Friday, April 17, 2009

Ronda de rumores curiales (una de tantas)


Al cumplirse un aniversario más (cuatro en total) de Benedicto XVI en el Pontificado siempre aparecen análisis, críticas, rumores, etc... La parte que usualmente tomamos en cuenta es la que corresponde a los rumores sobre cambios en la Curia Romana.

Aquí un artículo de La Nación de Buenos Aires, Abr-17-2009.

El rumbo de la Iglesia / Cumple cuatro años el pontificado de Benedicto XVI
El Papa celebra su aniversario con fuertes rumores de cambio

Podría renovar la Secretaría de Estado y su equipo de colaboradores antes de fin de año

Viernes 17 de abril de 2009

Elizabetta Piqué
Corresponsal en Italia

ROMA.- Este domingo, Benedicto XVI alcanzará su cuarto año de pontificado. Mirando atrás, son pocos los que encuentran motivos para celebrar este cuarto aniversario de la elección de Joseph Ratzinger. Tras la seguidilla de incidentes -entre los más rimbombantes están Ratisbona, el caso Williamson y la condena del preservativo en vuelo a Africa-, surgen muchas dudas y se multiplican los rumores de cambios de alto nivel en el Vaticano.

Detrás del anonimato, en el Oltretevere, muchos lamentan que Benedicto XVI -un brillante teólogo de conocidas posiciones ortodoxas, prestigioso intelectual y refinado maestro de fe- no sea un uomo di governo (?hombre de gobierno´), y que este eximio profesor, que ayer cumplió 82 años, tampoco haya elegido colaboradores que pudieran ayudarlo correctamente en ese sentido.

"En el corto tiempo en el cual Rat- zinger fue arzobispo de Munich, había dejado en claro que no era un hombre de gobierno. Más allá de su altísima inteligencia, no es ni buen administrador ni buen diplomático", dijo a LA NACION un monseñor alemán.

"Ratzinger cree en la Iglesia como comunión, en teoría, pero en la práctica no es capaz ni emocional ni políticamente de traducir esto en una efectiva colegialidad... Es tímido, muy reservado y no consulta lo suficiente, así como no está en suficiente contacto con lo que realmente está pasando en la Iglesia", agregó.

Tormenta interna

La dramática carta que el Papa les escribió a todos los obispos del mundo hace unas semanas para explicar la controvertida decisión de levantarles la excomunión a cuatro obispos lefebvrianos -entre ellos, el negacionista Richard Williamson-, reflejó a las claras la existencia de una fuerte tormenta interna.

Sin ocultar que quedó muy dolido por las protestas de grandes episcopados (como el alemán, el austriáco, el francés, el suizo), el Santo Padre admitió que hubo errores de comunicación. Al tocar el escándalo Williamson, hasta dijo que el Vaticano debe aprender a usar Internet. Y habló de "hostilidad dispuesta al ataque" contra su persona, incluso de "odio", y de una Iglesia en la que "se muerden y devoran unos a otros".

La carta dio paso a expresiones de apoyo incondicional de parte del episcopado italiano, español, polaco, indio y, hace dos semanas, de una segunda tanda de obispos argentinos en la visita ad límina. Pero hay prelados que hubieran esperado que esta misiva sin precedente, en la que el Papa, con mucha generosidad, se hace responsable de errores cometidos por sus colaboradores, desatara una ola de renuncias en la Curia, según advirtió a LA NACION un purpurado que pidió el anonimato.

"¿Por qué no ruedan cabezas bajo este pontificado?", es una pregunta que flota en el ambiente. Al respecto, los veteranos recuerdan que en 1983, cuando Juan Pablo II regresó de un difícil viaje a Polonia, durante el cual se había reunido en secreto con Lech Walesa, que se encontraba en prisión en pleno régimen de Jaruzelski, cuando al volver leyó sobre el L´ Osservatore Romano un editorial sobre el tema que no le gustó, en pocas horas echó a su autor, monseñor Virgilio Levi.

Si bien hubo quienes interpretaron la epístola a los obispos como la demostración de la "soledad" del monarca, otros la consideraron una demostración de la grandeza de Benedicto XVI. "La carta es una maravilla e hizo una impresión tremenda entre los obispos: es una expresión de inmensa humildad. Nadie se animó a decir las cosas que él dijo, como, por ejemplo, que debemos usar Internet... Es una carta absolutamente notable, que a mí me hizo recordar una muy parecida de San Gregorio el Grande (590-604)", dijo a LA NACION el cardenal Jorge Mejía, bibliotecario y archivista emérito del Vaticano. Mejía también opinó que los episodios de Ratisbona o el reciente caso Williamson no fueron "nada graves" sino que, al contrario, sirvieron para estrechar y afianzar las relaciones del Vaticano con el islam y con el judaísmo. "El encuentro que hubo el 12 de marzo entre el Papa, la delegación del gran rabinato de Israel y la Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo, en el cual participé, demostró que no hay ninguna sombra del caso Williamson", destacó el purpurado argentino.

Bertone, en la mira

Pese a esto, arrecian los rumores en los pasillos vaticanos. Según Marco Tosatti, experto en cuestiones vaticanas de La Stampa , le apuntan ahora al cardenal Tarcisio Bertone, el segundo del Papa, un prelado considerado un outsider porque no es un diplomático, visto como el responsable de las "disfunciones" de la Curia. Bertone, un simpático salesiano que está más fuera del Vaticano que adentro, en diciembre cumplirá 75 años y debe presentar al Papa su disponibilidad a dejar el cargo.

Para Tosatti, muchos obispos europeos estarían presionando al Papa para que aceptara la jubilación de su fiel brazo derecho. El candidato para reemplazarlo sería el arzobispo de Vilna (Lituania), Audrys Backis, que, a diferencia de Bertone, sí es un diplomático de carrera.

Pero éste no es el único rumor de cambio. Mientras hay quien cree que es imposible que el Papa saque a Bertone -uno de los pocos en quien Benedicto XVI confía ciegamente-, también se habla de un posible reemplazo del tercero del Papa, el sustituto de la Secretaría de Estado, Ferdinando Filoni. También se habla de una sustitución del padre jesuita Federico Lombardi. Pero estos son sólo rumores. Lo único seguro es que se irán quienes ya se encuentran "renunciados" por motivos de edad.

Justamente, Lombardi, al trazar hace unos días un balance del último año de pontificado, destacó como un punto fuerte los cuatro viajes del Papa a EE. UU., Australia, Francia y al Africa. Consultado acerca de cómo el Papa -que en mayo viajará a Tierra Santa- vivió los momentos "delicados" de los últimos meses, este jesuita también elogió la carta que les escribió a los obispos. Y definió la misiva como "testimonio muy fuerte de un hombre de fe, de un pastor que guía la Iglesia con criterios de pura fe, de gran caridad y de responsabilidad espiritual hacia el pueblo de Dios y de la humanidad de hoy".

Bonus Track: Aprovechamos para reseñar un artículo de Andrea Bevilacqua en Italia Oggi, Abr-11-2009; en donde toca nuevamente (ver entrada previa sobre el mismo tema aquí) el rumor aquel de que Benedicto XVI estaría pensando modificar la edad en la que los obispos deben presentar su renuncia, misma que en la actualidad es de 75 años. La nueva edad sería 78 años.

Confirmado: «Ecclesia Dei» si intervino respecto a la situación de la Forma Extraordinaria en Manila


Aparte de un largo artículo en UCA News, Abr-17-2009.

En Manila en donde las personas han solicitado la liturgia tradicional, el Cardenal Rosales ha asignado su celebración a una capilla de la Catedral Metropolitana de Manila una vez al mes, pero no los Domingos ni los días de precepto. El Ministerio arquidiocesano para Asuntos Liturgicos es el responsable de regular los ministros de la Misa.

Cualquier sacerdote que quisiera presidir en una de estas Misas debe estar “nombrado debidamente” por el arzobispo de Manila. El cardenal también “animó” a aquellos que deseen asistir a estas Misas a experimentar primero [una] orientación catequética.

Cuando UCA News pidió entrevistar al Cardenal Rosales acerca de una reportada carta del Cardenal Castrillón Hoyos y [sobre] las directrices arquidiocesanas, el secretario del arzobispo de Manila respondió: “El asunto en cuestión está siendo abordado por el Cardenal Rosales consciente de la situación y las necesidades de los fieles.”

El Cardenal Rosales “responderá la carta del Cardenal Castrillón Hoyos,” escribió en Abril 7 el secretario, Padre Reginald Malicdem.

Como pueden notar Uds., el secretario del Arzobispo de Manila confirma la existencia de la Carta del Card. Castrillón, y aún más, dice que el Card. Rosales la va responder.



Entradas previas relacionadas: ¿«Ecclesia Dei» interviene en la situación de la Forma Extraordinaria en Manila?, Comentarios a las Directivas dadas por el Cardenal Arzobispo de Manila sobre la Forma Extraordinaria de la Misa.

La verdad de la fe católica viene sólo del Magisterio del Papa y los Obispos en unión con él


Artículo de agencia Fides, Abr-16-2009.

LAS PALABRAS DE LA DOCTRINA de don Nicola Bux y don Salvador Vitiello - Los cristianos deben renunciar al mundo, también en la Iglesia

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Existe un "hilo rojo" que relaciona la homilía de la Vigilia Pascual del Santo Padre a la ya célebre meditación del Via Crucis 2005, y a la del 22 de febrero de 2006 sobre el hecho de ‘hacer carrera’ y del abril siguiente sobre los "escaladores" en el redil y, recientemente, a la homilía de la Misa Crismal donde señala que "El unirse a Cristo supone la renuncia. Comporta que no queremos imponer nuestro camino y nuestra voluntad; que no deseamos llegar a ser esto o aquello sino que nos abandonamos a El en cualquier lugar y en el modo como El quiera que le sirvamos”.

Sin embargo, tal pensamiento él ya lo había expuesto en su libro "Introducción al Cristianismo”: "Los verdaderos creyentes no dan nunca excesivo peso a la lucha por la reorganización de las formas eclesiales. Ellos viven de lo que la Iglesia siempre es. Y si se quiere saber qué es realmente la Iglesia, hay que acudir a ellos. La Iglesia, en efecto, no está dónde se organiza, se forma, se dirige, sino que está presente en los que creen con sencillez, recibiendo en ella el don de la fe que se convierte para ellos en fuente de vida… Eso no quiere decir que hay que dejar todo como está y soportarlo tal como es. El soportar también puede ser un proceso sumamente activo"... (ed. Queriniana-Vaticana, 2005 a propósito del artículo sobre el Espíritu y la Iglesia, en particular a p 333-337).

La fe católica necesita un sano y sereno pluralismo teológico: toda opinión tiene derecho de ciudadanía en la Iglesia, a condición de que pueda exhibir razones teológicas pertinentes. Para llegar a eso, es necesario saber distinguir entre lo que los cristianos deben creer, esto es, la doctrina autorizadamente propuesta por el magisterio eclesiástico como una verdad divinamente revelada (la doctrina segura, cierta y pura de la que escribe Pablo a Timoteo) y lo que pueden creer, es decir una opinión que se han hecho o la adhesión a la opinión de algún teólogo. El poder de enseñar la verdad, Cristo lo ha dado sólo a su Iglesia.

El Papa está llevando a justa maduración la verdadera realización del Concilio Vaticano II, en continuidad con la Tradición y esto sólo se produce participando de la doctrina segura. "Sine doctrina – decía ya Catone - vida este quasi mortis imago". San Pablo habla de doctrina segura, sana y pura (Cfr Tito 1,7-11; 2,1-8): a nuestro parecer la doctrina es "segura" si está fundara en Jesucristo y en la primacía petrina; es "sana" si es inmune de pensamientos desviados; y es "pura" si está exenta de poluciones de las opiniones mundanas.

Por ello, Joseph Ratzinger a su tiempo recordó que la Iglesia no puede cambiar la fe y a un tiempo pedir a los creyentes permanecer fieles a la misma. Por el contrario, está íntimamente obligada hacia la Palabra de Dios y hacia la Tradición. Éstos explica sus gestos.

Eso significa, como algunos han apuntado, que el Concilio Vaticano II no ha creado o negado ningún dogma ni lo ha interpretado de modo diferente a la Tradición. La infalibilidad de la Iglesia está precisamente ahí: ser asistido por el Espíritu Santo hasta el punto de no querer ni poder renegar de la fe transmitida por los Apóstoles.

La llamada "fractura" del postconcilio” ha sido producida por cierta teología que ha querido interpretar arbitrariamente el Concilio, hablando de un presunto 'espíritu', diferente del Espíritu Santo que hasta entonces había conducido la Iglesia (cfr Benedicto XVI, Conversación a la Curia romana del 22 de diciembre de 2005).

Así se ha comenzado a hablar de "teología preconciliar" que se debe superar y eliminar para siempre, sustituyendo a los representantes de la "teología conciliar". Ahora la verdadera teología no pretende ser portadora de una verdad absoluta que todos deben aceptar por fe; una opinión o escuela teológica no puede imponerse como la única manera de vivir la fe, ni puede "excomulgar" las otras escuelas y opiniones.

La verdadera teología es solamente una tentativa de interpretación de la doctrina de la fe, siempre se basada en el dogma, sin anteponer a la palabra de Dios una opinión humana. La verdadera teología no pretende eliminar el dogma (eliminando partes, haciendo una selección entre los "artículos de fe"), ni superarlo (añadiendo nuevos "artículos de fe").

Por tanto, la crisis actual en la fe del pueblo cristiano viene por el error grave de confundir la teología con el Magisterio y el Magisterio con la teología. Los teólogos son considerados, o se consideran, más importantes que los Obispos y el Papa, casi legítimos intérpretes del Vaticano II, que habrían "anticipado" y luego "inspirado". La verdad de la fe católica viene sólo del Magisterio del Papa y los Obispos en unión con él.