Tuesday, December 23, 2008

El Papa y un miembro de la Curia Romana


Dos imagenes de uno de los personajes que más a menudo aparece en este blog, captadas durante el tradicional intercambio de saludos navideños entre el Papa y la Curia Romana, en este año ha tenido lugar en Dic-22-2009.

¡Ah!, para quienes no lo han identificado, el personaje es el Card. Darío Castrillón Hoyos, Presidente de la Pontificia Comisión «Ecclesia Dei». ¿El último intercambio de saludos navideños con el Papa como presidente de esa Comisión, Su Eminencia...?


Novena de Navidad (VIII)




Llegan a Belén José y María buscando hospedaje en los mesones, pero no encuentran, ya por hallarse todos ocupados, ya porque se les deshace a causa de su pobreza. Empero, nada puede turbar la paz interior de los que están fijos en Dios.

Si José experimentaba tristeza cuando era rechazado de casa en casa, porque pensaba en María y en el Niño, sonreíase también con santa tranquilidad cuando fijaba la mirada en su casta esposa. El niño aún no nacido, regocijáse con aquellas negativas, que eran el preludio de sus humillaciones venideras. Cada voz áspera, el ruido de cada puerta que se cerraba ante ellos era dulce melodía para sus oídos. El deseo de estas humillaciones era lo que había contribuido a hacerle tomar forma humana.

¡Oh Divino Niño de Belén! Estos días que tantos han pasado en fiestas y diversiones o descansando muellemente en cómodas y ricas mansiones, ha sido para vuestros padres un día de fatiga y vejaciones de toda clase. ¡Ah! el espíritu de Belén es el de un mundo que ha olvidado a Dios. ¿Cuántas veces no ha sido también el nuestro? No cerremos continuamente con ruda ignorancia la puerta a los llamamientos de Dios, que nos incita a convertirnos o a santificarnos o conformarnos con su voluntad.

¿No hacemos mal uso de nuestras penas desconociendo su carácter celestial, aunque cada uno a su modo lo lleva grabado en sí? Dios viene a nosotros muchas veces en la vida, pero no conocemos su faz, no le conocemos sino cuando nos vuelve la espalda y se aleja, después de nuestra negativa.

Pónese el sol el 24 de diciembre detrás de los tejados de Belén y sus últimos rayos doran la cima de las rocas escarpadas que lo rodean. Hombres groseros, codean rudamente al Señor en las calles de aquella aldea oriental y cierran sus puertas al ver a su Madre.

Las bóvedas de los cielos se destacan purpurísimas, por encima de aquellas colinas frecuentadas por los pastores. Las estrellas van apareciendo una tras otra. Algunas horas más y se presentará el Verbo Eterno.




Texto tomado de la “Consideración para el octavo día” de la Novena Para El Aguinaldo por Fray Fernando De Jesús Y Larrea (1788). Sépase que cuando decimos citar la Novena Para El Aguinaldo, la citamos realmente, ya que en otros sitios de internet encontrarán textos parecidos o modificados atribuyendoselos al aludido autor.