Monday, January 23, 2012

Indiscreción vaticana: El Papa usa bastón cuando nadie lo ve


Esta indiscreción la trae el diario La Repubblica en la columna Il Monsignore, Ene-23-2012. Traducimos el aparte principal.

El bastón escondido del Papa

CIUDAD DEL VATICANO - También el Papa Benedicto XVI desde hace unos meses se decidió a usar el bastón para caminar como lo hizo su predecesor, el beato Juan Pablo II, en los últimos años de su pontificado. Pero, a diferencia del Papa Wojtyla que no tenía ninguna dificultad de usarlo en público, el Papa Ratzinger hasta ahora lo hace sólo cuando está en casa y ante los ojos de sus más cercanos colaboradores. Lejos de ojos indiscretos. Los que le rodean todos los días —a través de filtros de las habitaciones privadas del Palacio Apostólico Vaticano— desde hace meses ven que camina con dificultad, que cada vez es más incierto en sus movimientos y el peligro de que se caiga de repente siempre está al acecho. Como ya sucedió en las últimas vacaciones de verano transcurridas en Les Combes, en el Valle de Aosta, cuando Benedicto XVI cayó a tierra de la cama en su dormitorio causándose una lesión en la muñeca. De ahí la decisión de servirse del bastón cuando está en su apartamento. Dejándolo sólo cuando se trata de presidir las celebraciones públicas, audiencias o encuentros institucionales. En casa, sin embargo, se sirve siempre del bastón para hacer frente a un precario equilibrio sobretodo causado —al parecer— por problemas de circulación sanguínea en las piernas.

Problemas, aseguran al otro lado del Tíber, del todo “normales” para una persona anciana como Benedicto XVI que el próximo 16 de abril cumplirá 85 años y que, por otra parte, durante casi siete años está guiando la Iglesia Católica, sin ahorrar energías en el empeño pastoral, audiencias abarrotadísimas, celebraciones públicas, viajes nacionales e internacionales. Pero también una prolífica actividad como escritor cuyos libros puntualmente han escalado las alturas de los libros más vendidos del mundo. Por las aseguraciones que —se conocen del entorno papal— la salud de Joseph Ratzinger, próximo a cumplir 85 años, no manifesta ninguna preocupación.

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La lesión en la muñeca del Papa, a la que hace alusión el columnista, en realidad ocurrió en 2009 (ver aquí, aquí y aquí).

Independientemente de cualquier información al respecto, oramos por la salud del Pontifice, como es obligación de cualquier católico que se considere tal.