Wednesday, July 16, 2008

Cardenal Rivera recuerda que todo sacerdotes es exorcista



Información de Agencia Proceso, vía Proceso.com, Jul-14-2008.

Norberto Rivera: todo sacerdote debe ser exorcista
Rodrigo Vera

MÉXICO, D.F., 14 de julio (apro).- El cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México, afirmó hoy que todos los sacerdotes deben ser exorcistas, puesto que el maligno está contaminando los valores de la sociedad.

“Todo sacerdote fue convocado para luchar contra el maligno en su terreno, no sólo a través de su ejemplo y su consejo, sino de su oficio propio, que es el de ser exorcista”, afirmó el cardenal, durante la visita que realizó a la parroquia de San Pedro Cuajimalpa.

Hasta hace poco, esta parroquia estuvo a cargo del sacerdote Pedro Pantoja, quien aglutinó a todos los sacerdotes exorcistas del país mediante congresos y asociaciones. Ahora, su sucesor en la parroquia, el padre José Jil continúa realizando estas mismas labores, por lo que realizó un oficio de “sanación” ante el cardenal.

Rivera Carrera relató que cuando fue obispo de Tehuacán, Puebla, no le dio importancia a estos rituales de “sanación” --que tienen que ver con ahuyentar al maligno--, sino hasta que fue arzobispo de México reparó en la necesidad de dar esta atención a la feligresía.

De ahí que ahora –dijo— cada una de las ocho vicarías en que se divide la arquidiócesis tiene a un sacerdote exorcista, especializado en combatir al demonio mediante la oración, sanación y liberación.

Mediante oraciones en las que se invoca principalmente a San Miguel Arcángel –el príncipe de las milicias celestiales que venció al demonio--, los exorcistas de la arquidiócesis ya han desarrollado todo un ritual para realizar exorcismos, siempre acompañados por un grupo de médicos y psicólogos, quienes les ayudan a diferenciar entre lo que es un enfermo mental y un verdadero poseso.

Rivera Carrera pidió a sus sacerdotes darles este tipo de atención a los fieles, “cuyas heridas, más que psicológicas, son de orden moral, debido a la gran contaminación de valores humanos”.

Por último, indicó que el oficio de exorcista empieza a hacer su efecto “a través del mayor acto de liberación, que es el sacramento de la confesión”.

El ritual del bautizo –a decir de los propios sacerdotes exorcistas— es en sí el primer exorcismo que se les da a los católicos, puesto que ahí se les aplica agua bendita, pidiendo que se les libere del maligno a lo largo de su vida.