Friday, October 19, 2018

Tercer testimonio de Mons. Carlo Maria Viganò, respuesta al Card. Ouellet


Se ha publicado hoy (en inglés e italiano, ver por ej., Stilum Curiæ, LifeSiteNews, Blog de Edwad Pentin) lo que han llamado el “tercer testimonio Viganò”. Se trata dl tercer documento que Mons. Carlo Maria Viganò, antigüo nuncio en EEUU, ha publicado desde Agosto de 2018 en relación —principalmente aunque no exclusivamente— al caso del ex-cardenal Theodore McCarrick. Este tercero en respuesta a la reciente “carta abierta” que le dirigió el Card. Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos.

Esta es una traducción al español de Secretum Meum Mihi, advirtiendo que tomamos como base el publicado en inglés.

En la Fiesta de los Mártires Norteamericanos

Dar testimonio de la corrupción en la jerarquía de la Iglesia Católica fue una decisión dolorosa para mí, y lo sigue siendo. Pero soy un hombre viejo, uno que sabe que pronto debe rendir cuentas al juez por sus acciones y omisiones, uno que le teme a quien puede arrojar el cuerpo y el alma al infierno. Un juez que, incluso en su infinita misericordia, rendirá a cada persona la salvación o la condenación de acuerdo con lo que ha merecido. Anticipando la espantosa pregunta de ese juez: “¿Cómo podría usted, quien tenía conocimiento de la verdad, guardar silencio en medio de la falsedad y la depravación?”, ¿Qué respuesta podría dar?

Testifiqué plenamente consciente de que mi testimonio traería alarma y consternación a muchas personas eminentes: eclesiásticos, colegas obispos, colegas con los que había trabajado y orado. Sabía que muchos se sentirían heridos y traicionados. Esperaba que algunos a su vez me atacaran a mí y a mis motivos. Lo más doloroso de todo, sabía que muchos de los fieles inocentes se confundirían y se desconcertarían por el espectáculo de un obispo acusando a colegas y superiores con actos ilícitos, pecado sexual y grave negligencia en el deber. Sin embargo, creo que mi silencio continuado pondría a muchas almas en riesgo, y ciertamente me condenaría a mí mismo. Habiendo informado varias veces a mis superiores, e incluso al Papa, el comportamiento aberrante de Theodore McCarrick, podría haber denunciado públicamente las verdades de las que tenía conocimiento anteriormente. Si tengo alguna responsabilidad en este retraso, me arrepiento por eso. Este retraso se debió a la gravedad de la decisión que iba a tomar, y al largo sufrimiento de mi conciencia.

He sido acusado de crear confusión y división en la Iglesia a través de mi testimonio. Para aquellos que creen que tal confusión y división fueron insignificantes antes de agosto de 2018, tal vez tal afirmación sea plausible. Sin embargo, los observadores más imparciales habrán notado un exceso de ambas por mucho tiempo, como es inevitable cuando el sucesor de Pedro es negligente en el ejercicio de su misión principal, que es confirmar a los hermanos en la fe y en la sana doctrina moral. Cuando luego él exacerba la crisis por declaraciones contradictorias o desconcertantes sobre estas doctrinas, la confusión se agrava.

Consiguientemente hablé. Porque es la conspiración del silencio la que ha forjado y continúa causando gran daño en la Iglesia: daño a tantas almas inocentes, a jóvenes vocaciones sacerdotales, a los fieles en general. Con respecto a mi decisión, la cual he tomado en conciencia delante de Dios, acepto voluntariamente cada corrección fraternal, consejo, recomendación e invitación para progresar en mi vida de fe y amor por Cristo, por la Iglesia y por el Papa.

Permítaseme replantear los puntos clave de mi testimonio.

• En Noviembre de 2000, el nuncio en Estados Unidos, el arzobispo Montalvo, informó a la Santa Sede del comportamiento homosexual del Cardenal McCarrick con seminaristas y sacerdotes.

• En Diciembre de 2006, el nuevo nuncio en Estados Unidos, el Arzobispo Pietro Sambi, informó a la Santa Sede del comportamiento homosexual del cardenal McCarrick con otro sacerdote.

• En Diciembre de 2006, Yo mismo escribí un memorándum al Secretario de Estado Cardenal Bertone, y lo entregué personalmente al Sustituto de Asuntos Generales, el Arzobispo Leonardo Sandri, pidiendo al Papa que impusiera medidas disciplinarias extraordinarias contra McCarrick para prevenir futuros crímenes y escándalos. Este memorándum no recibió respuesta.

• En Abril de 2008, una carta abierta al Papa Benedicto por Richard Sipe fue transmitida por el Prefecto de la CDF, el Cardenal Levada, al Secretario de Estado, el cardenal Bertone, la cual contenía más acusaciones de que McCarrick dormía con seminaristas y sacerdotes. Recibí esto un mes después, y en Mayo de 2008, Yo mismo entregué un segundo memorándum al entonces Sustituto de Asuntos Generales, el Arzobispo Fernando Filoni, informando las reclamaciones contra McCarrick y pidiendo sanciones contra él. Este segundo memorándum tampoco recibió respuesta.

• En 2009 ó 2010, supe del Cardenal Re, prefecto de la Congregación de Obispos, que el Papa Benedicto había ordenado a McCarrick que cesara el ministerio público y comenzara una vida de oración y penitencia. El nuncio Sambi comunicó las órdenes del Papa a McCarrick con una voz que se escuchó en el corredor de la nunciatura.

• En Noviembre de 2011, el Cardenal Ouellet, el nuevo Prefecto de los Obispos, me repitió a mí, nuevo nuncio en los Estados Unidos, las restricciones del Papa a McCarrick, y Yo mismo se las comunicé a McCarrick cara a cara.

• El 21 de Junio de 2013, hacia el final de una asamblea oficial de nuncios en el Vaticano, el Papa Francisco me habló palabras crípticas criticando el episcopado de los Estados Unidos.

• El 23 de Junio de 2013, me reuní cara a cara con el Papa Francisco en su departamento para pedir una aclaración, y el Papa me preguntó: “il cardinale McCarrick, com'è ? (el Cardenal McCarrick, ¿qué piensa de él?)”. Lo cual sólo puedo interpretar como una fingida curiosidad para descubrir si Yo era o no un aliado de McCarrick. Le dije que McCarrick había corrompido sexualmente a generaciones de sacerdotes y seminaristas, y que el Papa Benedicto le había ordenado que se confinara a una vida de oración y de penitencia.

• En cambio, McCarrick continuó gozando de la especial consideración del Papa Francisco y le dio nuevas responsabilidades y misiones.

• McCarrick era parte de una red de obispos que promovían la homosexualidad, quienes, explotando su favor con el Papa Francisco, manipularon los nombramientos episcopales para protegerse a sí mismos de la justicia y para fortalecer la red homosexual en la jerarquía y en la Iglesia en general.

• El mismo Papa Francisco se ha ó confabulado en esta corrupción ó, sabiendo lo que hace, es gravemente negligente al fallar en oponerse a ella y desarraigarla.

Invoqué a Dios como testigo de la verdad de mis afirmaciones, y ninguna ha sido demostrada ser falsa. El cardenal Ouellet ha escrito para increparme por mi temeridad al romper el silencio y formular acusaciones tan graves contra mis hermanos y superiores, pero en verdad, su reconvención me confirma en mi decisión y, aún más, sirve para reivindicar mis afirmaciones, por separado y como un todo.

• El cardenal Ouellet admite que habló conmigo sobre la situación de McCarrick antes de partir a Washington para comenzar mi puesto como nuncio.

• El cardenal Ouellet admite que me comunicó por escrito las condiciones y restricciones impuestas a McCarrick por el Papa Benedicto.

• El Cardenal ouellet admite que estas restricciones prohíben a McCarrick viajar o hacer apariciones públicas.

• El Cardenal Ouellet admite que la Congregación de Obispos, por escrito, primero a través del nuncio Sambi y luego otra vez a través de mí, exigió a McCarrick llevar una vida de oración y penitencia.

¿Qué cuestiona el cardenal Ouellet?

• El Cardenal Ouellet cuestiona la posibilidad de que el Papa Francisco hubiera podido recibir información importante sobre McCarrick en un día en que conoció a muchos nuncios y les dio a cada uno solo unos pocos momentos de conversación. Pero este no fue mi testimonio. Mi testimonio es que en una segunda reunión privada, informé al Papa, respondiendo a su propia pregunta sobre Theodore McCarrick, entonces Cardenal arzobispo emérito de Washington, figura prominente de la Iglesia en los Estados Unidos, contándole al Papa que McCarrick había corrompido sexualmente a sus propios seminaristas y sacerdotes. Ningún Papa podría olvidar eso.

• El cardenal Ouellet cuestiona la existencia en sus archivos de cartas firmadas por el Papa Benedicto o el Papa Francisco con respecto a las sanciones impuestas a McCarrick. Pero este no fue mi testimonio. Mi testimonio fue que él tiene en sus archivos documentos clave —independientemente de su procedencia— que incriminan a McCarrick y que documentan las medidas tomadas con su respecto, y otras pruebas sobre el encubrimiento respecto de su situación. Y esto lo confirmo de nuevo.

• El Cardenal Ouellet cuestiona la existencia en los archivos de su predecesor, el Cardenal Re, de “memorándums de audiencia” que imponen a McCarrick las restricciones ya mencionadas. Pero este no fue mi testimonio. Mi testimonio es que hay otros documentos: por ejemplo, una nota del Cardenal Re no Ex-Audientia SS.mi, firmada ó por el Secretario de Estado ó por el Sustituto.

• El cardenal Ouellet cuestiona que es falso presentar las medidas tomadas contra McCarrick como “sanciones” decretadas por el Papa Benedicto y canceladas por el Papa Francisco. Cierto. No eran técnicamente “sanciones” sino disposiciones, “condiciones y restricciones”. Discutir si eran sanciones o disposiciones o algo más es legalismo puro. Desde un punto de vista pastoral son exactamente lo mismo.

En resumen, el Cardenal Ouellet admite las importantes afirmaciones que hice y hago, y cuestiona afirmaciones que no hago y nunca hice.

Hay un punto en el que debo refutar absolutamente lo que escribió el Cardenal Ouellet. El Cardenal afirma que la Santa Sede solo estaba al tanto de “rumores”, que no eran suficientes para justificar medidas disciplinarias contra McCarrick. Afirmo por el contrario que la Santa Sede estaba al tanto de una variedad de hechos concretos, y está en posesión de pruebas documentales, y que las personas responsables, sin embargo, optaron por no intervenir o se fueron impedidas de hacerlo. Indemnización por la Arquidiócesis de Newark y la Diócesis de Metuchen a las víctimas del abuso sexual de McCarrick, las cartas del P. Ramsey, de los nuncios Montalvo en 2000 y Sambi en 2006, del Dr. Sipe en 2008, mis dos notas a los superiores de la Secretaría de Estado que describieron en detalle las acusaciones concretas contra McCarrick; ¿son todos estos solo rumores? Son correspondencia oficial, no chismes de la sacristía. Los crímenes denunciados eran muy graves, incluidos los de intentar dar la absolución sacramental a los cómplices en actos perversos, con la subsecuente celebración sacrílega de la Misa. Estos documentos especifican la identidad de los perpetradores y de sus protectores, y la secuencia cronológica de los hechos. Están guardados en los apropiados archivos; No se necesita ninguna investigación extraordinaria para recuperarlos.

En las públicas increpaciones dirigidas a mí, he notado dos omisiones, dos dramáticos silencios. El primer silencio se refiere a la difícil situación de las víctimas. El segundo se refiere a la razón subyacente por la que hay tantas víctimas, a saber, la influencia corrupta de la homosexualidad en el sacerdocio y en la jerarquía. En lo que respecta al primero, es desalentador que, en medio de todos los escándalos y la indignación, se deba pensar tan poco en aquellos perjudicados por las depredaciones sexuales por aquellos comisionados como ministros del evangelio. Esto no es una cuestión de ajustar cuentas o enfadarse por las vicisitudes de las carreras eclesiásticas. No es una cuestión de política. No se trata de cómo los historiadores de la iglesia pueden evaluar este o aquel papado. Esto es sobre las almas. Muchas almas han estado e incluso están ahora en peligro de su salvación eterna.

En cuanto al segundo silencio, esta grave crisis no se puede abordar y resolver adecuadamente a menos que y hasta que llamemos a las cosas por sus verdaderos nombres. Esta es una crisis debida al flagelo de la homosexualidad, en sus agentes, en sus motivos, en su resistencia a la reforma. No es exagerado decir que la homosexualidad se ha convertido en una plaga en el clero, y ella solo puede ser erradicada con armas espirituales. Es una enorme hipocresía condenar el abuso, reclamar llorar por las víctimas y, sin embargo, negarse a denunciar la causa fundamental de tantos abusos sexuales: la homosexualidad. Es una hipocresía negarse a reconocer que este flagelo se debe a una grave crisis en la vida espiritual del clero y al fallar en dar los pasos necesarios para remediarlo.

Existe sin duda en el clero violaciones sexuales también con mujeres y, también estas crean grave daño a las almas de los que las cometen, a las almas que corrompen y la Iglesia en general. Pero estas violaciones del celibato sacerdotal generalmente se limitan a las personas inmediatamente involucradas. No tienden de por sí a reclutar a otros miembros de la comunidad, ni trabajan para promoverlos, ni encubren sus delitos, mientras que la evidencia de la colusión homosexual, con sus profundas raíces que son tan difíciles de erradicar, es abrumadora.

Está bien establecido que los depredadores homosexuales explotan el privilegio clerical en su beneficio. Pero afirmar que la crisis misma es clericalismo es puro sofisma. Es pretender que un medio, un instrumento, es de hecho el motivo principal.

La denuncia de la corrupción homosexual y la cobardía moral que le permite florecer no es motivo de felicitación en nuestros tiempos, ni siquiera en las esferas más altas de la Iglesia. No me sorprende que al llamar la atención sobre estas plagas me acusen de deslealtad al Santo Padre y de fomentar una rebelión abierta y escandalosa. Sin embargo, la rebelión implicaría instar a otros a derrocar el papado. No estoy instando a tal cosa. Rezo todos los días por el Papa Francisco, más de lo que he hecho por los otros papas. Estoy pidiendo, de hecho, rogando fervientemente, al Santo Padre que haga frente a los compromisos que él mismo asumió al asumir su cargo como sucesor de Pedro. Él asumió sobre sí la misión de confirmar a sus hermanos y guiar a todas las almas en el seguimiento de Cristo, en el combate espiritual, en el camino de la cruz. Que admita sus errores, se arrepienta, muestre su voluntad de seguir el mandato dado a Pedro y, una vez convertido, que confirme a sus hermanos (Lucas 22:32).

Para concluir, deseo repetir mi llamamiento a mis hermanos obispos y sacerdotes que saben que mis declaraciones son ciertas y que pueden testificar, o que tienen acceso a documentos que pueden poner el asunto más allá de toda duda. Ustedes también se enfrentan a una elección. Pueden elegir retirarse de la batalla, continuar en la conspiración del silencio y apartar la vista de la propagación de la corrupción. Puede presentar excusas, compromisos y justificaciones que pospongan el día del ajuste de cuentas. Pueden consolarse con la falsedad y la ilusión de que será más fácil decir la verdad mañana, y luego al día siguiente, y así sucesivamente.

Por otro lado, pueden optar por hablar. Puedes confiar en Aquel que nos dijo, “la verdad os hará libres”. No digo que será fácil decidir entre el silencio y hablar. Les insto a que consideren de cuál opción —en su lecho de muerte, y luego, ante el justo Juez— no se arrepentirán haber tomado.

+ Carlo Maria Viganò                            19 de Octubre de 2018
Arzobispo tit. de Ulpiana                       Fiesta de los
Nuncio Apostólico                                 Mártires Norteamericanos

Thursday, October 18, 2018

Francisco: En Medjugorje Dios hace milagros, no obstante los videntes

Información de agencia Askanews, Oct-18-2018. Traducción de Secretum Meum Mihi.

Ciudad del Vaticano, 18 de octubre. (askanews) – “Me molesta cuando llegan con los mensajes. ¡La Virgen no tiene una oficina de correos! Es otra cosa”. Es lo que se lee en el libro-entrevista con el Papa Francisco en diálogo con Alexandre Awi Mello, secretario del Dicasterio para los laicos, la familia y la vida, titulado “Es mi madre. Encuentros con María” (ediciones Città Nuova), en las librerías desde hoy. Respecto a Medjugorje, Francisco recuerda que “cuando estaba en Buenos Aires prohibí una reunión que igual se desarrolló. Ellos sabían, sin embargo, que no estaba de acuerdo”. En esa circunstancia uno de los videntes de Medjugorje fue a la archidiócesis por una reunión que tendría lugar en una iglesia. El Papa se había opuesto, sin manifestar, sin embargo, su opinión sobre la autenticidad de la aparición, porque “uno de los videntes habría hablado y habría explicado un poco todo y a las cuatro y media aparecería la Virgen. O sea, él tenía la agenda de la Virgen. Entonces dije: No, no quiero este tipo de cosas aquí”. Dije que no, no en la iglesia”, afirma el Papa. “Es necesario distinguir, sin embargo, por qué, no obstante esto, Dios hace milagros en Medjugorje. En medio de la locura del hombre, Dios sigue haciendo milagros”.

En esa realidad, el Papa sostiene que “quizás sean más fenómenos personales: Me llegan cartas aquí, pero se entiende que son más que nada psicológicas. Se necesita distinguir bien las cosas. Creo que hay gracia en Medjugorje. No se puede negar. Hay gente que se convierte. Pero también hay una falta de discernimiento y no quiero decir pecado, porque la gente nunca sabe a partir de qué punto es pecado, pero, por lo menos, la falta de discernimiento”.

Vaticano alega “inmunidad” de cardenal Ladaria citado a comparecer en caso de cardenal francés, Philippe Barbarin


Información de agencia AFP, Oct-17-2018.

Vaticano alega “inmunidad” de cardenal español citado a comparecer en caso de cardenal francés

LYON, Francia.-
El Vaticano no le envió al cardenal español Luis Francisco Ladaria Ferrer su citación a comparecer ante un tribunal francés por el caso del cardenal Philippe Barbarin, acusado de encubrir actos de pederastia, alegando su “inmunidad”, informaron el miércoles las partes civiles.

Estas habían citado a comparecer al prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe ante el tribunal correccional de Lyon, en el sureste de Francia, por complicidad al no haber denunciado agresiones sexuales.

El cardenal francés Philippe Barbarin, que es acusado por no haber denunciado abusos sexuales cometidos por un sacerdote de su diócesis a jóvenes boy scouts entre 1986 y 1991, había consultado a Ladaria sobre el caso de este cura.

El prelado español había aconsejado al arzobispo de Lyon tomar “las medidas disciplinarias adecuadas pero evitando el escándalo público”, en una carta incautada por los investigadores. Es decir, de “no acudir a la justicia”, según los abogados de los demandantes.

Las autoridades francesas habían transmitido recientemente al Vaticano la citación del cardenal español para comparecer.

En una “nota verbal” dirigida el 17 de septiembre al ministerio de Relaciones Exteriores francés y transmitida a la justicia de Lyon -la cual fue consultada por la AFP-, las autoridades romanas señalan que el prelado español conversó con el cardenal Barbarin “en el ejercicio de funciones soberanas”, en su posición en el seno de la organización de la Santa Sede.

De esta manera apunta que el derecho internacional reconoce “la inmunidad penal ‘ratione materiae’ a los agentes públicos por los actos cumplidos en nombre del Soberano” pontífice.

“El tribunal del Vaticano por tanto consideró inaceptable la instancia y estableció que no procedería a la notificación de la citación al Cardenal Ladaria”, concluyó el documento.

Wednesday, October 17, 2018

“Yo creo que el Señor está pidiendo un cambio en la Iglesia”, Francisco a Jesuitas del Báltico


En su reciente visita a los países del Báltico Francisco, como suele hacer en sus viajes internacionales, habló en privado con los Jesuitas en Lituania. Y como también suele suceder, el P. Spadaro ha publicado el contenido de ese diálogo en La Civiltà Cattolica. Citamos.

Un joven jesuita italiano que hizo su formación teológica en África pregunta: «Cuando usted fue elegido papa yo estudiaba Teología. Hace tres años, cuando llegué a ser sacerdote, usted se convirtió en fuente de inspiración para mi vida de sacerdote jesuita. Usted ha dado mucho a la Iglesia. Le quiero preguntar cómo podemos ayudarlo».

¡Gracias! No sé qué pedir. Pero lo que hoy hay que hacer es acompañar a la Iglesia en una profunda renovación espiritual. Yo creo que el Señor está pidiendo un cambio en la Iglesia. He dicho muchas veces que una perversión de la Iglesia hoy es el clericalismo. Pero cincuenta años atrás lo había dicho claramente el concilio Vaticano II: la Iglesia es el pueblo de Dios. Leed el número 12 de Lumen gentium. Siento que el Señor quiere que el Concilio se abra camino en la Iglesia. Los historiadores dicen que para que un concilio sea aplicado hacen falta cien años. Estamos a mitad de camino. Por tanto, si quieres ayudarme, actúa de manera de llevar adelante el Concilio en la Iglesia. Y ayúdame con tu oración. Necesito mucha oración.

¿Les suena familiar la idea central de la respuesta? Nosotros tenemos la sensación de haber oído algo parecido antes. ¿Dónde sería, dónde sería...?

Tuesday, October 16, 2018

Personalmente y en persona, Francisco presenta al nuevo Sustituto al personal de la Secretaría de Estado. Así responde a las acusaciones sobre la “conducta inmoral” de Peña Parra

Alguien entienda el mensaje subyacente en el detalle de que haya sido el propio Francisco el que introduzca al nuevo Sustituto de Asuntos Generales de la Secretaría de Estado al personal de esa Secretaría.

Dice Vatican News, Oct-15-2018, en un aparte.

Esta mañana el Papa Francisco, acompañado por el Cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin, ha presentado al Prelado a todo el personal de las tres Secciones del Dicasterio Vaticano, representado por sus respectivos superiores, en la Biblioteca de la Secretaría de Estado. El Santo Padre y el nuevo Suplente saludaron personalmente a los funcionarios que se habían reunido para la ocasión.

Una información parecida fue consignada en la edición diaria en italiano de L'Osservatore Romano, Oct-15/16-2018, pág. 06 (en la foto superior).

Es la forma discreta —íbamos a escribir ‘soterrada’ pero no cabe a la dignidad de la persona— como Francisco respalda a Peña Parra vista la reciente información proporcionada por la revista L'Espresso el pasado Viernes.

Otro ataque al Papa Francisco: venenos sobre en el nuevo brazo derecho.

En pocos días, el venezolano Peña Parra, el nueva Substituto de la Secretaría de Estado, llegará al Vaticano. Un papel clave para el gobierno de la curia. Pero más allá del Tíber ha estado circulando durante semanas un archivo sobre la supuesta conducta inmoral del prelado. Según el círculo del pontífice, después del caso Viganó, es una nueva emboscada del frente conservador. L'Espresso en los quioscos el domingo 14 de octubre le informa sobre el contenido del documento.

POR EMILIANO FITTIPALDI. 12 de octubre de 2018


Monseñor Edgar Peña se convertirá en uno de los hombres más influyentes de la Santa Sede en unas pocas horas: como anunció Francisco en agosto pasado, el ex nuncio en Mozambique se sentará en el sillón del Sustituto de Asuntos Generales de la Secretaría de Estado a partir del 15 de octubre. Un encargo que lo proyecta en el empíreo de la jerarquía eclesiástica, en segundo lugar —por influencia— sólo luego del Papa y del secretario de Estado Pietro Parolin.

Eso de Sustituto es, por lo tanto, un nombramiento muy delicado. Y el nombre de Peña Parra atrapó por sorpresa a la jerarquía y los intrusos. Si el nuncio en Roma es un marciano, muchos lo conocen en Venezuela. Muchos lo estiman. Otros mucho menos. Como Carlo Maria Viganò, quien en el famoso j'accuse contra de Francisco dedicó palabras de fuego al monseñor sudamericano. “Él tiene una conexión con Honduras, es decir, con el cardenal Oscar Maradiaga. Peña Parra, desde 2003 hasta 2007, se desempeñó en la nunciatura de Tegucigalpa como consejero”, atacó a Viganò. “Como delegado por las representaciones pontificias, recibí información perturbadora sobre él”.

El ex nuncio en Washington no aclara las razones de sus “preocupaciones”. Pero es cierto que no es el único que tiene dudas sobre la elección de Francisco. Peña Parra tiene muchos enemigos. Y algunos de ellos, nueve días después de su ascenso, decidieron tomar pluma y papel, y compilar un informe muy duro sobre la presunta conducta inmoral del sacerdote. También adjunta algunas fotocopias de cartas firmadas por el entonces arzobispo de Maracaibo, Domingo Roa Pérez, en las que remite serias dudas y acusaciones por parte del entonces seminarista Edgar.

El expediente de 25 páginas está firmado por “Laicos de la Arquidiócesis de Maracaibo” (capital de la región del Zulia donde nació y se crió el nuevo Sustituto, una ciudad que se hizo famosa también en Italia porque colapsó, acometido por un petrolero, uno de los puentes diseñado por el arquitecto Riccardo Morandi), y en los últimos días terminó en el correo electrónico de algunos prelados, que informaron rápidamente al Papa.

L'Espresso lo ha leído. El corazón de las acusaciones es una carta de 1985 firmada por Roa Peréz y enviada al rector del primer seminario (Santo Tomás De Aquino en San Cristóbal) al que asistió el joven Peña Parra. Graduado en filosofía en 1981, a principios de 1985, el joven Edgar acaba apenas de concluir otro seminario interdiocesano, el del instituto “Santa Rosa de Lima” en Caracas, esta vez especializado en teología.

Su ordenación como sacerdote está programada para agosto. El arzobispo Roa Peréz, quien durante un tiempo tuvo dudas sobre el candidato, acaba de recibir una carta anónima que considera muy circunstancial y decide ver claramente: “Ilustrísimo monseñor, en ese querido seminario estudió Filosofía el joven Edgar Robinson Peña Parra”, explica el alto prelado al rector de “Santo Tomás de Aquino”, Pío León Cárdenas. “Los informes en cuanto a costumbres eran bastante negativas, por ello la Dirección del Plantel decidió no admitirlo más allá. Pensando que tal vez la falta no era tan grave como para excluirlo definitivamente del Seminario... me decidí a enviarlo al Seminario de Caracas, donde ha estudiado la teología y está a punto de recibir el Diaconado y muy cerca el presbiterado. Los informes del Seminarios Interdiocesano son normalmente positivos. Más bien buenos”, "añade el obispo Roa Peréz. “Ahora me llega una carta anónima de Caracas, que dice que (Peña Parra, ndr) fue expulsado del Seminario Santo Tomás de Aquino al finalizar su tercer año por homosexual...”. Afirma que tal cosa “fue comprobada en realidad por su padre asistente de este año de estudio, Padre Leye, y que Usted no se llegó a enterar debido a que un sacerdote de esta archidiócesis falsificó el verdadero informe”.

“No sé si se tratará de intrigas”, concluye Roa Peréz. “Ya puede figurarse Vuestra Señoría Ilustrísima la angustia que me asalta ahora. Estoy necesitado de sacerdotes, pero no puedo ser ‘un piadoso impío’, como afrima un santo de la Iglesia al refirirse a la ordenación de los abiertamente indignos. Como le digo, puede tratarse de intrigas, y puede ser verdad lo que el anónimo sostiene a pie juntillas. Yo le ruego encarecidamente revisar los informes e incluso escuchar al padre Leger por si él recuerda el caso”.

Entre los documentos del dossier también hay algunas tarjetas sobre el perfil espiritual y de carácter del nuevo Sustituto. L'Espresso pidió luz a la oficina de prensa de la Santa Sede, solicitando por días un comentario sobre el dossier y, sobre todo, sobre la autenticidad o no de la carta del arzobispo (fallecido en 2000), pero sin recibir respuesta alguna. Sin embargo, es un hecho que el Papa, después de haber sido informado de la historia, ha explicado resueltamente que no cree en el fundamento de las acusaciones. Explicándo a los suyos que es otro ataque contra él, después del que realizó Viganò. “Siempre es el frente conservador el que intenta desacreditar su magisterio y la imágen de sus fidelísimos”, dicen desde su círculo íntimo.

Hace unos días, el prefecto de la Congregación para los Obispos, Marc Ouellet, había desmantelado efectivamente las acusaciones más graves de la carta abierta de Viganò. Pero el nuevo asunto muestra que el asedio del pontífice no ha terminado de ninguna manera.

Como se dan cuenta, este es un anticipo de lo que apareció en la actual edición impresa de L'Espresso, a la cual remiten al final del mismo. Pues bien, pueden leer el artículo original (en italiano, obviamente) dando click aquí.

La archidiócesis de Washington publica una lista de sacerdotes acusados de abusos de menores

Información de agencia EFE, Oct-15-2018.

Washington, 15 oct (EFE).- La archidiócesis de Washington (EE.UU.) publicó hoy una lista con 31 nombres de antiguos sacerdotes que supuestamente cometieron abusos sexuales de menores, de los que 28 estaban adscritos a esta institución.

De acuerdo con un comunicado de la archidiócesis, esos religiosos fueron "acusados creíblemente de abusos sexuales" desde 1948.

De esos antiguos sacerdotes, 28 estaban vinculados directamente a esta institución religiosa, mientras que tres eran externos a ella pero ejercieron en parroquias o escuelas dependientes de la archidiócesis.

De los 31 nombres recogidos, 17 ya han fallecido.

El listado se publica tres días después de que el papa Francisco aceptara la dimisión del cardenal Donald Wuerl como arzobispo de Washington entre acusaciones de haber encubierto abusos.

En ese mismo comunicado, el propio Wuerl describió la lista como "un doloroso recordatorio de los graves pecados cometidos por el clero, el dolor infligido a jóvenes inocentes y el dolor hecho a la fe de la Iglesia".

Según la archidiócesis, el listado fue elaborado como parte de una revisión de los archivos de la entidad ordenada en 2017 por Wuerl.

El cardenal destacó en la nota que, en base a sus conocimientos, "no ha habido ninguna alegación creíble de abuso a un menor por parte de un sacerdote de la archidiócesis en casi dos décadas", aunque el propio listado incluye una acusación contra un sacerdote que se produjo en 2007, hace 11 años.

Wuerl incidió en que no hay "ningún cura archidiocesano en ministerio activo que haya sido objeto alguna vez de una alegación creíble de abuso de un menor".

En la lista se encuentran sacerdotes que fueron cesados de forma definitiva, otros temporalmente y otros simplemente reasignados a otros lugares, mientras que algunos fueron condenados por la justicia.

La archidiócesis se defendió en el escrito como un lugar seguro y resaltó sus mecanismos para reaccionar y prevenir casos de abusos de menores.

Sunday, October 14, 2018

Los que han engañado a Francisco


Esta es la versión en español de la columna de Sandro Magister publicada hoy en la revista L'Espresso (con algunas adaptaciones para procurar ceñirnos al original en italiano).

Los que han engañado al Papa Francisco

Bergoglio quiere reformar la Iglesia, pero ha apostado por personas de las que debería primero librarse

Sandro Magister


El ex cardenal Theodore McCarrick no es la única persona equivocada por la que apostó Francisco. Porque se pueden señalar al menos tres, en los niveles altos de la jerarquía, cada una atada con doble hilo a los cambios que este Papa quiere introducir en la Iglesia.

De McCarrick también Francisco conocía desde hace tiempo su mala conducta, su cortejo de jóvenes y de seminaristas llevados de paseo y después a la cama. Y sin embargo lo mantuvo firme hasta el final como su primer consejero en los nombramientos que tenían por objetivo derribar las relaciones de fuerza entre los obispos de Estados Unidos, para beneficio del ala progresista. Blaise Cupich en Chicago, Joseph Tobin en Newark, Kevin Farrell como presidente del Dicasterio vaticano para los Laicos, la Familia y la Vida, promovidos rápidamente a cardenales también por Francisco, son los tres de la camada de McCarrick, milagrosamente en carrera gracias a él, aunque hoy corren el riesgo de ser dañados también ellos por la caída de su deidad tutelar, a quien hace pocos meses ni siquiera Francisco pudo defender más, después que saliera a la luz también un lejano abuso sexual suyo en perjuicio de un menor.

También está el cardenal belga Godfried Danneels, uno que presume haber sido el promotor de la elección a Papa de Jorge Mario Bergoglio, junto a esa “mafia de San Galo", tal como él mismo la definió, que reunió periódicamente en esa ciudad suiza a la crema de los cardenales hostiles a Juan Pablo II y Benedicto XVI. En los dos Sínodos sobre la Familia, del 2014 y del 2015, el papa Francisco puso ambas veces en el primer lugar de la lista de sus invitados precisamente a Danneels, porque era partidario de esa “apertura” a la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar, es decir, en la práctica a la admisión del divorcio y de las segundas nupcias, que Francisco quería abrir a toda costa, como después hizo con la exhortación postsinodal "Amoris laetitia". Pero ni siquiera Danneels es ese espejo de virtud que los elogios ostentosos de Bergoglio hacían imaginar. En el 2010 fue de dominio público en Bélgica el audio grabado con consejos dados por él de mantenerse callado y de no denunciar a un joven que era su sobrino y víctima sexual del entonces obispo de Brujas, Roger Vangheluwe, su amigo y protegido.

Después está también el cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, salpicado desde hace tiempo por graves acusaciones de malversaciones financieras ya indagadas por una visita apostólica en su diócesis y cuyo obispo auxiliar y discípulo Juan José Pineda Fasquelle ha sido removido el pasado 20 de julio a causa de continuas prácticas homosexuales con sus seminaristas. Pero el papa Francisco sigue confiándole la coordinación del “C9”, el concejo de los nueve cardenales que lo ayudan en el gobierno de la Iglesia universal.

No sólo eso. El pasado 15 de agosto el papa Francisco nombró en el rol clave de sustituto de la Secretaría de Estado al arzobispo venezolano Edgar Peña Parra, ex consejero de la nunciatura en Honduras entre el 2002 y el 2005, muy ligado a Maradiaga y Pineda, de quien propició en el 2005 el nombramiento como obispo auxiliar de Tegucigalpa.

Y también, pero no último, está monseñor Battista Ricca. Que no es cardenal, pero de todos modos es el emblema de la secretaría personal que Bergoglio se ha construido en torno a sí, paralela y con frecuencia alternativa a las oficinas de la curia. En el organigrama de la Secretaría de Estado Ricca figura como consejero diplomático de primera clase, pero cuando trabajaba en la diplomacia y operaba en el campo brilló por los escándalos que sembró. Especialmente en Uruguay, donde convivió en la nunciatura con su amante traído desde Suiza, su anterior etapa en su carrera. Francisco lo sabe, pero promovió a Ricca a prelado del IOR, el “banco” vaticano, y lo tiene en su puesto también como director de la Casa Santa Marta, su residencia. Y a quien le ha preguntado por qué, respondió: “¿Quién soy yo para juzgarlo?”.

En síntesis, Francisco quiere reformar la Iglesia, pero apuesta precisamente por personas de las que primero debería liberarse, si realmente quiere una Iglesia restablecida y limpia.

El santo que une a las antípodas...¡en su contra!


En honor a la Santísima Trinidad,
para exaltación de la fe católica
y crecimiento de la vida cristiana,
con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo,
de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo
y la Nuestra,
después de haber reflexionado largamente,
invocando muchas veces la ayuda divina
y oído el parecer
de numerosos hermanos en el episcopado,
declaramos y definimos Santos
a los Beatos
Paulo VI,
Oscar Arnulfo Romero Galdámez,
Francisco Spinelli,
Vincenzo Romano,
María Caterina Kasper,
Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús March Mesa
y Nunzio Sulpricio
y los inscribimos en el Catálogo de los Santos,
y establecemos que en toda la Iglesia
sean devotamente honrados entre los Santos.
En el nombre del Padre y del Hijo
Y del Espíritu Santo.
Ad honorem Sanctæ et Individæ Trinitatis,
ad exaltationem fidei catholicæ
et vitæ christianæ incrementum,
auctoritate Domini nostri lesu Christi,
beatorum Apostolorum Petri et Pauli ac Nostra,
matura deliberatione præhabita
et divina ope sæpius implorata,
ac de plurimorum Fratrum Nostrorum consilio,
Beatos
Paulum VI,
Ansgarium Arnolfum Romero Galdámez,
Franciscum Spinelli,
Vincentium Romano,
Mariam Catharinam Kasper,
Nazariam Ignatiam a Sancta Teresia a Iesu March Mesa
et Nuntium Sulprizio
Sanctos esse decernimus et definimus,
ac Sanctorum Catalogo adscribimus,
statuentes eos in universa Ecclesia
inter Sanctos pia devotione recoli debere.
In nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti.

Tal la fórmula pronunciada hoy por Francisco con la que canonizó a siete beatos.

En el caso del primero de ellos, curiosamente y por motivos yuxtapuestos, las críticas respecto a su canonización logran poner del mismo lado a las antípodas. Así lo vimos en un artículo (ensayo o más bien, manifiesto) que publicó el pasado Viernes la organización anticatólica “We are Church” (“somos Iglesia”), en el cual se dicen abiertamente contrarios a su canonización (ahora consumada), visto que el Pontífice no les parece lo suficientemente liberal como hubieran querido.

Y exactamente por motivos contrarios, el Pontífice fue demasiado liberal, es por lo que la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X (vulgarmente denominados como “lefebvrianos” o “lefebvristas”), publicó ayer un comunicado en el que reiteran “sus más serias reservas”.

¡Y eso que no hemos hablado del segundo canonizado!

Francisco visita a Benedicto en la víspera de la canonización de siete beatos

Así lo informó ayer la Oficina de Prensa de la Santa Sede (sin fotos ni video, traducción propia, el texto original en italiano aparece entre corchetes).

La noche de este sábado 13 de octubre, el Papa Francisco visitó el monasterio “Mater Ecclesiae para visitar al Papa Emérito Benedicto XVI en vísperas de la Canonización de Pablo VI, Óscar Romero y otros cinco beatos. Benedicto XVI fue creado Cardenal por Pablo VI en su último Consistorio, el 27 de junio de 1977.

[Stasera il Santo Padre Francesco si è recato al Monastero Mater Ecclesiae a trovare il Papa Emerito alla vigilia della Canonizzazione di Paolo VI, Oscar Romero e altri cinque beati. Benedetto XVI è stato creato Cardinale da Paolo VI nel suo ultimo Concistoro il 27 giugno 1977.]

Saturday, October 13, 2018

Publicación de “carta abierta” de card. Ouellet en respuesta a Viganò fue aceptada a regañadientes por Francisco


Lo dice no solamente un bergogliano declarado sino un auténtico, verdadero ratzinger hater: Robert Mickens. Escribiendo su habitual “Carta desde Roma” para la versión en inglés de La Croix, Oct-12-2018, Mickens analiza la “carta abierta” con que el card. Marc Ouellet respondió a Mons. Viganò, quien lo había instado a que testificara la verdad. Mickens señala en un aparte:

Algunos comentaristas han supuesto que el Papa de 81 años no solo le dio permiso a Ouellet para publicar su carta abierta a Viganò, sino que él —o sus más cercanos colaboradores— en realidad alentaron (y ayudaron) al cardenal a escribirla.

Sin embargo, se ha sabido que Francisco no estaba a favor de la idea. Diferentes fuentes en el Vaticano afirmaron que tomó algún esfuerzo para convencer al papa, quien entonces solo aceptó a regañadientes la publicación de la carta de Ouellet.

Nosotros nos reafirmamos en el grupo de los que creen que la “carta abierta” del card. Ouellet fue conjunta, pero si un bergogliano es el que lo refuta...

Mickens en realidad argumenta que el card. Ouellet publicó la “carta abierta” no para defender a Francisco sino para defenderse a sí mismo. Es más, Mickens pregunta: “¿Por qué él [el card. Ouellet] hizo este unilateral movimiento y no esperó por una declaración vaticana coordinada?

Ahora, esto podría señalar la desconfianza de una facción bergogliana —a la cual vendría a pertenecer Mickens—, llamémosle de hueso colorado, respecto de aquella —a la cual pertenecería el card. Ouellet— que no se subió al barco bergogliano desde el primer momento sino después. Es decir, a esta segunda facción, pese a mostrarse devota a Francisco, no le alcanzan las heridas de guerra para autenticarse ante los pertenecientes al linaje de los pertenecientes a la primera facción.

En el caso concreto, en Abr-19-2016 (como reseñamos en esta entrada), el periódico canadiense Le Journal de Montréal señalaba cómo el prefecto de la Congregación para los Obispos, card. Marc Ouellet, era ignorado por Francisco en sus propuestas para candidatos a obispos, haciéndo los nombramientos con candidatos de su preferencia y citaba los casos de Chicago, Madrid y Sydney.

Sólo después de verse ignorado y sobrepasado de esa forma, fue que el card. Ouellet comenzó a manifestar su interpretación de Amoris Lætitia de acuerdo con la línea de partido —denotando su rendición—, como por ejemplo lo denotaba su discurso de apertura de la Asamblea Plenaria de los obispos canadienses en Sep-25-2017 (ver aquí), extractos del mismo publicados en la edición diaria en italiano de L'Osservatore Romano, Nov-09-2017, pág 7. Pero mucho más categoricamente en un artículo de su autoría publicado en el mismo medio, de fecha Nov-21-2017, titulado “Acompañando, Discerniendo, Intergrando la Debilidad”.