Wednesday, February 18, 2009

Entrevista del Obispo Fellay en The Remnant


Ha aparecido una entrevista más concedida por el Superior general de la FSSPX/SSPX, Obispo Bernard Fellay. En esta ocasión ha sido publicada en The Remnant, Feb-18-2009, conducida por Brian Mershon. Aparte.

Mershon: ¿Prevé Ud. algun tipo de supervisión de los obispos diocesanos una vez que la Sociedad este regularizada?

Obispo Fellay: Eso sería nustra muerte. La situación de la Iglesia es tal que una vez los temas doctrinales hayan sido clarificados. necesitaremos nuestra propia autonomia para sobrevivir. Esto significa que tendremos que estar directamente bajo la autoridad del Papa con una exención. si miramos la historia de la Iglesia, vemos que cada vez que los Papas quisieron restaurar la Iglesia, se inclinaron hacia una nueva fuerza como los Benedictinos Cisterciences a quienes el papa permitió actuar lo mejor posible durante la crisis, en un status de exención, para superar la crisis.

Mershon: ¿Espera Ud. una prelatura personal o tal vez una Administración Apostólica para la SSPX, que reporte directamente a la Pontificia Comisión Ecclesia Dei?

Obispo Fellay: Parecería que el proyecto que Roma tiene guardado para nosotros va en esa dirección. Pero no tengo certeza.

Mershon: Usted ha hablado en el pasado acerca de algunos obispos, cardenales y tal vez aun miembros de la Curia, quienes son amistosos con la SSPX y con su causa. ¿Puede nombrarlos o darnos una pista de quienes son y cuantos son?

Obispo Fellay: La situación en la Iglesia, de nuevo, es tal que no podemos dar ningún nombre. Haría la vida tan difícil o tan insoportable para nosotros o para estos eclesiásticos. Ciertamente encontramos mas simpatía con algunos obispos. Pero mientras no lo declaren ellos publicamente, no es prudente para nosotros decir nada.

Williamsongate.¿Williamson podría ser expulsado de la FSSPX/SSPX?

El P. Matthias Gaudron de la FSSPX/SSPX en entrevista con Johannes B. Kerner, Feb-17-2009, para la cadena de televisión alemana ZDF dijo que el obispo Richard Williamson podría estar amenazado con ser expulsado de la FSSPX/SSPX. El P. Gaudron dijo que Williamson tendría plazo hasta el final de febrero. Una vez terminado el plazo, si Williamson no rechaza sus afirmaciones sería expulsado de la fraternidad.

Williamsongate. ¡El turno es para... los gitanos!

¡Hagan fila, no se aglomeren que a cada uno le llegará su turno. Aproveche nuestra promoción: dos personas con una boleta. Pregunte por nuestra hora felíz...!

Información de Notimex, Feb-18-2009, vía SDP Noticias.

Objetan gitanos levantamiento de excomunión
18 de Febrero, 2009 - 11:55 —

Berlín, 18 Feb (Notimex).- El Consejo Central de Sinti y Roma, etnias de gitanos, enviaron hoy una carta al Papa Bendicto XVI para que retire el levantamiento de la excomunión al controversial religioso de la Fraternidad de Pío X, Richard Williamson.

El Consejo expresó su "horror" por la decisión del líder de la Iglesia Católica de levantar la excomunión a Williamson, quien declaró no creer en la existencia de las cámaras de gas en los campos de concentración nazis.

El Consejo Central de Sinti y Roma representa los intereses de los más de medio millón de gitanos asesinados en los campos de exterminio de Hitler, ya que también eran considerados como infrahumanos.

El documento, en el que se hace patente la protesta de los gitanos, fue entregado este miércoles en Berlín al Nuncio Apostólico, el Obispo Jean Claude Périsset.

El gremio gitano escribió que "solicitamos al Papa que se disculpe y que emita una declaración en la que reconozca la responsabilidad de la Iglesia en el genocidio nazi contra los Sinti y los Roma".

El Consejo puso de relieve que si Williamson niega el Holocausto y el exterminio de judíos, rechaza también que hayan tenido lugar los crímenes cometidos por los nazis contra los Sinti y los Roma durante el Tercer Reich.

El documento lleva la firma de tres mil miembros de esas etnias europeas. En Alemania viven entre 80 mil y 120 mil Sinti y Roma.

Cuentan desde principios de los años 1990 con un Centro de Documentación y Museo, que se ubica en Heidelberg y que es financiado por el gobierno del estado germanoccidental de Baden Wurttenberg y por el gobierno federal alemán.

El 16 de marzo de 1997 se inauguró con una ceremonia oficial la primera exposición permanente en Europa sobre el genocidio nazi contra esas etnias.

El propio Consejo califica el Centro y Museo de ser un entidad única en toda Europa, en lo que concierne a esa esas etnias.

El Centro además proporciona voz y concreción a la tragedia de los Sinti y Roma, dispersos por el Continente y marginados en las diversas sociedades europeas.

Lleva a cabo exposiciones y eventos culturales en Alemania y constituye asimismo un centro de encuentro y diálogo sobre el tema de los derechos humanos.

Una de las tareas centrales de esa entidad es documentar los 600 años de historia de esas etnias en Alemania.

La palabra a los tradicionalistas




Traducción al español de un artículo aparecido en Il Foglio, Feb-17-2009 (PDF aquí), el cual es una reseña del libro “Tradizione, il vero volto” de Alessandro Gnocchi y Mario Palmaro, editado por Sugarco Edizioni; y que es una entrevista con el Superior General de la FSSPX/SSPX, Monseñor Bernard Fellay. El artículo incluye algunos pasajes del libro citado. Traducción provista por el blog La Buhardilla de Jerónimo.

La palabra a los tradicionalistas

Un libro entrevista al jefe de los Lefebvrianos explica qué piensan. “La verdad está sólo en la Iglesia”

Entrevistado ayer por el periódico francés Le Nouvelliste, el superior de la Fraternidad de San Pío X, Monseñor Bernard Fellay, ha vuelto a hablar de las absurdas declaraciones sobre el holocausto de su hermano obispo Richard Williamson pidiendo “darle tiempo” ya que “cumplirá con sus responsabilidades y dará una respuesta sincera y verdadera”. El 21 de enero el Papa había emanado el decreto de levantamiento de las excomuniones a los cuatro obispos de la Fraternidad fundada por monseñor Lefebvre en 1970, mencionando la necesidad de sucesivos diálogos para tratar las controversias doctrinales que aún permanecen. Quizá por haber sido mal gestionada por el Vaticano, y ciertamente ampliada en una única dirección por los periódicos y la televisión, la noticia no ha sido comentada por su significado histórico sino inmediatamente contestada debido a las declaraciones hechas por Williamson a la televisión suiza unos meses antes, pero llevadas al aire pocos días después, del decreto papal.

A pesar de la (casi) inmediata toma de distancia de las declaraciones negacionistas de Williamson por parte de monseñor Fellay, opiniones de medio mundo han aprovechado sus palabras para abrir una herida en las relaciones entre Israel y la Santa Sede (sin lograrlo) pidiendo a Benedicto XVI volver sobre sus pasos o, al menos, pedir perdón por el error. Buscando entre los sacerdotes lefebvristas, se encontró luego otro sacerdote que se hacía eco de las frases de Williamson y dio oxígeno a la polémica por algunos días más. Hasta ayer, monseñor Fellay solamente había hablado para denunciar que las palabras de sus dos miembros resultaban ajenas a la Fraternidad, sin tener nunca la oportunidad de contar quienes son y qué piensan los llamados lefebvristas. Puede hacerlo hoy, en un libro-entrevista editado por Sugarco en estos días y titulado “Tradizione, il vero volto – Chi sono e che cosa pensano gli eredi di Lefebvre”, escrito por Alessando Gnocchi y Mario Palmaro, escritores católicos expertos en literatura y bioética, autores de diversas obras sobre Guareschi, Tolkien, Collodi y Conan Doyle, además de expertos en actualidad religiosa.

“Es extraño el mundo. Hasta una cincuentena de años atrás, monseñor Bernard Fellay, con los argumentos sostenidos en este volumen, no habría conquistado una pizca de visibilidad. Difícilmente, admitido que le hubiera importado algo, habría llegado a los periódicos. Hasta una cincuentena de años atrás, sin embargo” escriben los dos autores en la introducción. En efecto, el diálogo con el que desde 1994 es superior general de la Fraternidad de San Pío X se desarrolla sobre los principios del Catecismo de la Iglesia Católica pero es cierto que, dejando aparte la noticia del levantamiento de las excomuniones, tiene el sabor de las cosas nuevas aún siendo “Tradición”. Pero tal vez son nuevas precisamente porque son tradición: “Lo que era verdad en los tiempos de Adán y Eva, es verdad también hoy. Lo que era mentira en los tiempos de Adán y Eva, es mentira también hoy. Lo que era bueno en los tiempos de Moisés y de los faraones, es bueno también hoy. Lo que era justicia en los tiempos de los romanos, es justicia también hoy. Aquí se ve que la esencia del hombre es siempre la misma, el corazón es siempre el mismo. No cambia nunca”, explica Fellay hablando de la tradición. Si el hombre es siempre el mismo, tiene necesidad siempre de la misma respuesta. Habla de “realismo”, “felicidad” y “razón” para explicar cómo “una ley divina está escrita en nuestros corazones” y cómo la realización del hombre está en seguir esa ley.

Lo que más impresiona leyendo la larga entrevista (y que sorprende, dada la fama de “contestatarios” con que se ha etiquetado desde hace tiempo a los seguidores de Lefebvre) son las palabras con las que Fellay habla de la obediencia al Papa, palabras que asumen un peso específico aún mayor, sobre todo en estos días en los que tantos hablan de una iglesia quebrada, temerosa, y de un Benedicto XVI solo y no escuchado: “El Papa no está solo. Todos los verdaderos católicos, y no son pocos, están con el Papa, no pueden estar en otro lugar. Nosotros somos verdaderos católicos y somos, y queremos seguir siendo, los más grandes defensores del Vicario de Cristo. No podemos hacer otra cosa. El cardenal Edouard Gagnon, cuando vino de visita a nuestra Fraternidad en Econe, 1987, quedó asombrado al escuchar cantar «Tu es Petrus» y dijo que era necesario ir allí para escuchar orar con tanto fervor por el Papa. Aquellos que nos describen como rebeldes no hacen un servicio a la verdad. Es cierto, hay puntos de discusión muy importantes, muy profundos, pero esto no afecta nuestro amor y nuestra devoción por el Santo Padre. Nosotros amamos al Papa, queremos al Papa. Queremos al Papa en la plenitud de sus funciones. Lamentablemente constatamos que la teología prevalente en los últimos decenios ha realizado un verdadero y propio golpe contra su autoridad”. El golpe del que habla Fellay se basa en la “colegialidad”, ya criticada por el fundador de la Fraternidad San Pío X: “Actualmente, con frecuencia obispos y conferencias episcopales se ocupan de todo, desde la emergencia de residuos hasta la crisis económica, pero no de la enseñanza de la doctrina y de la transmisión de la fe. Han adquirido una visión puramente horizontal y han olvidado la vertical. Esto explica la desobediencia al Santo Padre: si se tratan cuestiones puramente humanas, es lógico que se tengan puntos de vista diversos, incluso opuestos. La denominada colegialidad, la idea de que el conjunto de los obispos es más importante que el Santo Padre, muestra aquí todos sus efectos. Nuestro Señor no ha instituido la Iglesia de este modo, no ha fundado las conferencias episcopales. Cuando se dice «el Vaticano», se debería entender como el instrumento al servicio del poder papal. En realidad, la impresión es que se ha convertido en un aglomerado burocrático que en parte neutraliza la autoridad papal y en parte ejercita un poder propio. Tal es así que a menudo se dice «el Vaticano ha dicho», «el Vaticano hace», pero en la realidad nadie sabe quién dijo, sostuvo o hizo algo”. Suena extraño que defienda la autoridad del Papa el heredero de Marcel Lefebvre, que en su tiempo lo desobedeció. Explica Fellay: “Nosotros sólo hemos puesto en evidencia un problema: que lo que la Iglesia dijo y enseñó por dos mil años, en un cierto punto, ha sido contradicho. Cualquiera que tenga un mínimo de honestidad intelectual puede advertir que no se trata de la imposición de una opinión sino de una pura y simple constatación. El problema no está en nuestras opciones sino en un hecho que no depende de nosotros. Cualquiera en la Iglesia, incluido el Santo Padre, que afirme algo que contradice la doctrina, comete un error. Y nadie puede ser obligado a seguir el error. Al contrario, cuando el error es evidente, es necesario decirlo. Si un padre debiera improvisamente contradecir las enseñanzas en las que se basa la vida de su familia, sus hijos estarían obligados a no obedecerle y a explicarle los motivos. Esto, por la supervivencia misma de la familia. Si no lo hicieran, no serían hijos sabios y devotos, y faltarían a la caridad”.

La cuestión, se sabe, es muy controvertida y complicada pero es verdad que no sólo los lefebvristas sostienen que hay diferencias sustanciales entre el concilio Vaticano II y todos los concilios precedentes, y que éste fue más bien un concilio pastoral y no dogmático, tanto que el mismo Benedicto XVI ha pedido a un grupo de tradicionalistas un estudio crítico de los documentos conciliares. Documentos, por otra parte, todos firmados por monseñor Lefebvre en aquella época, aún cuando para su sucesor el concilio ha sido causa, entre otras cosas, de la crisis de vocaciones sacerdotales: “En el concilio, es evidente la voluntad de hablar de muchas personas que pertenecen a la Iglesia, desde el laico hasta el obispo, pero se han olvidado del sacerdote. […] El sacerdote ha perdido su identidad y ya no sabe quién es. Esto es evidente en todos los aspectos, desde la vida de piedad a la práctica litúrgica, desde la cura de almas a la vida privada. Si pienso en cuántos sacerdotes han abandonado el ministerio en estos años, siento escalofríos. […] Desde este punto de vista, la reforma litúrgica, que ha puesto en segundo plano el aspecto sacrificial de la Misa a favor del de asamblea, ha dado un golpe tremendo. El sacerdote es transformado en el presidente de una asamblea”. Según Fellay, éste es uno de los signos de la “protestantización” de la Iglesia, así como la idea de “Pueblo de Dios” introducida con la Lumen Gentium. “La comunidad toma ventaja sobre el sacerdote, que se convierte en uno de tantos. Hoy se constata, incluso, el absurdo de sacerdotes que llegan a una parroquia y declaran no estar allí para enseñar sino para aprender. Es doblemente dramático. […] El concepto de «Pueblo de Dios» ha actuado como mito anti-institucional generando la idea de que el verdadero problema de la Iglesia sería el liberarse de sus figuras institucionales, comenzando por el papado. He aquí por qué el rol del sacerdote ha sido disminuido: porque ha sido siempre el fundamento de la institución en el territorio, entre los fieles. No es casualidad que los únicos sacerdotes que, en cierto punto, han comenzado a gozar de buena prensa son los llamados «sacerdotes incómodos», los contestatarios con la institución”. Está, luego, la conocida aversión de los seguidores de Lefebvre por la “Misa nueva” y el agrado con el que la Fraternidad de San Pío X ha acogido el motu proprio de Benedicto XVI que da la posibilidad de celebrar el viejo rito: “La Misa nueva, la de la reforma postconciliar, nos es extraña. Comporta un cambio de horizonte y obliga al hombre a mirar a la tierra. Pero a la tierra se mira en cualquier otro momento de la jornada…”; cita a un americano que, hablando de la Misa en latín, le ha dicho: “En un tiempo, no se entendía todo pero se comprendía muy bien qué estaba ocurriendo. Hoy se entiende todo pero ya no se comprende qué es lo que está ocurriendo”. Ciertamente no será la Misa en latín quien lleve la fe al mundo pero puede ser un primer paso para llegar a resolver los nudos doctrinales que aún dividen a los lefebvristas de la Santa Sede. Ayer, en la entrevista a Le Nouvelliste, Fellay ha pedido “clarificaciones urgentes” sobre el levantamiento de las excomuniones y sobre la reintegración en la Iglesia Católica: hablando del diálogo con Roma, el superior ha dicho que la Fraternidad deberá, sí, aceptar las conclusiones del concilio Vaticano II, “pero la Santa Sede no puede conceder al Concilio una autoridad mayor que la que éste deseó concederse a sí mismo”. El Papa “cree muy profundamente en las innovaciones del Vaticano II. Será necesario ver qué parte de las divergencias se deben a diferentes filosofías. Ya hemos respondido afirmando nuestro deseo de seguir, con una mentalidad positiva, el camino de las discusiones indicado por el Santo Padre. Pero no hacemos esto precipitadamente”.

En el libro-entrevista, Fellay no usa giros lingüísticos para criticar ciertas “debilidades” de la Iglesia actual, como la de una errada definición de ecumenismo, cuyo error fundamental “está en la idea de que el Espíritu Santo se sirve de todas las religiones como medios de salvación. Esta idea ha sido siempre combatida por la Iglesia”. Para explicar los “frutos del ecumenismo”, no ahorra críticas al cardenal Kasper, presidente del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, que afirma por ejemplo que “nuestro valor personal no depende nuestras obras, sean buenas o malas: aún antes de actuar, hemos sido aceptados y hemos recibido el «sí de Dios»”, afirmaciones más protestantes que católicas según el superior de la San Pío X. El tono a veces difícil de monseñor Fellay no debe ser considerado otro ataque desde el interior de la Iglesia sino una crítica de quien ha dedicado su vida a la Iglesia y que, como dice para explicar el éxito del don Camillo de Guareschi, “no hace descuentos a la verdad”. Y hablando ayer al Nouvelliste, ha añadido que “en un momento en que estamos hablando de un retorno a la plena comunión, el Papa efectivamente, quizá, se pregunta quién es más cercano a él, si ciertos obispos o nosotros”. Lejos de ser pesimista, Fellay está seguro de que “el proyecto de disolver la Iglesia Católica no llegará jamás a realizarse”. Aún cuando, prosigue, “la situación hoy es más peligrosa porque es más disimulada, se busca socavar las murallas desde el interior”.

El diálogo con Gnocchi y Palmaro continúa tocando otros temas de los que ya no se siente hablar con frecuencia en las prédicas dominicales: la necesidad de recuperar la “realeza social” de Jesucristo, el liberalismo que lleva a personalidades públicas a separar la fe de la acción política, y el tema de la “libertad religiosa” que, para Fellay, “existe verdaderamente y es la libertad de la verdadera religión”, una frase que se presta a la acusación de “integralismo”. Pero Fellay no tiene dudas sobre esto: cuando se dice que la persona humana tiene el derecho de la libertad religiosa, “no se consideran situaciones concretas, incluso muy frecuentes, que aconsejarían un espíritu permisivo y la tolerancia, […] al contrario, se prescinde de los hechos concretos y se establece como principio que cada hombre tiene el derecho de permanecer en el error según la propia conciencia, sea en privado o en la vida pública. […] En otras palabras, una cosa es tolerar el error y otra cosa es asignarle, por principio, la misma dignidad que tiene la verdad”. Esto se relaciona con su discurso sobre la libertad, que “no es un absoluto” ni es la posibilidad de elegir el fin para el cual hemos sido hechos sino que, dado que el fin último de todos los hombres es el mismo (es decir, la felicidad), la libertad está en “la elección de los medios para alcanzarlo”.

La conversación se dirige a temáticas, en ciertos aspectos, olvidadas o “antiguas”: desde la figura de la mujer (que, en la familia, “tiene un rol distinto” del hombre, “aún siendo iguales los derechos”), a la moral sexual, pasando por el olvidado concepto de pecado (“si el hombre niega a Dios, niega la idea de pecado. Si niega la idea de pecado, niega la necesidad de la redención. Si niega la necesidad de la redención, niega la necesidad del sacrificio y del esfuerzo para vencer los propios defectos. En consecuencia, se pone en el lugar de Dios”) hasta la existencia del infierno (“no se puede hablar de la misericordia de Dios sin hablar de su justicia”). Finalmente, Lutero, Kant y Marx son “las tres figuras que han marcado la historia de un modo trágico” mientras que “todos los santos” deben ser vistos como modelos porque “a la Iglesia no le sirven los intelectuales, le sirven los santos”, y a los hombres “les sirve la Verdad, que se encuentra sólo en la Iglesia”.

Hombres y mujeres no pecan igual

Bienvenidos a otro episodio de “descubriendo el agua tibia”.

Información de El País de España, Feb-18-2009.

Hombres y mujeres no pecan igual

El mayor 'vicio' de los varones es la lujuria mientras el orgullo es el más común entre las féminas, según un estudio del Vaticano sobre las diferencias en el confesionario

ELPAÍS.com - Madrid - 18/02/2009

Una investigación realizada por el Vaticano asegura que tanto los hombres como las mujeres pecan, aunque de distinta forma. La flaqueza más común entre las féminas es el orgullo, mientras que entre los varones es la lujuria, informa la cadena británica BBC. La investigación, que publica el diario de la Santa Sede L'Osservatore Romano, se basa en un estudio sobre confesiones realizado por el jesuita Roberto Busa, de 95 años.

El teólogo Wojciech Giertych explica en el periódico vaticano que los mayores vicios de los hombres son, por este orden, la lujuria, la gula, la pereza, la ira, el orgullo, la envidia y la avaricia. En el caso de las mujeres, el orgullo, la envidia, la ira, la lujuria y la pereza.

Tradicionalmente, los siete grandes pecados capitales han sido el orgullo, la envidia, la gula, la lujuria, la ira, la avaricia y la pereza. La Penitenciaria Apostólica, que fija los castigos e indulgencias a los pecadores, actualizó el año pasado su lista de pecados para incluir otros más modernos que, según la Iglesia, prevalecerán en la era de la "imparable globalización". Se trata de la modificación genética, los experimentos con personas, la contaminación ambiental, la posesión o venta de drogas consideradas ilegales, la injusticia social, el causar pobreza y la codicia financiera.

La investigación se publica en un momento de preocupación por la disminución del número de confesiones. De acuerdo con la BBC, un estudio reciente del Vaticano señala que cerca de un tercio de los católicos considera que ese sacramento ya no es necesario, mientras que uno de cada diez lo ve como un obstáculo en su diálogo con Dios.