Friday, March 20, 2009

Juan Pablo II será proclamado beato el 2 de abril de 2010, según la prensa polaca


Información de ABC de España, Mar-18-2009.

Juan Pablo II será proclamado beato el 2 de abril de 2010, según la prensa polaca
EP ROMA Actualizado Miércoles, 18-03-09 a las 00:21

El Papa Juan Pablo II podría ser beatificado el 2 de abril de 2010, cinco años exactos después de su muerte, según informó hoy el periódico polaco 'Dziennik', que aseguró que la Congregación para las Causas de los Santos del Vaticano ya habría tomado la decisión.

A principios de este mes, el cardenal y arzobispo de Cracovia, Stanislaw Dziwisz, aseguró que el proceso de beatificación del Papa Woytila estaba a punto de terminar y que el mismo Benedicto XVI deseaba cerrar el proceso "lo antes posible" porque es "lo que el mundo está pidiendo".

El proceso de beatificación de Juan Pablo II se inició el 28 de junio de 2005, dos meses después del fallecimiento del Pontífice y gracias a la dispensa concedida por su sucesor, Benedicto XVI, para que la causa pudiera empezar sin necesidad de esperar a los cinco años de rigor que deben transcurrir entre el fallecimiento de una persona y el comienzo de su causa.

Hans Küng haciendo lo que mejor sabe hacer: meter la pata


Card. Roger Mahony (arzobispo de Los Angeles, California): ¿publicará Ud. en la revista de su arquidiocesis que a este individuo se le prohibe pisar cualquier instalación católica dentro del territorio de su jusrisdicción?

Monseñor Gerhard Ludwig Müller (obispo de Regensburg, Alemania): ¿hara Ud. público algún documento en el cual prohiba clara y contundentemente la entrada de este individuo a su diócesis?

Sres obispos de Alemania, Suiza, Francia, Austria, etc...: ¿pediran Uds. públicamente que este individuo se retracte claramente y sin ambiguedades de los disparates que profiere constantemente?

Sres obispos de Argentina: ¿publicaran Uds. un comunicado de prensa en el que claramente se distancien de este individuo y de sus posiciones?

Sr. Cardenal Pedro Rubiano (Arzobispo d Bogotá, Colombia): ¿Publicará Ud. en primera página del periódico de su arquidiócesis alguna repulsa contra este individio y sus posiciones, ese mismo al que, en esa misma publicación, le han dedicado primera página?

¡La esperanza es lo último que se pierde!

Entrevista a Hans Küng en Religión Digital, Mar-20-2009.

Pregunta.- Profesor, ¿qué opina de la polémica suscitada por el Papa Ratzinger, al condenar el preservativo como medio para combatir el Sida en África?

Respuesta.- La postura del Papa Ratzinger es la consecuencia de la encíclica Humanae Vitae de Pablo VI. Una encíclica que excluyó todo tipo de contracepción. Esta fue también la posición del Papa Wojtyla y del Papa Ratzinger durante los últimos 30 años. Pero ahora se ven las consecuencias de este dogmatismo y de este moralismo rigorista del Vaticano.

P.- ¿Le duele especialmente por las consecuencias que este moralismo intolerante puede tener en el continente negro?

R.- Sí. Me da muchísima pena constatar que la Historia juzgará a ambos Papas como dos de los mayores responsables de la propagación del Sida, especialmente en países con grandes mayorías o minorías católicas, como es el caso de África. Es sumamente hipócrita condenar los preservativos en regiones como las africanas con alto riesgo de Sida y, al mismo tiempo, querer proteger a los pobres de las enfermedades más nocivas.

P.- En ese mismo ámbito de la moral, la Conferencia episcopal española acaba de lanzar una campaña contra el aborto que está suscitando mucha polémica. ¿La ha visto? ¿Qué le parece?

R.- No conozco la situación a fondo, pero me parece verdaderamente inútil que el Episcopado español empiece, de nuevo, batallas viejas. Porque la del aborto es una vieja batalla perdida de antemano. He visto esa nueva campaña del lince, que me parece muy demagógica y, por lo tanto, muy falsa. Además, a mi juicio, es muy perjudicial para la propia Iglesia regresar a la vieja batalla del aborto.

P.- Los obispos españoles dicen que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quiere imponer un laicismo radical y anticatólico.

R.- La jerarquía no tiene por qué bendecir todas las políticas del Gobierno. Los obispos pueden criticar, pero no agitar a las masas. Si me permitiesen darles un consejo, les diría que no vuelvan a las batallas de ayer. Lo que deben hacer es ver, junto al Gobierno, qué es lo mejor para España. Sobre todo en la difícil situación social, política y económica que está atravesando el país.

P.- Una Iglesia como simple autoridad moral.

R.- Evidentemente, el problema para el episcopado español es que lleva años defendiendo las posturas intransigentes y rigoristas de la derecha. Lo que necesita la Iglesia española es situarse en una vía media razonable.

P.- Partidario de una Iglesia dialogante y samaritana…

R.- Sí. Una Iglesia de diálogo, que apuesta por el diálogo y con entrañas de misericordia. Sin convertirse en un partido político. La Iglesia no puede ser socialista ni de derechas, sino buscadora de la verdad.

P.- En la segunda entrega de sus Memorias, su camino se entrecruza con el del actual Papa Ratzinger, del que llega a decir que como teólogo “no ha aportado nada significativo a la Teología”.

R.- Decir eso no es decir que sea un mal teólogo. Eso sí, creo que aporta poco a la evolución de la Teología, porque es de los teólogos que sólo quieren conservar la tradición. Él ha estudiado muy bien a San Agustín, San Buenaventura y otras teologías tradicionales y neoescolásticas, pero sin proponer ideas nuevas. Permanece en el paradigma helenístico-romano-católico-medieval, con una perspectiva muy restringida y estricta. No tiene ninguna simpatía a los reformadores, es muy escéptico hacia la Ilustración y la modernidad. En este sentido, él tiene una visión muy estricta del mundo actual. Mientras el mundo se mueve del paradigma moderno a un paradigma postmoderno o transmoderno, él permanece en el anterior paradigma dogmático-helenístico. En dogmática es helenista, y en Gobierno es romanista católico, en el sentido de promover una Iglesia medieval.

P.- ¿Un Papa absolutista?

R.- Este absolutismo papal no es del primer milenio. Es una consecuencia de al reforma gregoriana del siglo XI. La ley del celibato es del siglo XI, y el clericalismo extremo también es del siglo XI. La reforma gregoriana hizo una revolución desde arriba. El Papa Ratzinger vuelve, de nuevo, a la misa tridentina, que no es la misa del origen, pero sí la medieval. Esa es su situación: él ve todo el mundo a través de estas lentes.

P.- ¿Y cómo es el Papa Ratzinger como persona?

R.- Es un hombre extremadamente inteligente, muy humano en el trato personal, con muchas cualidades.

P.- La suya y la del Papa fueron y son vidas paralelas.

R.- Nuestros caminos fueron paralelos y, sin embargo, muy distintos. De hecho, nuestras respectivas reacciones –tan diferentes entre sí- a los signos de los tiempos son, hasta cierto punto, ejemplares en lo que atañe al curso seguido por la Iglesia y la teología. Está claro que nuestras vidas no están entrelazadas por el destino ni yo contemplo mi vida en el espejo de Ratzinger. Cada cual vive su propia vida. Pero, durante aproximadamente cuatro décadas nuestras trayectorias vitales transcurrieron en gran medida en paralelo, para separarse y volver a cruzarse más tarde.

P.- ¿La diferencia fundamental entre ambos?

R.- En la década de los sesenta, yo, a diferencia de Joseph Ratzinger, tomé la decisión de no comprometerme con el sistema jerárquico romano ni ponerme al servicio de una Iglesia clerical-centralista.

P.- ¿Cuáles son los valores esenciales de Hans Küng?

R.- Libertad y verdad han sido y siguen siendo dos valores centrales en mi existencia intelectual. Nunca me he considerado del número de los “beati possidentes”, de aquellos que, llenos de felicidad y orgullo, creen estar en posesión de la verdad. Antes bien, me he sentido solidario con los buscadores de la verdad.

P.- Dos valores que lo convirtieron en el “enfant terrible” del poder Vaticano. ¿Cómo ve el papado actual?

R.- En crisis total y surcado por una serie de errores sumamente graves y que han cambiado la posición del Papa en la Iglesia y en el mundo. De tal forma que, por vez primera en la Historia, el Papa tuvo que defenderse escribiendo una carta a los obispos, en la que reconoce que es un Papa falible.

P.- ¿Errores de comunicación, como dicen algunos, o de gobierno?

R.- Evidentemente se trata de errores de gobierno. Y errores graves, que van desde ofender a los musulmanes en Ratisbona, a los protestantes, a los indios, y ahora a los judíos con el caso de los obispos lefebvrianos.

P.- ¿El caso de los lefebvrianos es especial?

R.- Sí, porque ilustra a la perfección el temor y la constatación de muchos fieles de que Benedicto XVI quiere relativizar el Concilio Vaticano II. Y la verdad es que ha iniciado una clara política de restauración.

P.- ¿Usted cree que está volviendo atrás?

R.- Es evidente en muchas cosas. Por ejemplo, en la restauración de la liturgia medieval, que no es la liturgia auténtica. Al comienzo, la liturgia romana era la griega. Pero la que él ha reintroducido es la misa tridentina. Un signo claro de involución.

P.- ¿No le da pena la situación del Papa?

R.- Me da mucha pena, porque lo conozco íntimamente. No hace mucho, estuve con él en Castelgandolfo, departiendo amistosamente. Siempre pensé que sería un Papa conservador, pero también que haría algunas reformas. Pero no ha hecho ninguna reforma, y, en cambio, ha cometido muchos errores. Estoy convencido de que un Papa podría ser el inspirador de toda la Cristiandad. Pero eso es algo que ha olvidado. Todo es verdaderamente muy triste. Y, para él, muy duro personalmente.

P.- ¿Y para los fieles no es duro también?

R.- Sí, pero él, en su carta muestra solamente un dolor personal, no ve el dolor de la gente. Los dolores de más de 100.000 sacerdotes casados, que son excluidos de ministerio. No ve los dolores de los divorciados. No ve los dolores de las mujeres que tienen que usar medios anticonceptivos. No ve los dolores de los teólogos de la Liberación, que él como cardenal marginó y trató de manera no muy cristiana. Él ve solamente su propio dolor, su propio universo. Él ve todo desde el Palacio Pontificio, y prácticamente no ve el mundo como es en realidad.

P.-¿Cómo puede la Iglesia recuperar el espíritu de Juan XXIII y la primavera conciliar? ¿Con un nuevo concilio, quizás?

R.- Eso es muy difícil. Porque el sistema de los nombramientos episcopales es un problema esencial. No queda en él ningún elemento democrático de los orígenes de la Iglesia, cuando regía el principio de ‘ningún obispo impuesto’. Ahora, todo el episcopado es impuesto y conformista. Porque los criterios de elección episcopal son: aceptar la Humanae Vitae y la ley del celibato y estar en contra de la ordenación de las mujeres. Todo eso conforma un Episcopado muy conformista. Y el Colegio cardenalicio también está integrado solamente por personas que forman parte de la política romana.

P.- Aún siendo difícil, ¿hay alguna posibilidad de renovación eclesial?

R.- Hay dos posibilidades. Una, que las comunidades y parroquias toquen fondo y se queden sin clero y sin eucaristía. En esa situación catastrófica, es posible que surja un “Juan XXIV”. La otra posibilidad es que la actual situación provoque más y más reacciones y protestas. Que la gente se manifieste por un Concilio Vaticano III, por el aggiornamento y por el diálogo. En cualquier caso, no será nada fácil.

P.- ¿Los teólogos como usted tienen poder?

R.- Claro que sí. El teólogo tiene poder y puede abusar de él.

P.- Le acusan de criticar por criticar.

R.- Nunca he entendido la crítica de manera negativa, sino siempre como presupuesto de algo nuevo. Pero tampoco he entendido la eclesialidad como conformismo y dogmatismo teológico, sino como servicio a la Iglesia y a la comunidad de los creyentes.

P.- ¿Qué obispos necesitamos hoy?

R.- Un episcopado que no disimule los notorios problemas de la Iglesia, sino que los llame abiertamente por su nombre y los aborde enérgicamente.

P.- ¿Y qué Iglesia?

R.- La Iglesia del presente y del futuro necesita aggiornamento y no tradicionalismo de la fe y de la doctrina moral; colegialidad del Papa con los obispos y no un centralismo romano autoritario; apertura al mundo moderno y no de nuevo una campaña antimodernista; diálogo también en el seno de la Iglesia católica y no de nuevo la Inquisición y la negación de la libertad de conciencia y de enseñanza; ecumenismo y no de nuevo la proclamación arrogante de una única Iglesia verdadera. Porque no sólo existe la dictadura del relativismo, como dice el Papa Ratzinger, sino también la dictadura del absolutismo, que muchos ven corporeizada en el culto personal al papado. Ninguna de estas dictaduras se corresponde con la verdad cristiana.

Otra entrevista con Púlico.es, Mar-20-2009.

Benedicto XVI se encuentra estos días en África. En sus primeras declaraciones, condenó el uso del preservativo como medio para combatir el sida.

La postura de Ratzinger es la consecuencia de la encíclica Humanae Vitae de Pablo VI, que excluyó todo tipo de contracepción. Esa opinión la han seguido luego tanto Juan Pablo II como ahora Benedicto XVI, durante los últimos 30 años, y ahora vemos sus consecuencias.

¿Y cuáles son esas consecuencias?

La historia juzgará a ambos Papas como dos de los mayores responsables de la propagación del sida, especialmente en países con grandes mayorías o minorías católicas, como sucede en África. Es sumamente hipócrita condenar los preservativos en África y, a la vez, querer proteger a los pobres de las enfermedades más nocivas.

¿Ha tenido oportunidad de ver la campaña de los obispos españoles contra el aborto?

¿La del lince? [risas]. Sí. No conozco bien la situación, pero me parece perjudicial que el Episcopado español retome una vieja batalla sobre el aborto. Los obispos tienen derecho a criticar, pero no a agitar. En esta campaña todo es más demagógico queverdadero.

Volviendo al Papa, usted dice que es un mal teólogo.

No. Lo que afirmo es que aporta poco a la evolución de la teología. Es un hombre extremadamente inteligente, muy humano en el trato personal, con muchas cualidades, pero desde una perspectiva muy restringida y estricta. No tiene ninguna simpatía a los reformadores, es muy escéptico hacia la Ilustración y la modernidad.

¿Tan grave es la situación?

Creo que asistimos a una crisis del Papado, con sucesivos errores que ha tenido que reconocer. Es un hecho único en la historia que un Papa deba defenderse en una carta a los obispos y que reconozca que no es infalible en todo. Este Papa está cometiendo numerosos errores. No sólo de comunicación, como en el caso de los lefebvrianos, sino también de gobierno.

¿Qué más errores ha cometido Benedicto XVI?

Ha ofendido a los musulmanes en Ratisbona, a los indios y ahora a los judíos, con el caso de los lefebvrianos. Todo esto disgusta a los católicos, porque los fieles tienen la impresión de que Benedicto XVI quiere relativizar el Concilio Vaticano II.

¿Es una impresión real?

Ha iniciado una política de restauración, comenzando por el uso de una liturgia medieval. Hay una clara involución en la Iglesia.

¿Qué pide usted a la Iglesia católica para el futuro?

Necesitamos un episcopado que no disimule los problemas de la Iglesia, sino que los aborde enérgicamente; en segundo lugar, hacen falta teólogos que no teman decir la verdad; en tercer lugar, faltan pastores que asuman con coraje su propia responsabilidad. Precisamos avanzar en la colegialidad frente al centralismo, una mayor apertura al mundo moderno. En definitiva: diálogo en el seno de la Iglesia para que no regrese la Inquisición.

Carta del Card. Arzobispo de Caracas en apoyo a Benedicto XVI


Texto de la carta enviada por el Arzobispo de Caracas, Venezuela, Card. Jorge L. Urosa savino, al Santo Padre Benedicto XVI, Mar-13-2009. La carta está publicada en el sitio de internet de la Arquidiócesis de Caracas.





Carta del Cardenal Urosa al Santo Padre Benedicto XVI


Caracas, 13 de marzo de 2009

SU SANTIDAD BENEDICTO XVI,
Ciudad del Vaticano.

Beatísimo Padre:

Con renovada admiración y fortalecida comunión con Vuestra Santidad he recibido y agradezco su iluminadora Carta a los Obispos de la Iglesia católica sobre la remisión de la excomunión de los cuatro obispos consagrados por el Arzobispo Lefebvre.

Gracias a Dios, ni en Venezuela ni en Caracas ha habido reacciones contrarias a ese paternal gesto de misericordia. Con él, Vuestra Santidad ha querido concretar, específicamente en ese caso, su ministerio petrino de fortalecer y promover la unidad de los creyentes, al facilitar la reconciliación con esos hermanos. Se distingue muy bien el hecho de la remisión de la excomunión, que es un asunto eclesial y canónico, manifestación de su solicitud paternal, del problema político e histórico planteado por el caso Williamson, ya clarificado en días anteriores.

Deploro los ataques que inmerecidamente ha recibido Vuestra Santidad, y le manifiesto mis sentimientos de solidaridad y apoyo que, estoy seguro, se corresponden con los sentimientos del pueblo católico venezolano que siempre ha profesado gran amor y cercanía al Vicario de Cristo y Sucesor de Pedro

Admiro la valentía y la humildad ejemplares con que Vuestra Santidad ha abordado el tema en la carta que nos dirige, al explicarnos a los obispos del mundo entero las motivaciones que han dirigido sus actuaciones en esta dolorosa cuestión, que no son otras que manifestar el amor de Dios a todos los hombres, mostrar al mundo entero que Dios es amor, para conducir a la humanidad hacia El, y promover la tolerancia, la misericordia y el diálogo en un mundo caracterizado por la desconfianza y la hostilidad.

Al manifestarle mis sentimientos de admiración y gratitud, Beatísimo Padre, le renuevo mi comunión y solidaridad, al tiempo que le aseguro que en Venezuela y en Caracas oramos intensamente al Señor para que lo ilumine, lo fortalezca y lo consuele en su difícil tarea de guiar a la santa Iglesia en la proclamación a la humanidad que Dios es amor.

Al hacerlo, me encomiendo a sus oraciones, e imploro su apostólica bendición.

devotísimo en Cristo,

+ JORGE L. UROSA SAVINO,
CARDENAL ARZOBISPO DE CARACAS

El Card. Pell habla de liturgia y de Summorum Pontificum




El Cardenal George Pell en una larga entrevista con el editor de The Catholic Herald, Luke Coppen, Mar-08-2009, publicada Mar-20-2009. Apartes.

¿Que piensa Ud. del impacto de Summorum Pontificum alrededor del mundo. Cree que ha sido mejor recibido de lo que algunos pensaron que sería?

Posiblemente. No ha hecho una gran diferencia práctica en Australia porque el número de Católicos en Australia que entienden profundamente el Latín y estan ligados profunadamente a él y quieren el Viejo Rito... Hay congregaciones en Sydney. tenemos una Misa Tradicional Latina una vez a la semana en la Catedral de St. Mary, pero los números no son enormes. Así que no ha causado tensiones pastorales significantes en Australia.

Ud. hizo su mejor esfuerzo para estimularlo. Ud. celebró una Misa de acción de gracias por Summorum Pontificum.

Si. Yo estaba agradecido por ello. Soy un creyente en el desarrollo dentro de un marco de tradición y doctrina establecidos. Pero plenamente respaldo el énfasis del Santo Padre en la continuidad de la tradición.

En la Misa de acción de gracias Ud. dijo que estamos en “un viaje de desarrollo y reforma” y que eso todavía esta ocurriendo. ¿Cree que algunos tradicionalistas piensan que la Tradición con T mayúscula es incambiable y no está sujeta a desarrollo?

Bueno, creo que eso es un malentendido fundamental. Dejeme darle algunos ejemplos rudimentarios: el reconocimiento del número de los libros en el Nuevo Testamento. No vino un ángel y nos lo dijo. No dijo el buen Señor que habría X número de libros. Los libros en el Nuevo Testamento son divinamente revelados. Estan escritos por gente en la Iglesia y fueron reconocidos por la Iglesia. Luego están las clarificaciones de la naturaleza de Dios, la Trinidad, los Concilios. Todos son ejemplos de desarrollo de un más profundo entendimiento de las verdades al corazón de la tradición. Así es que la tradición está ciertamente cambiando y desarrollandose.

¿A donde cree que el desarrollo liturgico lleva?

No lo sé. No soy un liturgista profesional. Me gusta la idea de que estamos fortaleciendo la dimensión vertical de la liturgia, si podemos, en el entendimiento popular, de modo que es muy obviamente no solo centrada en la comunidad, es centrada en Dios, es un acto de adoración. Simpatizo mucho con ello [esa idea]. Incluso simpatizo mucho con el Canon de la Misa en el que el sacerdote da su espalda al pueblo.

¿Como algo obligatorio?

Si. Ahora no hay algo parecido al consenso en favor de ello en el momento presente. Creo que Yo estaría en favor de ello porque eso hace patentemente claro que el sacerdote no es el centro del espectaculo, que esto es un acto de adoración del único Dios verdadero, y que la gente se está uniendo al sacerdote para ello.

Otra forma de reconocimiento de ello: soy muy favorable a que se tenga un crucifijo en frente del celebrante durante la Misa cuando estamos de cara al pueblo.

¿Entre el sacerdote y el pueblo, en frente del altar?

Si, algunas veces podría estar plana, algunas veces podría estar vertical. Pero eso distrae la atención del celebrante principal un poco. Creo también que encuentro la figura de Cristo de gran ayuda para el recogimiento y la oración mientras Ud. está diciendo la Plegaria Eucarística.

Irlanda,«Ecclesia Dei» ordena a obispo proveer Misa Tridentina




¡Si eso sucede en un país mayoritariamente católico...!

Información que llega vía The Irish Catholic, Mar-19-2009.

Una oficina Vaticana de alto rango ha ordenado al Obispo John Fleming proveer la tradicional Misa Latina en su diócesis de Killala. El movimiento, de la poderosa Comisión ‘Ecclesia Dei’ viene después de que el Concejo de Sacerdotes de Killala decidió que no se debería hacer ninguna provisión de la celebración de la Misa en la Forma Extraordinaria.

[...]

Inicialmnete, el Concejo de Sacerdotes de Killala, un cuerpo asesor conformado por miembros elegidos y por sacerdotes nombrados por el Obispo Fleming, aconsejó que ninguna provisión de la Misa Latina se debería hacer esperando un pedido de clarificación del Vaticano sobre [algunos] aspectos de la Carta Papal. Este consejo fue aceptado por el Obispo Fleming y fue hecho un anuncio que la Misa no sería disponible en la Diocesis de Killala.

Sin embargo,
The Irish Catholic supo que el asunto llegó a la atención de la Santa Sede ya que un número de personas en Killala escribió al Vaticano para expresar su frustración por la falta de provisión. The Irish Catholic también sabe que un nuúmero de sacerdotes diocesanos que creían que la decisión contradice la legislación papal, contactaron al Obispo Fleming para maniofestar descontento.

La Comisión ‘Ecclesia Dei’, en cabezada por el Cardenal Darío Castrillón Hoyos, entonces escribió al Obispo Fleming insistiendole que la restricción fue prohibida bajo la ley de la Iglesia porque el Papa Benedicto había hecho una provisión universal para la disponibilidad de la Misa en la forma extraordinaria. En su carta, la Comisión insistió que ni el Obispo Fleming, ni el Concejo de Sacerdotes, tenía el derecho de poner una restricción sobre el derecho aprovado por el Papa. El Obispo Fleming ha designado la Iglesia de la Asunción, Ardagh, Crossmolina, Co Mayo, como el centro para la Misa tradicional en la diocesis de Killala y el celebrante será el P. John Loftus, un sacerdote de la diocesis.