Thursday, February 26, 2009

Ironias de la vida



¿Como así que alguien en el Vaticano lee un nuestro blog un documento que es proporcionado por un organismo del mismo Vaticano. A saber, la Declaración del Obispo Williamson de Feb-26-2009?

Declaración del Obispo Richard Williamson


Declaración del Obispo Richard Williamson, FSSPX; dada a conocer hoy, Feb-26-2009 por la Pontificia Comisión «Ecclesia Dei». Traducción no oficial hecha por Secretum Meum Mihi.

El Santo Padre y mi Superior, Obispo Bernard Fellay, han pedido que Yo reconsidere las declaraciones que hice en la televisión Sueca hace cuatro meses, porque sus consecuencias han sido muy duras.

Observando estas consecuencias puedo verdaderamente decir que siento haber hecho esas declaraciones, y que si hubiera sabido de antemano el daño y el dolor pleno que ellas originarían, especialmente a la Iglesia, pero también a los sobrevivientes y parientes de las victimas de injusticia bajo el Tercer Reich, no las hubiera hecho.

En la televisión Sueca dí sólo la opinión (... “Creo”...“Creo”...) de un no historiador, una opinión formada hace 20 años sobre la base de evidencia por entonces disponible y raramente expresada en público entonces. Sin embargo, los hechos de las recientes semanas y el consejo de miembros importantes de la Sociedad de San Pío X me han persuadido de mi responsabilidad por la mucha angustia causada. A todas las almas que se honestamente se escandalizaron de lo que dije, ante Dios pido perdón.

Como ha dicho el Santo Padre, cada acto de violencia injusta en contra de un hombre hiere a toda la humanidad.

+Richard Williamson
Londres 26 de Febrero de 2009

Original en inglés:

The Holy Father and my Superior, Bishop Bernard Fellay, have requested that I reconsider the remarks I made on Swedish television four months ago, because their consequences have been so heavy.

Observing these consequences I can truthfully say that I regret having made such remarks, and that if I had known beforehand the full harm and hurt to which they would give rise, especially to the Church, but also to survivors and relatives of victims of injustice under the Third Reich, I would not have made them.

On Swedish television I gave only the opinion (..."I believe"..."I believe"...) of a non-historian, an opinion formed 20 years ago on the basis of evidence then available and rarely expressed in public since. However, the events of recent weeks and the advice of senior members of the Society of St. Pius X have persuaded me of my responsibility for much distress caused. To all souls that took honest scandal from what I saidbefore God I apologise.

As the Holy Father has said, every act of injust violence against one man hurts all mankind.

+Richard Williamson
London 26 February 2009




Actualización Feb-27-2009: El sitio de información de la FSSPX/SSPX, DICI, ha publicado en Feb-27-2009 lo que asumimos sea la traducción oficial de la declaración del obispo Williamson.

El Santo Padre y mi Superior, Mons. Bernard Fellay, me solicitaron que reconsiderara las declaraciones que había hecho a la televisión sueca hace 4 meses, en razón de la gravedad de sus consecuencias.

A vista de dichas consecuencias, puedo decir en toda verdad que lamento haber hecho tales declaraciones, y que si con antelación hubiese sabido todo el mal y el dolor que ellas provocarían, sobre todo para la Iglesia, aunque también para los sobrevivientes y los familiares de las víctimas de la injusticia cometida bajo el Tercer Reich, no las hubiese hecho.

A la televisión sueca yo sólo dí la opinión (… « yo creo »…. « yo creo »….) de alguien que no es un historiador. Una opinión formada hace 20 años, basada sobre las entonces pruebas disponibles y raramente después manifestada en público.

Con todo, los acontecimientos de estas últimas semanas y los consejos de los miembros más antiguos de la Fraternidad San Pío X me convencieron de mi responsabilidad por tanta angustia causada.

Pido perdón delante de Dios a todas las almas que honestamente se escandalizaron por lo que dije.

Como afirmó el Santo Padre, todo acto de injusta violencia contra un hombre hiere a toda la humanidad.

+Richard Williamson

Londres, 26 de febrero de 2009

Lefebvristas se dicen acosados


Información del diario Excelsior de México, Feb-26-2009.

26-Febrero-2009
Lefebvristas se dicen acosados
Jeanette Muñoz/ Especial


El obispo británico lefebvrista Richard Williamson, que el pasado martes se vio obligado a abandonar Argentina tras recibir la amenaza de expulsión del gobierno de ese país por sus comentarios sobre el Holocausto, llegó ayer a Londres.

El obispo Williamson, a quien el papa Benedicto XVI le levantó la excomunión el pasado enero, negó que las cámaras de gas nazis se hubieran utilizado para exterminar a judíos y dijo que en el Holocausto no murieron seis millones de personas sino entre 300 mil y 400 mil.

Eliminar fantasmas y erradicar prejuicios eran, en suma, los resultados esperados por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) tras la publicación de la decisión papal acerca del levantamiento de las excomuniones aplicadas, desde 1988, a los cuatro obispos ordenados por Marcel Lefebvre y Antonio de Castro.

La condena impuesta por el Vaticano nunca fue válida o verdadera para los religiosos de la FSSPX, de lo contrario sus miembros se hubieran negado a continuar trabajando en favor de su propia visión de la Iglesia, así lo afirma para Excélsior Mario Trejo, representante de la asociación religiosa en México.

Sonriente, las palabras de Trejo son enmarcadas por las notas de la soprano que, junto al coro del templo, ensaya un cántico en latín del siglo XVII.

“La congregación había estado buscando, desde 2001, un acercamiento con el Papa, a través de nuestro líder monseñor Bernard Fellay, como una manera de retirar el oprobio que caía sobre la fraternidad.

“Toda persona que tenía un sentir conservador y deseaba seguir la misa tradicional se enfrentaba con la oposición de los obispos, quienes con un simple “tú eres lefebvrista”, podía descalificar tu defensa a los ritos tradicionales. Los hechos recientes nos sirven para borrar ese fantasma.”

El futuro de la congregación no es claro para nadie. El sacerdote lo resume de esta forma: “Antes teníamos la etiqueta de ser excomulgados, ahora parece que somos catalogados como nazis.”

Aunque aclara:

“El caso del obispo Williamson fue una estrategia orquestada por grupos de izquierda de la Iglesia católica, el lado progresista, como lo llamamos nosotros, en contra del lado conservador que busca regresar a los orígenes de la religión. Ha sido una pelea de distintos grupos, donde los progresistas se niegan a discutir el Vaticano II, al argumentar que es dogma de fe.”

Para el entrevistado, es claro que el levantamiento de las excomuniones no equivale a una reintegración de los seguidores de la FSSPX a la Iglesia católica romana, a pesar de su plena identificación con las creencias teológicas del Vaticano.

“Deseamos estar bien con la Santa Sede. Nosotros queremos ser católicos, queremos ser romanos, pero eso no implica que debamos ceder en cosas, sobre las cuales la fe católica no ha cedido nunca”.

“Todos los grupos tradicionalistas buscan guardar la fe, pues en tiempo de incertidumbre es a lo único a lo que nos podemos agarrar. Creemos en lo que siempre ha creído la Iglesia, en las cosas esenciales”.

Una de las razones principales de la separación de Roma y la Fraternidad fue la negativa de los seguidores de Marcel Lefebvre de acatar las reformas al catolicismo impuestas en el Concilio Vaticano II (CVII), por ser éste un documento que modifica la concepción del papel del sacerdote dentro de una congregación, así como una serie de variantes litúrgicas (ritos) entre las que se incluyen la aceptación de las lenguas maternas de cada país para la celebración de la misa y la integración simbólica del pastor con la comunidad al situarse de frente al pueblo a la hora de las ceremonias, explica en entrevista el sociólogo de la religión, Roberto Blancarte.

Según el doctor del Colegio de México, en la tradición preconciliar el sacerdote se asume como un pastor que está por encima de las ovejas, mientras que el rito actual convierte al sacerdote en uno más de sus participantes.

Al respecto, Trejo afirma que el Vaticano II puede ser interpretado como un aggiornamento, es decir, como un intento de poner al día a la Iglesia. La iniciativa ha tenido efectos a largo plazo: modificación de cuestiones fundamentales del catolicismo y, en consecuencia, una pérdida de identidad.

Por el contrario, Blancarte considera que el CVII fue un importante intento por abrir la religión al mundo y permitir una mayor participación de los feligreses en las cuestiones relacionadas a sus propias creencias.

“Después del Concilio Vaticano II —afirma Trejo, sacerdote de origen argentino— hay una crisis vocacional muy fuerte. Ya no hay sacerdotes, ellos lo abandonaron todo después de la década de los 70, colgaron la sotana, como se dice. Los seminarios se están vaciando, las iglesias se están cerrando, los fieles ya no acuden a la Iglesia. Los tradicionalistas sólo reaccionamos a un Concilio que no fue dogmático, sino pastoral, es decir que en él los errores fueron posibles, quienes participaron no son infalibles. Todos nos podemos equivocar.

“Roma tiene la infabilidad en doctrinas de fe y en cuestiones de moral. El Concilio Vaticano no es dogma de fe, pero aún así, se ha impuesto de una manera brutal. Ha vaciado nuestras iglesias y ha hecho que la gente pierda sus creencias.

“No es que estemos a favor o en contra del Vaticano II, lo que buscamos es guardar la integridad de la fe católica. Hay muchos frutos negativos de este concilio y esto no quiere decir que nosotros nos queramos hacer los santos”.

En un documento fechado el 4 de febrero de 2009, la Secretaria de Estado del Vaticano afirma que la plena integración de la FSSPX sólo podrá hacerse realidad a partir de la completa aceptación de lo estipulado en el Concilio de la década de los 60. Trejo es conciente de ello:
“Algunas autoridades romanas piensan que se pueden discutir algunos puntos, incluso el propio papa Benedicto XVI, quien ha usado algunas expresiones acerca de la crisis que se ha generado a partir del Vaticano II. El papa Paulo VI dijo alguna vez que después del Concilio, la Iglesia se estaba autodemoliendo. Es un hecho de que a pesar de todo, nuestra congregación puede llegar a discutirlo”.

Los también llamados lefebvristas se separaron por razones teológicas, afirma el investigador del Colegio de México, pero tienen la voluntad de mantener la unidad de la Iglesia católica. A Roma, por su parte, le interesa que todos estén incluidos dentro de su religión, a pesar de la diferencia entre las opiniones. “Finalmente, éste es el espíritu básico del catolicismo, la diversidad”, remata.

Trejo admite que numéricamente no representan nada, en comparación con los millones de católicos del mundo, pero piensa que de concretarse una integración definitiva, la fraternidad podría contribuir a la formación de sacerdotes y ayudar en los seminarios.

A pesar de tener que acatar el Concilio Vaticano II, la fraternidad no está en posición de exigir nada a Roma.

“Nosotros no podemos hablar de tú a tú con el Vaticano, si podemos ayudarlo, lo haremos y ello no implica que estemos esperando recibir algo a cambio. La solución de la crisis al interior de la Iglesia no va a venir de nosotros, se va a dar por la intervención papal, sólo de Benedicto XVI o de su sucesor depende.

“Monseñor Fellay dijo algo muy importante al cardenal Castrillón Hoyos: El día en que ustedes solucionen los conflictos en la Iglesia, la fraternidad va a dejar de ser el problema”.

Por el momento, la decisión de derogar las excomuniones ha sido tomada con optimismo por líderes de diferentes grupos de tendencias tradicionalistas. En opinión de Arturo Ibarra Gallardo, representante de Una Voce México (asociación que agrupa a fieles laicos favorables a la práctica de la misa tradicional en latín), la iniciativa papal, así como la anterior promulgación del documento Motu Proprio Summorum Pontificum, son factores que muestran la disposición de llegar a un acuerdo:

“La comprensión y la generosidad beneficiará no sólo a los lefebvristas, o a quienes nos adherimos a los rituales tradicionales, sino a todos los fieles en su conjunto, porque de todos es conocida la santidad proveniente del fiel apego a las doctrinas cristianas. Mucho bien ha hecho la misa en latín a la espiritualidad de los católicos de varias generaciones”.

Ibarra agrega que con la decisión papal “los dirigentes de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X recobrarán la confianza perdida tras la incomprensión general que padecieron en la tormentosa época de los años 70. Podrán reintegrarse en la vida de la Iglesia católica, sin que ello represente un obstáculo para su apostolado”.