, publicada por la sección en portugués de ZENIT, May-19-2009.

— ¿Hay un renovado interés por la liturgia tradicional?

— Don Fernando Arêas Rifan: Muchos sacerdotes nuevos quieren aprender la liturgia en la forma antigüa. Hace dos años participé en un congreso en Oxford, en Inglaterra, promovido por grupos locales, para enseñar a los sacerdotes la liturgia tradicional. Fue abierto por el arzobispo de Birmingham. En la Misa, el habló: “Todos Ustedes estan aquí para aprender la forma antigüa del rito romano. Ustedes van a volver a sus parroquias y van a celebrar el rito normal, [el] de Paulo VI, pero van a celebrar mejor, porque, aprendiendo el rito tradicional, aprendieron más sacralidad, a rezar con más devoción, y eso los va ayudar”.

El Papa quiso eso. Cuando el permitió la Misa tradicional para todo el mundo, en la forma extraordinaria del rito romano, él quiso exactamente eso: la paz liturgica, que se beneficiasen uno del otro. El rito tradicional se puede beneficiar del rito nuevo de la mayor participación que este tiene; por otro lado, el rito nuevo aprenderá del rito antigüo la característica de más sacralidad.

Después de esa paz litúrgica que el Papa quiso entre los dos ritos, para que se beneficie el uno del otro, ha habido mucha demanda de sacerdotes. Nosotros mismos hicimos un DVD para enseñar el rito tradicional. Muchos sacerdotes han aprendido, muchos obispos se han incentivado en sus diócesis. Creo que eso es muy importante. Conservar la liturgia tradicional como forma de riqueza de la Iglesia, una forma litúrgica de expresar los dogmas eucarísticos y el respeto. No se trata de confrontación, de lucha, nada de eso. Es un modo de la Iglesia, legítimo, aprobado por la Iglesia, sin causar ningún detrimento a la comunión. Evita divisiones. El Obispo local patrocinando la Misa en el rito tradicional, poniendola en sus iglesias con sacerdotes regulares y bajo su jurisdicción, evita que algunos católicos caigan en la tentación de quererse ir a buscarla en grupos separados o cismáticos. El Obispo podría decir: “Nosotros la tenemos aquí, ¿por qué ir a buscar una Misa de rito romano antigüo en otro lugar?”