Saturday, August 09, 2008

Mensaje de los Obispos del Paraguay con motivo del nuevo periodo constitucional




MENSAJE DE LOS OBISPOS DEL PARAGUAY CON MOTIVO DEL NUEVO PERIODO CONSTITUCIONAL



Desde los albores del nacimiento de la Nación, la Iglesia Católica ha estado presente en la vida nacional. Sus misioneros y sacerdotes, sus Obispos y diáconos, religiosos y laicos, han acompañado y participado en la vida del Paraguay. Y así nos encuentra este Paraguay que se encamina con decisión al segundo centenario de la Independencia, que celebrará en el 2011.

Ciertamente, el 20 de abril pasado se expresó el anhelo de cambio en la población que optó por una nueva etapa de la vida nacional. Nadie duda de la importancia que tiene llevar esas expectativas a la práctica, eliminando de la actividad política errores y prácticas negativas y la urgente adopción de medidas para buscar el bien común sobre los intereses personales, familiares, grupales y partidarios. En este contexto, auguramos al nuevo Gobierno y al pueblo el logro de los objetivos de un auténtico cambio.

Este importante acontecimiento tiene un agente operativo principal del cambio político. El señor Fernando Lugo, quien fuera miembro de esta Conferencia Episcopal, alejado de ella por propia voluntad y dispensado del estado clerical por el Papa Benedicto XVI, se constituye en Presidente de la República del Paraguay.

No parece necesario destacar que la Iglesia Católica no se identifica con el nuevo Gobierno. Pero no está demás repetir que no podemos descuidar la labor pastoral para incursionar en el campo político. Quede claro,una vez más, que tanto la Iglesia como el Estado son instituciones independientes y autónomas. Cada una trabaja a favor del pueblo. Lo hace manteniendo relaciones respetuosas y cordiales. Colaboran entre sí y mutuamente promueven el bienestar de todos los hombres que viven en este suelo patrio. (Cfr. Constitución Nacional, Art. 24)

La Conferencia Episcopal afirma una vez más la tradicional doctrina de la Iglesia, actualizada en el Concilio Vaticano II: “La Iglesia, que por razones de su misión y de su competencia no se confunde en ningún modo con la comunidad política, no está ligada a sistema político alguno. (G.S., 76b) La CEP no puede asumir responsabilidad alguna en el desempeño del Gobierno.

En esta situación, la Conferencia Episcopal Paraguaya reitera su disposición de apoyar toda política de bien común, que promueva la dignidad y los derechos de las personas y que busque un desarrollo integral del pueblo y de sus comunidades.

La Iglesia mantendrá como hasta ahora una actitud crítica constructiva con respecto a la gestión del Gobierno y seguirá procurando que se escuche su voz profética de anuncio y de denuncia. En la medida de su competencia expresará sus propuestas y ofrecerá su cooperación, sobre todo en aquellos asuntos que demanden soluciones urgentes.

Aunque el Estado tiene carácter no confesional, debe respetar la libertad religiosa, de culto y de conciencia; asimismo, debe tener en cuenta los valores propios de la naturaleza de la persona humana y de la sociedad, muy especialmente en lo que hace referencia a la vida, a su promoción y defensa desde su concepción hasta su muerte natural; al núcleo familiar que se fundamenta en el matrimonio entre un varón y una mujer; al cuidado y educación de los hijos, e igualmente, a la promoción integral de los pobres, de los campesinos, de los indígenas, así como de los ancianos, enfermos y abandonados.

Recordamos en esta ocasión el compromiso que corresponde a los laicos en el orden temporal. Decía el Papa Juan Pablo II que los fieles laicos “de ningún modo pueden abdicar de la participación en la política, es decir, de la multiforme y variada acción económica, social, legislativa, administrativa y cultural, destinada a promover orgánica e institucionalmente el bien común”. (Christi Fideles Laici, 42)

Que Dios, Clemente y Misericordioso,bendiga y conduzca a nuestro querido Paraguay hacia horizontes de mayor dignidad y mejores condiciones de vida para todos sus hijos. Invocamos la intercesión de la Santísima Virgen María y de San Roque González para que todos iniciemos con alegría y esperanza este nuevo caminar.

Los Obispos del Paraguay



Asunción, 6 de agosto de 2008

Fiesta de la Transfiguración del Señor