Saturday, September 06, 2008

Cardenal Barbarin: la intención de Summorum Pontificum fue de aportar un poco de paz



Fuente: La Nef n°196 de Septiembre 2008.*

Entrevista con el Cardenal Arzobispo de Lyon, Francia, Su Em. Philippe Xavier Ignace Barbarin.

La Nef: ¿Cómo analizar Summorum Pontificum un año después de su entrada en vigor?

Cardenal Philippe Barbarin: La intención del Santo Padre fue la de aportar algo de paz. En Lyon, el número de misas que se celebran por la forma extraordinaria pasó de tres a seis los domingos. Es difícil de evaluar, pero, ya en septiembre del 2007, un hombre se me acercó un día en la calle y me dijo que la decisión del Papa y nuestra determinación de acatar lo habían emocionado. A continuación, dejó la Fraternidad San Pío X, y ahora viene con su familia a misa en la Iglesia de Saint-Georges. ¿Son muchos los que han hecho como él? No lo sé.

En otras partes del mundo, la cuestión no se plantea de la misma manera. Al salir el motu proprio, cardenales de España o de Polonia dijeron que ese; era sobretodo un problema francés por la forma en la que la reforma litúrgica se aplicó en nuestro país. Naturalmente, también han obedecido al Papa, y le pidieron a algunos de sus sacerdotes que aprendieran a celebrar la Misa en forma extraordinaria.

La Nef: ¿De que manera la resacralización de la liturgia deseada por el Papa se puede hacer y qué papel pueden desempeñar las dos formas litúrgicas del rito romano?

Cardenal Philippe Barbarin: La intención del Santo Padre es ampliamente compartida por el pueblo cristiano. Basta con observar la actitud de los fieles en general en encuentros como el Congreso Eucarístico o las Jornadas Mundiales de la Juventud. En Sydney, hubo una iglesia donde cada día se ofrecía a los jóvenes, después de la catequesis, la misa según la forma extraordinaria. El sábado por la noche, se unieron todos en Randwick y asistieron a la misa del domingo, celebrada por el Papa según el nuevo Ordo Missae. En este caso, el énfasis sobre la adoración eucarística —también vivido intensamente en Quebec— las pocas canciones latín y el mucho tiempo de silencio después de la comunión han sido notorios.

La gran pregunta ahora es saber hacia donde quiere ir el Santo Padre. El ha insinuado en repetidas ocasiones que ha llegado el momento de reanudar en profundidad la reforma litúrgica, de la misma manera que ahora se revisa la traducción de la Biblia. La permanencia de la forma extraordinaria del rito romano en la vida litúrgica de la Iglesia va a ayudar en esta labor. Ahora tenemos la perspectiva necesaria para hacer un balance de los progresos realizados por el nuevo ordo y la riqueza del antiguo, que no debe perderse. Así, las dos formas pueden enriquecerse mutuamente.

La Nef: Con respecto a los fieles de su diócesis apegados a la antigua forma litúrgica, ¿cuál es su linea directriz?

Cardenal Philippe Barbarin: Invitarlos a la paz y a recuperar la confianza. De hecho, esta comunidad sufre de graves tensiones internas. Durante mucho tiempo en Lyon, yo no era consciente de ello. Tan pronto como pude, fui a visitar la comunidad de la iglesia de Saint-Georges e impartí una enseñanza sobre la Eucaristía durante las vísperas. Después, alentado por el Papa personalmente, celebré la confirmación en esa parroquia. Todo se desarrollo muy bien, los padres me presentaban a sus hijos para que yo les bendijera, no hubo reproches o críticas, sino más bien un clima de confianza y de respeto e incluso de afecto.

Luego, un año antes de la publicación del motu proprio, nuevos superiores fueron elegidos en la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro. Algunos sacerdotes, en desacuerdo con las decisiones tomadas al interior de esta, pidieron su incardinación en mi diócesis, y la comunidad se dividió entonces en dos. Se pusieron en marcha campañas por mail de una gran violencia y también de comités de apoyo... Todo esto ha hecho mucho daño y, a pesar de que la calma ha regresado, pienso que el fuego sigue latente. ¿Cómo apagarlo?

La única solución para restablecer la unidad es haciendo lo que pide la Iglesia y obedeciendo al papa. Sobre este punto, quiero rendir homenaje a los dirigentes de la Fraternidad San Pedro, que hablan el mismo lenguaje e invitan a sus seguidores a vivir en la obediencia y la caridad.

El motu proprio no resuelve todas las cuestiones. Por ejemplo, cuando los seguidores de una parroquia no son lo suficientemente numerosos y deben unirse en un amplio sector, o cuando se plantean exigencias sobre el lugar de celebración y la elección del sacerdote oficiante...

La Nef: Los superiores de la Fraternidad San Pío X acaban una vez más de rechazar la mano generosamente tendida por Roma: ¿Qué piensa usted?

Cardenal Philippe Barbarin: Desde la Abadía de St Maurice de Valais, me llegó una frase de monseñor Fellay: “No podemos decirnos católicos y seguir separados de Roma”. Yo lamento los diversos intentos fracasados de acercamiento desde hace más de veinte años, pero cuando oigo una declaración del superior de la Fraternidad San Pío X, tan sencilla y llena de sentido común, mantengo la confianza. Benedicto XVI, instruido por la historia, dice que si una fractura de este orden no es reparada en las décadas que siguen, se necesitarán luego siglos para conseguirlo. En Lyon, donde un Concilio Ecuménico al final del siglo XIII, intentó en vano reparar el daño causado por el cisma de 1054, no se puede sino estar de acuerdo con él. Para la unidad, siempre hay urgencia.



* Traducción al español con la colaboración de Diego Gutierrez Trimino en Francia.