Tuesday, March 10, 2009

Comunión, el Card. Cañizares recuerda que la norma es recibirla en la boca


Algunas respuestas entresacadas de una entrevista de 30 Giorni número de Enero/Febrero 2009, al Card. Antonio cañizares, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos. La traducción integral al español de esta entrevista puede ser leída en el blog La Buhardilla de Jerónimo.

¿Qué recuerdo tiene de aquella fase de reforma litúrgica?

Cañizares Llovera: Creo que una profundización y una renovación de la Liturgia eran necesarias. Pero, por como yo la he vivido, no ha sido una operación perfectamente lograda. La primera parte de la constitución Sacrosanctum Concilium no ha entrado en el corazón del pueblo cristiano. Ha sido un cambio en las formas, una reforma, pero no una verdadera renovación como pidió la Sacrosanctum Concilium. A veces se ha cambiado por el simple gusto de cambiar respecto a un pasado percibido como todo negativo y superado. A veces se ha concebido la reforma como una ruptura y no como un desarrollo orgánico de la Tradición. De aquí todos los problemas suscitados por los tradicionalistas ligados al rito de 1962.

Por lo tanto, ¿se ha tratado de una reforma que, en los hechos, no ha respetado plenamente el mandato conciliar?

Cañizares Llovera: Más que otra cosa, diría que ha sido una reforma que ha sido aplicada y principalmente ha sido vivida como un cambio absoluto, como si se debiera crear un abismo entre el pre y el post Concilio, en un contexto en el que “preconciliar” era usado como un insulto.

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Usted es también miembro de la Pontificia Comisión “Ecclesia Dei”. ¿Cómo valora el motu proprio Summorum Pontificum?

Cañizares Llovera: Aún si alguno lo ha acogido con mal humor, ha sido un gesto de extraordinario sentido común eclesial. Con el que se ha reconocido plenamente válido un rito que ha nutrido espiritualmente a la Iglesia latina por más de cuatro siglos. Creo que este motu proprio es una gracia que fortificará la fe de grupos tradicionalistas que ya están orgánicamente presentes en la Iglesia y que ayudará al retorno de los llamados lefebvristas… Será también una ayuda para todos.

Usted ha tenido contactos con los lefebvristas, ¿qué piensa del levantamiento de las excomuniones a los obispos y las polémicas que siguieron?

Cañizares Llovera: No he tenido contactos con el mundo llamado “lefebvrista”. Con respecto al levantamiento de las excomuniones, mi pensamiento es sencillo. Ha sido un gesto de misericordia gratuita del Santo Padre para ayudar a su plena inserción en la Iglesia Católica. Es evidente que esto podrá ocurrir sólo después de que ellos reconozcan todo el Magisterio de la Iglesia, incluido el expresado por el Concilio Vaticano II y por los últimos pontífices. Pero debemos reconocer que la unidad es inseparable de la cruz.

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¿Cuáles son, además de las que ya hemos mencionado, las cuestiones que deberá afrontar al desempeñar esta nueva misión?

Cañizares Llovera: Ayudar a toda la Iglesia a seguir plenamente lo que ha indicado el Concilio Vaticano II en la constitución Sacrosanctum Concilium. Ayudar a comprender plenamente lo que el Catecismo de la Iglesia Católica dice sobre la Liturgia. Atesorar lo que el Santo Padre - cuando era el cardenal Joseph Ratzinger – ha escrito sobre el argumento, especialmente en el bellísimo libro Introducción al espíritu de la liturgia. Atesorar cómo el Santo Padre – asistido por la Oficina de las celebraciones litúrgicas que preside monseñor Guido Marini – celebra la Liturgia. Las liturgias pontificias, de hecho, han sido siempre, y siguen siendo, ejemplares para todo el orbe católico.

En una entrevista concedida en España, usted ha elogiado la decisión del Papa de distribuir la Eucaristía, en las liturgias que preside, sólo de rodillas y en la boca. ¿Están previstos cambios, al respecto, en la disciplina universal de la Iglesia?

Cañizares Llovera: Como es sabido, la actual disciplina universal de la Iglesia dispone que, por norma, la Comunión sea distribuida en la boca de los fieles. Hay, luego, un indulto que permite, a petición de los episcopados, distribuir la Comunión también sobre la palma de la mano. Es bueno recordar esto. El Papa, entonces, para dar mayor importancia a la debida reverencia con que debemos acercarnos al Cuerpo de Jesús, ha querido que los fieles que toman la Comunión de sus manos lo hagan de rodillas. Me ha parecido una hermosa y edificante iniciativa del obispo de Roma. Las normas actuales no obligan a nadie a hacer lo mismo. Pero tampoco lo impiden.