Tuesday, September 16, 2008

Entrevista del Card. Castrillón en Pontifex


Bruno Volpe entrevista al Card. Castrillón para Pontifex, sep-16-2008. Traducción al español del blog La Buhardilla de Jerónimo.

Bruno Volpe: Eminencia, ¿qué es la Santa Liturgia?

Cardenal Castrillón: Respondo así: la Liturgia es la presencia viva de Dios, tal como han dicho también los Padres de la Iglesia, y la búsqueda de lo sagrado. Una Liturgia que no pone a Dios en el centro, no es católica. Quisiera precisar para ser claros que, en la Liturgia, el sacerdote nunca debe ser protagonista, ponerse en evidencia. Quisiera citar, por ejemplo, lo que ha sucedido en Lourdes durante el reciente viaje del Papa.

Bruno Volpe: ¿Qué ha ocurrido?

Cardenal Castrillón: Un sacerdote ha considerado oportuno, según su gusto, cambiar las palabras del Ave María. ¿Se da cuenta? Se pretende cambiar una oración nacida de la fe y por manías de protagonismo.

Bruno Volpe: Eminencia, ¿qué es lo que sufre hoy la Liturgia?

Cardenal Castrillón: Creo que ha disminuido, al menos en parte, el sentido de lo sagrado. El sentido místico y el valor de la Cruz. No comprendo a ciertos celebrantes que se sienten grandes haciéndose señores y dueños de la Misa, que es el símbolo más grande del amor de Dios por el hombre.

Bruno Volpe: ¿Por qué algunas veces, en nombre de una extraña idea de creatividad litúrgica, ocurren tantos abusos?

Cardenal Castrillón: Cuando el celebrante se enorgullece, inventando o creando cosas, hace desaparecer a Cristo de su mente y corazón. Lo cancela. Recuerde que Cristo está siempre en el primer lugar. A veces, en las Misas, falta el sentido de Dios, el Verbo Encarnado que, en la Liturgia de la Iglesia, encuentra su gloria. Una persona humilde y simple llega a la iglesia y se arrodilla. Hoy arrodillarse causa extrañeza, parece estar fuera de tiempo y de lugar.

Bruno Volpe: ¿Qué puede decir del Rito Romano antiguo?

Cardenal Castrillón: Que es bello. Que el latín debe ser valorizado en las escuelas y los seminarios. Pero el centro sigue siendo la Cruz y Cristo. ¿Usted piensa que Mozart escribió ciertas bellezas mirando el mar? No. Tenía a Cristo y a un trozo de pan que la Sagrada Eucaristía en la cima de sus inspiraciones.

Bruno Volpe: ¿Qué piensa de la Comunión en la mano?

Cardenal Castrillón: La Liturgia se basa también en la Tradición. Es necesario volver a valorar el silencio, la genuflexión, y comprender y hacer comprender también a los niños que no es bello tomar en la mano el Cuerpo de Cristo, especialmente después de tomar un juguete. Debemos respetarlo, reverenciarlo, con respeto, de rodillas, y sin tocarlo.

Bruno Volpe: Hoy, a menudo, se pelea por la Liturgia...

Cardenal Castrillón: Esto está mal. La Liturgia no debe convertirse nunca en objeto de discusiones. Es el colmo pelearnos precisamente por el supremo acto de amor. Todos deben ser respetuosos de las ideas de los otros. Por ejemplo, si el Papa está administrando la Comunión a los fieles de rodillas, aquellos que quieren que el sacramento se administre así, cantan victoria. Si ocurre lo contrario, exultan los otros. De este modo, no se va hacia adelante…

Bruno Volpe: ¿Qué se necesita?

Cardenal Castrillón: Respeto, caridad y abandonar el orgullo. Con moderación, y lo digo a los mismos tradicionalistas. Son insaciables. Lo repito: insaciables. Y así nos hacen mal a nosotros y a sí mismos. Te inundan de cartas, escriben en internet. Están quienes quieren que la Basílica de Santa María la Mayor sea dedicada exclusivamente a la Misa antigua. Lo repito: moderación y mesura. Soberbia y orgullo son lo contrario del actor de Amor contenido en la Eucaristía.

Palabras del Card. Castrillón en artículo de CNS


Artículo de CNS, Sep-16-2008. Traducción de Secretum Meum Mihi.

Cardenal: Algunos no estan satifechos despues del decreto del Papa sobre la Misa Tridentina

Por Cindy Wooden
Catholic News Service


ROMA (CNS) — En lugar de estar agradecidos, alguna gente ha reaccionado al permiso del Papa Benedicto XVI que amplía la celebración de la Misa Tridentina con exigencias mas grandes, dijo el Cardenal Darío Castrillón Hoyos.

El cardenal, presidente de la pontificia Comisión “Ecclesia Dei,” habló en Sept. 16 en una conferencia que marca el primer aniversario de “Summorum Pontificum,” el documento por el cual el Papa Benedicto expande el acceso al rito Tridentino, el rito de la Misa usado antes del Concilio Vaticano Segundo

El cardenal Castrillón, cuya comisión trabaja con las comunidades que usan el viejo rito, dijo que su oficina continúa recibiendo cartas pidiendo que el rito Tridentino sea usado no sólo en una Misa a la semana, sino en todas las Misas, y que tales Misas esten disponibles no sólo en una iglesia en un pueblo, sino en cada iglesia.

Dijo que incluso tiene una carta demandando que la Basílica romana de Santa María la Mayor sea dedicada exclusivamente a la celebración de la Misa de rito Tridentino.

Tales personas, dijo, son “insaciables, increible.”

“Ellos no saben el daño que estan haciendo,” dijo el Cardenal Castrillón, añadiendo que cuando el Vaticano no acepta sus demandas inmediatamente “ellos van directamente al Internet” y publican sus quejas.

El cardenal y los oficiales de su oficina han dicho por más de un año ahora, que ellos estan preparando detalladas instrucciones para responder a la preguntas acerca de cómo implementar el documento papal, el cual dice que la Misa en el nuevo Misal Romano, introducida en 1970, permanece como la forma ordinaria del culto Católico.

Preguntado acerca del status de esas detalladas instrucciones, el Cardenal Castrillón dijo a Catholic News Service que su oficina ha completado su trabajo y ha pasado el borrador al Papa, quien tomaría la decisión final acerca de su publicación.

Adicionalmente a responder al deseo de los Católicos que querían mas frecuente y facil acceso a la Misa celebrada en el viejo rito, el documento papal de 2007 fue visto como un paso mas grande hacia la reconciliación con los seguidores del fallecido Arzobispo francés Marcel Lefebvre, quien fue excomulgado cuando ordenó cuatro obispos en contra de los deseos expresos del Papa Juan Pablo II.

Pero el proceso de reconcialiación se rompió el pasado Junio cuando el Obispo Bernard Fellay, superior de la Sociedad de San Pío X y uno de los cuatro obispos ordenados por el Arzobispo Lefebvre, falló para satisfacer cuatro condiciones puestas por el Cardenal Castrillón para avanzar en el proceso.

“La Eucarsitía nunca debería llegar a ser un punto de contraste y un punto de separación,” dijo el Cardenal Castrillón en la conferencia de Sept. 16. “¿Que es más importante: el misterio de Dios que se hace pan o la lengua en la que celebramos el misterio?”

El cardenal dijo que la Misa —en cualquier lengua que se celebre— debe ser un servicio motivado por el amor y “nunca una espada” usada en contra de los Cristianos.

Haciendo más fácil celebrar para los sacerdotes la vieja liturgia y para los fieles que tengan acceso a ella, dijo “el Vicario de Cristo (el Papa) estaba no sólo ejercitando su encargo de gobernar, sino estaba ejercitando su encargo de santificar” al pueblo de Dios.

“Cuando estamos en frente a la más grande expresión de amor por la humanidad —la Eucaristía— ¿cómo podemos pelear?” preguntó el Cardenal Castrillón.

Preferimos esperar a escuchar y/o leer la transcripción de las palabras reales del Card. Castrillón y guardamos nuestras reservas a lo contenído en el anterior artículo, recuerden que se trata de la agencia de noticias de la conferencia episcopal de Estados Unidos... Más bien, a nosotros nos parece que es una adaptación (mala) de una entrevista concedida por el Card. Castrillón al sitio de internet Pontifex, Sep-16-2008, cuyo texto publicamos en nuestra entrada inmediatamente posterior.

Denuncia de Msr. Camille Perl: los obispos obstaculizan la Misa en latín


En el marco del congreso organizado en Roma por Giovanni e tradizione sobre Summorum Pontificum, Msr. Camille Perl, vicepresidente de la Pontificia Comisión «Eclesia Dei» confirma lo que ya muchos sabiamos: que los obispos son quienes han obstaculizado la implementación del Motu Proprio Summorum Pontificum. Información inicialmente en italiano del diario La Repubblica; agencia ADN Kronos; diario La Stampa y diario Il Giornale, todos con fecha Sep-16-2008. Nosotros reproducimos la información que llega en español de agencia EFE, Sep-16-2008, vía Terra España.

Prelado vaticano denuncia que los obispos obstaculizan la misa en latín

El prelado Camille Perl, secretario de la Comisión Pontificia 'Ecclesia Dei', ha denunciado que son muchos los obispos que están obstaculizando la celebración de la misa en latín.

El secretario de la comisión cuyo objetivo es facilitar el retorno a la Iglesia católica de los seguidores del cismático arzobispo francés Marcel Lefebvre hizo estas manifestaciones en un convenio celebrado en el Vaticano sobre el 'motu propio' (documento) 'Summorum Pontificum' de Benedicto XVI que facilita la celebración de la misa en latín, cuando se cumple un año de su entrada en vigor.

'En Italia la mayoría de los obispos, con admirables excepciones han puesto obstáculos a la aplicación del motu propio sobre la misa en latín y lo mismo se puede decir de los numerosos superiores generales (de congregaciones) que han prohibido a sus sacerdotes oficiar misa en latín', denunció Perl, según el portal católico italiano Petrus.

Perl agregó también que en Alemania la Conferencia Episcopal ha publicado unas normas 'tan burocráticas que hacen difícil aplicar el motu propio'.

Según el prelado, las peticiones para celebrar misas en latín provienen, sobre todo, de Gran Bretaña, Canadá, EEUU y Australia y en parte también de Francia.

El problema, no obstante, según precisó, es la escasez de sacerdotes en todo el mundo que sepan latín.

Perl subrayó que hay que tener en cuenta que el actual rito, salido del Concilio Vaticano, está en vigor desde hace cuarenta años y son muchos los sacerdotes que no saben celebrar la misa con el viejo rito, 'sin contar que han sido adoctrinados según la visión de que la vieja liturgia está superada'.

El 'Summorum Pontificum' fue presentado en julio del pasado año y entró en vigor el 14 de septiembre. El documento fue acompañado de una carta en la que Benedicto XVI subrayaba que el Misal salido del Concilio Vaticano II 'es y permanece' como la forma 'normal' de la liturgia y que el tridentino es el 'extraordinario'.

Benedicto XVI precisó que la misa en latín según el rito tridentino nunca fue jurídicamente suspendida y siempre estuvo permitida y que en estos 40 años muchas personas y movimientos como el del cismático arzobispo Lefebvre permanecían ligadas a la misma, de ahí la necesidad de un reglamento más claro para llegar, además, a 'una reconciliación interna en el seno de la Iglesia'.

Con esas palabras, el Obispo de Roma tendió la mano al movimiento cismático del fallecido arzobispo francés, férreo defensor de la tradición y la liturgia tridentina, que no reconoce el Concilio Vaticano II.

Para dar visibilidad a su decisión de facilitar la misa según el rito tridentino, el pasado 13 de enero y por primera vez tras la reforma del Concilio Vaticano II, el Papa ofició una misa dando la espalda a los fieles, como en el ritual preconciliar, aunque la celebración se desarrolló según el Misal posconciliar.

Fue en la Capilla Sixtina del Vaticano, con motivo de la 'Fiesta del Bautismo de Jesús', cuando el Papa Ratzinger quiso oficiar en el antiguo altar pegado a la pared en la que Miguel Angel pintó el 'Juicio Final' y por tanto dando la espalda a los fieles y con la mirada puesta en el gran Crucifijo existente.

El pasado día 12, cuando se dirigía en avión a París, Benedicto XVI fue preguntado por los periodistas que le acompañaban que si el motu propio' supone un paso atrás respecto a lo aprobado por el Concilio Vaticano II.

El Pontífice contestó que se trata de 'un acto de tolerancia para las personas que se formaron en esa vieja liturgia, que la aman, que la conocen y quieren vivir con ella'.

'Se trata de un pequeño grupo de formación latina y hay que tener tolerancia para que puedan desarrollarla. Dentro de la Iglesia no existe oposición entre la vieja liturgia y la del Vaticano II. Hay cosas diferentes, pero la identidad fundamental no es contradictoria', argumentó.

Benedicto XVI agregó que 'existe la posibilidad de que los seguidores de la vieja liturgia conozcan la nueva y viceversa, ya que las dos forman parte de la Iglesia universal'.

El Papa, para que no quedaran dudas, insistió en que la liturgia actual, es decir, la surgida del Vaticano II, 'es la ordinaria de nuestro tiempo'.