Monday, January 26, 2009

Primera entrevista concedida por Monseñor Fellay luego del levantamiento de las excomuniones



El superior general de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X (FSSPX/SSPX), Monseñor Bernard Fellay, ha concedido su primera entrevista tras el levantamiento de las excomuniones a los obispos de esa Fraternidad. La entrevista ha sido concedida a Patricia Briel para el periódico suizo Le Temps, Ene-26-2009. A continuación una traducción al español de dicha entrevista provista por el blog La Buhardilla de Jerónimo.

¿Usted condena las declaraciones negacionistas del Obispo Williamson?

Yo no puedo condenarlo. No tengo competencia para esto. Pero yo lamento que un Obispo haya dado la impresión de involucrar a la Fraternidad en una visión que no es nuestra.

De acuerdo a los observadores, la decisión del Papa podría crear divisiones dentro de la Fraternidad. No todos los fieles y sacerdotes estarían preparados para la unidad.

Yo no tengo ese temor. Siempre puede haber una voz disonante aquí o allá. Pero el fervor con el que los fieles rezaron el Rosario para pedir el retiro de las excomuniones habla mucho sobre nuestra unión; en dos meses y medio han sido rezados 1.700.000 rosarios.

En la carta que envió a los fieles el 24 de enero, usted manifestó el deseo de examinar, con Roma, las causas más profundas de la “crisis sin precedentes que hoy sacude a la Iglesia”. ¿Cuáles son estas causas?

En esencia, esta crisis está causada por un nuevo acercamiento al mundo, una nueva visión del hombre, esto es, un antropocentrismo que consiste en la exaltación del hombre y el olvido de Dios. La llegada de las filosofías modernas, con su lenguaje poco preciso, ha llevado a la confusión en la teología.

En su opinión, ¿el Concilio Vaticano II es también responsable por la crisis de la Iglesia?

No todo proviene de la Iglesia. Pero es cierto que nosotros rechazamos una parte del Concilio. El mismo Benedicto XVI condenó a aquellos que invocan el espíritu del Vaticano II para exigir una evolución de la Iglesia en ruptura con su pasado.

El ecumenismo y la libertad religiosa están en el centro de las críticas que ustedes hacen del Vaticano II.

La búsqueda de la unidad de todos en el Cuerpo Místico de la Iglesia es nuestro deseo más querido. Sin embargo, el método utilizado no es apropiado. Hoy se da mayor importancia a los puntos que nos unen a otras confesiones cristianas mientras que aquellos que nos separan son olvidados. Nosotros creemos que aquellos que han dejado la Iglesia Católica, es decir, los Ortodoxos y los Protestantes, deben volver. Nosotros concebimos el ecumenismo como un retorno a la unidad de la Verdad.

En cuanto a libertad religiosa, es necesario distinguir dos situaciones: la libertad religiosa de la persona y las relaciones entre la Iglesia y el Estado. La libertad religiosa implica libertad de conciencia. Nosotros estamos de acuerdo en que no hay derecho a forzar a nadie a aceptar una religión. En cuanto a nuestra reflexión sobre las relaciones entre la Iglesia y el Estado, se basa en el principio de tolerancia. Parece claro que allí donde hay múltiples religiones, el Estado deba garantizar su buena coexistencia y paz. Sin embargo, sólo hay una religión que es verdadera y las otras no lo son. Pero nosotros toleramos esta situación por el bien de todos.

¿Qué pasará si las negociaciones fallan?

Yo estoy confiado. Si la Iglesia dice hoy algo que está en contradicción con lo que enseñó ayer, y si nos obliga a aceptar este cambio, entonces debe explicar la razón de esto. Yo creo en la infalibilidad de la Iglesia y pienso que llegaremos a una verdadera solución.