Sunday, June 22, 2008

¡El que manda, manda; aunque mal mande!


Tal vez en sus respectivos paises/regiones tengan una manera algo diferente de expresar ese dicho, lo que si sabemos es que tal parece interpretar con respecto al motu proprio Summorum Pontificum el Obispo de la diócesis Chicoutimi, Quebec, Canada; Msr. André Rivest, quien ha hecho saber oficialmente su oposición a la aplicación de Summorum Pontificum.

Inicialmente en Abr-16-2008 un grupo de un centenar de fieles católicos pidió la aplicación del motu proprio Summorum Pontificum a Msr. Jean-Roch Gaudin, párroco de la iglesia Sacré-Coeur de Chicoutimi. A su vez, el párroco remitió el pedido en Abr-28-2008 al Sr. Obispo de Chicoutimi, Msr. André Rivest. Ahora se sabe que Msr. André Rivest no solamente no va a ayudar a estos fieles, sino que afirma no implementará Summorum Pontificum en su diócesis y que el apelar a Roma, simplemente es perder el tiempo, ya que es Él, y no el Papa el encargado de la diócesis. Tal se hizo saber por medio de un texto escrito por Msr. Jean-Roch Gaudin a los fieles parroquiales. Traducimos unos apartes de dicho texto (para ver el original en francés ver aquí).

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El Obispo Rivest consultó con su Concejo Presbiteral (compuesto de varios sacerdotes de la diócesis) el Lunes, Mayo 19 pasado, y al siguiente día me telefoneó y dijo que Él pensaba bien el no garantizar el permiso para celebrar la Misa en la ‘forma extraordinaria’ en la diócesis por las siguientes razones:

a. El Motu Proprio Dice: “En las parroquias, donde haya un grupo estable de fieles adherentes a la precedente tradición litúrgica, el párroco acogerá de buen grado su petición de celebrar la Santa Misa según el rito del Misal Romano editado en 1962” (art. 5, § 1). Ni en la parroquia Sacré-Coeur, ni en la diócesis hay ningún grupo estable. Los firmantes de la petición no constituyen un grupo estable, un grupo permanente, una comunidad como tal, sino una colección de personas de todas partes de la diócesis, y quienes, en su gran mayoria, no tienen relaciones continuas entre ellos.

b. El Obispo tiene la tarea de preservar la unidad en la diócesis y tiene la autoridad y la responsabilidad sobre la liturgia y el cuidado pastoral de los fieles. El permiso para celebrar Misas en la ‘forma extraordinaria’ sería una causa de división entre sacerdotes y fieles, y el impacto de tal celebración podría ser negativo.

c. Entre los requisitos propuestos por el Santo Padre en su Motu Proprio, el obispo debe examinar si las personas que solicitan y los sacerdotes mismos tienen una formación liturgica y una ‘cierta familiaridad’ con la ‘forma extraordinaria’ del rito Latino, así como un buen conocimiento de la lengua Latina, algo que el Papa Benedicto XVI mismo considera necesario para la celebración fructuosa en la ‘forma extraordinaria.’ Ahora, entre los firmantes, muy pocos pueden cumplir estos requisitos.

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No sigamos para no hacerlos llorar. Lo que se nos ocurre inicialmente es que Msr. André Rivest no tiene ‘cierta familiaridad’ con el Motu Proprio Summorum Pontificum, mejor, no tiene ninguna familiaridad en lo absoluto, ya que lo que el esgrime como pretexto para impedir la implementación del Motu Proprio en su diócesis, no aparece por ninguna parte en el Motu Proprio, ni en la carta a los obispos que lo acompaña.

Publicando esta información, esperamos no estar dando ‘ideas’ a otros obispos para que hagan algo parecido o peor.

Enlace útil: Motu proprio, Chicoutimi.