Tuesday, October 21, 2014

Sor Cristina estrena su —muy evangelizador— primer sencillo: “Like a Virgin”

Quisieron hacernos creer en un primer momento que el hecho de que una religiosa participara en la versión italiana de “The Voice” sería una forma de evangelizar, que nos lo diga, por ejemplo, Aciprensa.



Nosotros esa carnada no nos la comimos, por el contrario, creímos que a futuro la cosa iba a empeorar y, de hecho, sugerimos una cancioncita que podría interpretar la naciente estrella (ver aquí).

Ya uds. saben que después esta religiosa ganó el concurso, renovó sus votos y preparaba su primer album. Bien, ayer se estrenó su primer sencillo. Podemos decir que se cumplen nuestras expectativas: No es cierto que se intente evangelizar a nadie. El primer sencillo es la canción más conocida de Madonna, “Like a Virgin”. Eso sí, hay que buscarle —forzadamente— el lado evangelizador a la cosa, lo explica la propia Sor Cristina a Avennire. Esta es una porción de un artículo en español que Aleteia hace basado en esa entrevista.

Que la canción “Like a Virgin” de Madonna sea cantada por una religiosa puede parece una provocación. Sin embargo, sor Cristina lo niega y muestra que quiso reinterpretarla, “sin ninguna voluntad de provocar o de choque”. Una arriesgada apuesta que según explica la religiosa no es una imposición de la compañía discográfica, sino más bien una apuesta personal.

“Desde un punto de vista poético la canción se refiere a una tradición que incluye mucho textos importantes”, se justifica Sor Cristina que es consciente de que no siempre será bien interpretada: “Estoy lista para cualquier crítica porque este disco lo hemos trabajado con seriedad y honestidad”.

No, claro que esa canción no es que sea blasfema, ni mundana, ni nada de eso; ¡no, no, no! Es la gente la que es la mal pensada, porque no la escucha con “un punto de vista poético”.

Pero volvamos a lo de la tal oportunidad de evangelizar por ese medio: No es lo que con su primer sencillo le importa a la nobel estrella:

Para ella lo más importante de su paso por el programa fue el recitar el PadreNuestro y su esperanza e ilusión no es tanto la repercusión mediática de su aportación a “Like a Virgin” sino la cara que pondrá Madonna al escuchala: “Me gustaría ver su cara cuando le digan que quien la canta es una monja”.

¡Lo que cuenta es lo que vaya a decir Madonna!

Este dicho varía dependiendo de la latitud en que uno se encuentre, pero el fondo es el mismo y es lo que se nos viene a la mente: Cuando uno no vive como piensa, termina pensando como vive...

Cardenales y obispos conservadores expresan alivio por texto final del sínodo


Artículo de La Tercera de Santiago, Oct-21-2014, pág 20 (copia facsimilar en la imágen).

Cardenales y obispos conservadores expresan alivio por texto final del sínodo

El encuentro dejó en evidencia las diversas posiciones que existen en el seno de la Iglesia Católica.

“La Iglesia custodia una verdad de la que no se puede disponer”, delaró el cardenal De Paolis

El sínodo que reunió a obispos de todo el mundo para hablar de la familia y que concluyó el sábado dejó en evidencia las diversas voces que existen en el seno de la Iglesia Católica en temas que generan controversia como los de los divorciados, de los homosexuales y los matrimonios entre personas del mismo sexo. De esta forma, en el encuentro en Roma se reflejó el amplio abanico de opiniones. Sin embargo, la voz de los prelados más conservadores logró frenar en el documento final Relatio Synodi algunos conceptos que habían tomado fuerza en las discusiones. Así, en los temas de la homosexualidad y los divorciados que se vuelven a casar, abordados en tres párrafos del documento, no se logró el consenso necesario de dos tercios de los votantes para aprobar esos puntos.

Uno de los más críticos fue el cardenal estadounidense Raymond Burke, quien incluso dijo en una entrevista el viernes que el Papa Francisco “no es libre para cambiar las enseñanzas de la Iglesia con respecto de la inmoralidad de los actos homosexuales o la indisolubilidad del matrimonio o cualquier otra doctrina de la fe”. El cardenal que era desde 2009 prefecto del Tribunal Superior de la Signatura Apostólica dejará ese cargo y asumirá como jefe de la Orden de Malta.

El cardenal Velasio de Paolis, presidente emérito de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede, aseguró que en este sínodo “hubo un error de enfoque” y que “había demasiada carne en el asador; se comenzó sin certezas, pero no se puede discutir sobre todo: la Iglesia custodia una verdad de la que no se puede disponer”, según declaró en una entrevista con el medio Vatican Insider. Además, cuestionó que se discutiera de todo “como si tuviéramos que volver a fundar todo” y sostuvo que “la Iglesia debe comunicar una verdad recibida desde lo alto, y no acontentar las orientaciones de la opinión pública”.

Por su parte, el obispo de Poznan y presidente del episcopado de Polonia, Stanislaw Gadecki se mostró satisfecho del documento final del sínodo, y su alejamiento del texto elaborado en medio del debate interno. Gadecki, entrevistado por una radio de su país, dijo que él y otros prelados consideraban que el documento intermedio estaba “fuertemente ideologizado, porque veía más el lado sociológico que el lado teológico”, pero sobre todo porque “algunas de sus tesis parecían invertir la enseñanza de la Iglesia”. Sin embargo, sostiene el obispo de Poznan, se terminó en un texto “mucho más serio” y que en definitiva en la reunión en el Vaticano “no hubo nada revolucionario”.

Pese a lo reflejado en el texto final, el cardenal Luis Antonio Tagle, arzobispo de Manila y una voz muy distinta a las anteriores, descartó que eso sea una derrota de los sectores llamados “progresistas” y sostuvo que el tema de la posible admisión a los sacramentos a los divorciados y vueltos a casar “sigue abierta”. “Este sínodo extraordinario era solamente una etapa en el camino” y ese aspecto aparece claramente en las conclusiones aprobadas el sábado.

El cardenal alemán Walter Kasper, principal promotor de dar la comunión a los divorciados vueltos a casar, negó estar disconforme porque el tema no alcanzó el apoyo de dos tercios de los votos en el encuentro. “No estoy desilusionado por el resultado del sínodo”, dijo a la agencia Ansa. “Pienso que en el sínodo hubo una discusión libre, abierta, realista. Es un debate, ahora se irá al próximo año. Estoy calmo, tranquilo. Nadie esperaba una respuesta a este tema”, agregó Kasper.

El Papa Francisco quiso dejar claro el sábado que en el sínodo no se había puesto en entredicho la “verdad fundamental” del “sacramento del matrimonio: la indisolubilidad”. Y recordó que su papel como líder de la Iglesia Católica es el de “garantizar la unidad”.

Monday, October 20, 2014

La disculpa del card. Kasper y su convocatoria para una guerra mediática

El card. Kasper gradualmente (no estamos hablando de aquella gradualidad tan de moda por estos días) ha ido aceptando que sí hizo unos comentarios desobligantes sobre los participantes africanos en el Sínodo extraordinario sobre las familias (ver aquí, aquí y aquí). Esta es la parte correspondiente a la disculpa, la cual leemos en un artículo de Catholic World Report, el cual está basado a su vez en otro de Kath.net.

“Si una de mis observaciones fue considerada despectiva o insultante de los africanos, entonces realmente lo siento, esta no era y no es mi intención y no es totalmente mi punto de vista. El hecho de que la cultura de África, en algunos aspectos es diferente de Europa, nadie lo va a negar. Pero he estado muy a menudo en África como para no haber sido testigo de la cultura africana, la cual estimo altamente”.

Pero también, al final del artículo, presten atención, se lee:

Otro comentario hecho por el Cardenal Kasper hablando con Kath.net es bastante impresionante: habló de nuevo acerca de un “truco sucio deliberado” para denunciarlo. “El hecho de que medios de comunicación católicos (e infortunadamente un cardenal en persona) deban participar en ello, para derribar otra posición moralmente, es vergonzoso”, opinó Kasper. Cuando Kath.net hizo una contrapregunta subsiguiente sobre quién era ese cardenal, Kasper desafortunadamente no dio ninguna respuesta. El jubilado Cardenal Curial anunció, sin embargo, que “otros periodistas” van a tomar medidas contra tales “maquinaciones indignas”.

¿Entendimos bien, el card. Kasper está convocando a sus esbirros de entre la prensa para que hagan guerra mediática?

Sunday, October 19, 2014

FSSP en Ciudad de México, reseña de periódico de la Arquidiócesis


El semanal ECO, órgano comunicativo de la Arquidiócesis de México (Ciudad de México, se sobreentiende), en su edición de Oct-12-2014, pág 5 (copia facsimiar en la imágen), dedica un artículo referente al reciente establecimiento de la FSSP en esa jurisdicción, concretamente en la capilla de la Inmaculada Concepción (Salto del Agua).

Este el artículo.

Destina Arquidiócesis capilla para Misas en latín

Cada vez más jóvenes se interesan por mantener viva esta forma de adorar a Dios.

FRANCISCO LUNA MACÍAS

Hace apenas unos días, la Arquidiócesis de México dedicó la Capilla Inmaculada Concepción (Salto del Agua) para que se celebre de forma permanente el rito latino extraordinario o Misa Tridentina, mejor conocida como Misa en latín, con la idea del cardenal Norberto Rivera Carrera de “formar entorno a la misma, una comunidad de vida católica integral basada en este rito”, y donde los fieles puedan recibir los Sacramentos.

La celebración del rito latino extraordinario se llevaba a cabo comúnmente antes del Concilio Vaticano II y, seguramente, habrá fieles de esta Arquidiócesis que recuerden que se caracteriza porque el sacerdote celebra la Misa en latín, viendo hacia el altar –de espaldas a la congregación–, se entonan cantos gregorianos, y las damas se cubren con velo.

Se considera que el rito latino extraordinario es totalmente válido, dado que el Concilio Vaticano II no lo derogó. El encargado de esta capellanía, el P. Kenneth Fryar, refiere que desde el pontificado del Papa Juan Pablo II se ha intensificado el uso de la Misa Tridentina en distintas partes del mundo, aun cuando sea más usual el rito latino ordinario en lenguas nativas: español, francés, alemán u otras.

Más aún, afirma que el Papa Benedicto XVI dio a entender que las parroquias pueden celebrar el rito latino extraordinario en ocasiones, como lo sugiere en su carta apostólica Summorum Pontificum del año 2007. Por ello, las parroquias no requieren ningún permiso especial para celebrar Misas en latín, además de que se ratificó como la lengua oficial de la Iglesia Católica desde el Concilio Vaticano II. La Misa Tridentina fue establecida por el Papa Pío V en el Concilio de Trento (concluido en 1563).

El sacerdote insiste en que no hace falta saber latín para participar, “porque toda Misa entraña el misterio del sacrificio del cuerpo, alma, sangre y divinidad de Jesús. Aunque, para quien quiera seguir la liturgia en latín, con sus respectivas rúbricas, procuraremos facilitarles folletos con el ordinario y, aparte, la Misa dominical; aunque también hay misales”.

El P. Fryar asegura que este rito es especial porque contiene varios momentos de silencio, “que son como un velo con el que se cubre algo sagrado”. El sacerdote fue ordenado en el Seminario de Nuestra Señora de Guadalupe, en Nebraska, en los Estados Unidos –donde únicamente se emplea el rito latino extraordinario–, y que pertenece a la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro, fundada por el Papa Juan Pablo II hacia 1988.

La firma de este contrato entre la Arquidiócesis y la Fraternidad Sacerdotal San Pedro, contó con el impulso de la organización Una Voce, dedicada a difundir la celebración de Misas Tridentinas en distintas partes del mundo. Cabe la reiteración del P. Fryar, de que “este tipo de Misa de ninguna manera es elitista, sino que es patrimonio de todos los católicos”.

Por las razones antes descritas, hace la invitación a fieles de esta Arquidiócesis a que acudan a esta capilla a participar de esta forma de adorar a Dios.

Es de notar que estas celebraciones han despertado el interés de la juventud, y como menciona el P. Fryar: “muchos jóvenes están conociendo el rito latino extraordinario y lo están amando”, como Ignacio Guillén, quien participa como acólito en Misas Tridentinas, y refiere que “es un privilegio inmerecido poder servir tan cerca del altar”, al tiempo que invitó a más personas, especialmente jóvenes, a que conozcan esta manera de celebrar la Santa Misa.

La Capilla Inmaculada Concepción está ubicada en Eje Central y Arcos de Belén, en el Centro Histórico de la capital. Los horarios de Misa son: lunes, martes y miércoles, a las 12:00 p.m., jueves y sábados a las 7:00 p.m., y los domingos a las 10:00 a.m. (esta última con cantos gregorianos).

La Repubblica: El Papa emérito habría recibido presiones para actuar en el Sínodo en contra de Francisco

Esta sí es una novela bien descabellada, pero como sirve para desprestigiar a los —supuestos— conservadores que hay en la Iglesia...

La novela es historia de primera página de La Repubblica, Oct-19-2014. Nos limitamos a presentar este despacho en español de agencia AFP.

Ciudad del Vaticano, 19 de octubre (AFP) - El papa emérito Benedicto XVI rechazó con firmeza las presiones de los cardenales conservadores que le pidieron maniobrar contra la política de apertura del papa Francisco en el sínodo sobre la familia, reveló este domingo el diario La Repubblica.

Desde su dimisión en febrero de 2013, Joseph Ratzinger reside en un antiguo monasterio en el Vaticano, donde recibe a sus allegados y vive dedicado a la oración, la lectura y la escritura.

Según fuentes citadas por el diario italiano, el papa emérito respondió a los cardenales que fueron a verlo en secreto para protestar contra la política de Francisco: "yo no soy el Papa, no se dirijan a mí".

Y amistosamente le envió un mensaje al pontífice para ofrecerle su ayuda teológica, en la que es un referente.

"Cuando habla Benedicto XVI, siempre es para apoyar a Francisco", destacaron estos "atentos observadores" citados por La Repubblica. Y es que el alemán, conservador en lo doctrinal, se niega a que lo utilicen contra su sucesor.

Una vez más vemos el “anillo del pescador”

El “anillo del pescador” reapareció una vez más en la falange de la mano de Francisco. En esta ocasión durante la Misa para la conclusión del Sínodo extraordinario para la familia, en la que también se beatificó al Papa Paulo VI (imágenes de Getty Images).





Benedicto XVI en Misa de beatificación del Papa Paulo VI

No era para menos, Paulo VI fue quien nombró Arzobispo de Münich a Joseph Ratzinger y tres meses después lo hizo cardenal, la presencia de Benedicto XVI en la Misa en que beatificaron a Paulo VI era de esperarse. Estas son unas imágenes del Papa emérito durante la ocasión (a menos que se indique lo contrario, imágenes proporcionadas por Getty Images).

















El discurso de la standing ovation

En la conferencia de prensa de la noche del Sábado, Oct-18-2014, en la cual se presentó la Relatio final del Sínodo y el texto del discurso de Francisco para su conclusión, se dijo —en varias ocasiones— que este último había sido objeto por parte de los padres sinodales de un prolongado aplauso en pie de unos cinco minutos. Se prometió también que a futuro se haría disponible el video del mismo. Bien, este es el texto del discurso que mereció tal (traducción no oficial de Radio Vaticano).

Discurso del Santo Padre Francisco para la conclusión de la III Asamblea general extraordinaria del Sínodo de los Obispos

Queridos: Eminencias, Beatitudes, Excelencias, hermanos y hermanas:

¡Con un corazón lleno de reconocimiento y de gratitud quiero agradecer junto a ustedes al Señor que nos ha acompañado y nos ha guiado en los días pasados, con la luz del Espíritu Santo!

Agradezco de corazón a S. E. Card. Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo, S. E. Mons. Fabio Fabene, Sub-secretario, y con ellos agradezco al Relator S. E. Card. Peter Erdő y el Secretario Especial S. E. Mons. Bruno Forte, a los tres Presidentes delegados, los escritores, los consultores, los traductores, y todos aquellos que han trabajado con verdadera fidelidad y dedicación total a la Iglesia y sin descanso: ¡gracias de corazón!

Agradezco igualmente a todos ustedes, queridos Padres Sinodales, Delegados fraternos, Auditores, Auditoras y Asesores por su participación activa y fructuosa. Los llevare en las oraciones, pidiendo al Señor los ¡recompense con la abundancia de sus dones de su gracia!

Puedo decir serenamente que – con un espíritu de colegialidad y de sinodalidad – hemos vivido verdaderamente una experiencia de "sínodo", un recorrido solidario, un "camino juntos".

Y siendo “un camino" – como todo camino – hubo momentos de corrida veloz, casi de querer vencer el tiempo y alcanzar rápidamente la meta; otros momentos de fatiga, casi hasta de querer decir basta; otros momentos de entusiasmo y de ardor. Momentos de profunda consolación, escuchando el testimonio de pastores verdaderos (Cf. Jn. 10 y Cann. 375, 386, 387) que llevan en el corazón sabiamente, las alegrías y las lágrimas de sus fieles. Momentos de gracia y de consuelo, escuchando los testimonios de las familias que han participado del Sínodo y han compartido con nosotros la belleza y la alegría de su vida matrimonial. Un camino donde el más fuerte se ha sentido en el deber de ayudar al menos fuerte, donde el más experto se ha prestado a servir a los otros, también a través del debate. Y porque es un camino de hombres, también hubo momentos de desolación, de tensión y de tentación, de las cuales se podría mencionar alguna posibilidad:

- La tentación del endurecimiento hostil, esto es el querer cerrarse dentro de lo escrito (la letra) y no dejarse sorprender por Dios, por el Dios de las sorpresas (el espíritu); dentro de la ley, dentro de la certeza de lo que conocemos y no de lo que debemos todavía aprender y alcanzar. Es la tentación de los celantes, de los escrupulosos, de los apresurados, de los así llamados "tradicionalistas" y también de los intelectualistas.

- La tentación del “buenismo” destructivo, que a nombre de una misericordia engañosa venda las heridas sin primero curarlas y medicarlas; que trata los síntomas y no las causa y las raíces. Es la tentación de los "buenistas", de los temerosos y también de los así llamados “progresistas y liberalistas”.

- La tentacion de transformar la piedra en pan para romper el largo ayuno, pesado y doloroso (Cf. Lc 4, 1-4) y también de transformar el pan en piedra , y tirárla contra los pecadores, los débiles y los enfermos (Cf. Jn 8,7) de transformarla en “fardos insoportables” (Lc 10,27).

- La tentación de descender de la cruz, para contentar a la gente, y no permanecer, para cumplir la voluntad del Padre; de ceder al espíritu mundano en vez de purificarlo y inclinarlo al Espíritu de Dios.

- La Tentación de descuidar el “depositum fidei, considerándose no custodios, sino propietarios y patrones, o por otra parte, la tentación de descuidar la realidad utilizando ¡una lengua minuciosa y un lenguaje pomposo para decir tantas cosas y no decir nada!

Queridos hermanos y hermanas, las tentaciones no nos deben ni asustar ni desconcertar, ni mucho menos desanimar, porque ningún discípulo es más grande de su maestro; por lo tanto si Jesús fue tentado – y además llamado Belcebú (Cf. Mt 12,24) – sus discípulos no deben esperarse un tratamiento mejor.

Personalmente me hubiera preocupado mucho y entristecido sino hubieran estado estas tenciones y estas discusiones animadas; este movimiento de los espíritus, como lo llamaba San Ignacio (EE, 6) si todos hubieran estado de acuerdo o taciturnos en una falsa y quietista paz. En cambio he visto y escuchado – con alegría y reconocimiento – discursos e intervenciones llenos de fe, de celo pastoral y doctrinal, de sabiduría, de franqueza, de coraje y parresia. Y he sentido que ha sido puesto delante de sus ojos el bien de la Iglesia, de las familias y la “suprema lex”: la “salus animarum” (Cf. Can. 1752). Y esto siempre sin poner jamás en discusión la verdad fundamental del Sacramento del Matrimonio: la indisolubilidad, la unidad, la fidelidad y la procreatividad, o sea la apertura a la vida (Cf. Cann. 1055, 1056 y Gaudium et Spes, 48).

Esta es la Iglesia, la viña del Señor, la Madre fértil y la Maestra premurosa, que no tiene miedo de aremangarse las manos para derramar el olio y el vino sobre las heridas de los hombres (Cf. Lc 10,25-37); que no mira a la humanidad desde un castillo de vidrio para juzgar y clasificar a las personas. Esta es la Iglesia Una, Santa, Católica y compuesta de pecadores, necesitados de Su misericordia. Esta es la Iglesia, la verdadera esposa de Cristo, que busca ser fiel a su Esposo y a su doctrina. Es la Iglesia que no tiene miedo de comer y beber con las prostitutas y los publicanos (Cf. Lc 15). La Iglesia que tiene las puertas abiertas para recibir a los necesitados, los arrepentidos y ¡no sólo a los justos o aquellos que creen ser perfectos! La Iglesia que no se avergüenza del hermano caído y no finge de no verlo, al contrario, se siente comprometida y obligada a levantarlo y a animarlo a retomar el camino y lo acompaña hacia el encuentro definitivo con su Esposo, en la Jerusalén celeste.

¡Esta es la Iglesia, nuestra Madre! Y cuando la Iglesia, en la variedad de sus carismas, se expresa en comunión, no puede equivocarse: es la belleza y la fuerza del sensus fidei, de aquel sentido sobre natural de la fe, que viene dado por el Espíritu Santo para que, juntos, podamos todos entrar en el corazón del Evangelio y aprender a seguir a Jesús en nuestra vida, y esto no debe ser visto como motivo de confusión y malestar.

Tantos comentadores han imaginado ver una Iglesia en litigio donde una parte esta contra la otra, dudando hasta del Espíritu Santo, el verdadero promotor y garante de la unidad y de la armonía en la Iglesia. El Espíritu Santo que a lo largo de la historia ha conducido siempre la barca, a través de sus Ministros, también cuando el mar era contrario y agitado y los Ministros infieles y pecadores.

Y, como he osado decirles al inicio, era necesario vivir todo esto con tranquilidad y paz interior también, porque el sínodo se desarrolla cum Petro et sub Petro, y la presencia del Papa es garantía para todos.

Por lo tanto, la tarea del Papa es aquella de garantizar la unidad de la Iglesia; es aquella de recordar a los fieles su deber de seguir fielmente el Evangelio de Cristo; es aquella de recordar a los pastores que su primer deber es nutrir la grey que el Señor les ha confiado y de salir a buscar – con paternidad y misericordia y sin falsos miedos – la oveja perdida.

Su tarea es la de recordar a todos que la autoridad en la Iglesia es servicio (Cf. Mc 9,33-35) como ha explicado con claridad el Papa Benedicto XVI con palabras que cito textualmente: “la Iglesia esta llamada y se empeña en ejercitar este tipo de autoridad que es servicio, y la ejercita no a título propio, sino en el nombre de Jesucristo… a través de los Pastores de la Iglesia, de hecho, Cristo apacienta a su grey: es Él que la guía, la protege, la corrige porque la ama profundamente. Pero el Señor Jesús, Pastor supremo de nuestras almas, ha querido que el Colegio Apostólico, hoy los Obispos, en comunión con el Sucesor de Pedro … participaran en este misión suya de cuidar al pueblo de Dios, de ser educadores de la fe, orientando, animando y sosteniendo a la comunidad cristiana, o como dice el Concilio, “cuidando sobre todo que cada uno de los fieles sean guiados en el Espíritu santo a vivir según el Evangelio su propia vocación, a practicar una caridad sincera y operosa y a ejercitar aquella libertad con la que Cristo nos ha librado” (Presbyterorum Ordinis, 6)… Y a través de nosotros – continua el Papa Benedicto – es que el Señor llega a las almas, las instruyen las custodia, las guía. San Agustín en su Comentario al Evangelio de San Juan dice: “Sea por lo tanto un empeño de amor apacentar la grey del Señor” (123,5); esta es la suprema norma de conducta de los ministros de Dios, un amor incondicional, como aquel del buen Pastor, lleno de alegría, abierto a todos, atento a los cercanos y premuroso con los lejanos (Cf. S. Agustín, Discurso 340, 1; Discurso 46,15), delicado con los más débiles, los pequeños, los simples, los pecadores, para manifestar la infinita misericordia de Dios con las confortantes de la esperanza (Cf. Id., Carta 95,1)” (Benedicto XVI Audiencia General, miércoles, 26 de mayo de 2010).

Por lo tanto la Iglesia es de Cristo – es su esposa – y todos los Obispos del Sucesor de Pedro, tienen la tarea y el deber de custodiarla y de servirla, no como patrones sino como servidores. El Papa en este contexto no es el señor supremo sino más bien el supremo servidor – el “servus servorum Dei”; el garante de la obediencia , de la conformidad de la Iglesia a la voluntad de Dios, al Evangelio de Cristo y al Tradición de la Iglesia poniendo de parte todo arbitrio personal, siendo también – por voluntad de Cristo mismo – “el Pastor y Doctor supremo de todos los fieles” (Can. 749) y gozando “de la potestad ordinaria que es suprema, plena, inmediata y universal de la iglesia” (Cf. Cann. 331-334).

Queridos hermanos y hermanas, ahora todavía tenemos un año para madurar con verdadero discernimiento espiritual, las ideas propuestas y encontrar soluciones concretas a las tantas dificultades e innumerables desafíos que las familias deben afrontar; para dar respuesta a tantos desánimos que circundan y sofocan a las familias, un año para trabajar sobre la “Relatio Synodi” que es el reasunto fiel y claro de todo lo que fue dicho y discutido en esta aula y en los círculos menores.

¡El Señor nos acompañe y nos guie en este recorrido para gloria de Su nombre con la intercesión de la Virgen María y de San José! ¡Y por favor no se olviden de rezar por mí!.

Saturday, October 18, 2014

Mensaje de la Asamblea del Sínodo sobre Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización

El mensaje lo tomamos de la traducción al español que presenta el boletín diario de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, desconocemos si es una traducción oficial. El original viene publicado en italiano también en el boletín diario de la Oficina de Prensa de la Santa Sede. Más tarde hoy se supone conoceremos el documento final.

III ASAMBLEA GENERAL EXTRAORDINARIA DEL SÍNODO DE LOS OBISPOS

MENSAJE

Los Padres Sinodales, reunidos en Roma junto al Papa Francisco en la Asamblea Extraordinaria del Sínodo de los Obispos, nos dirigimos a todas las familias de los distintos continentes y en particular a aquellas que siguen a Cristo, que es camino, verdad y vida. Manifestamos nuestra admiración y gratitud por el testimonio cotidiano che ofrecen a la Iglesia y al mundo con su fidelidad, su fe, su esperanza y su amor.

Nosotros, pastores de la Iglesia, también nacimos y crecimos en familias con las más diversas historias y desafíos. Como sacerdotes y obispos nos encontramos y vivimos junto a familias que, con sus palabras y sus acciones, nos mostraron una larga serie de esplendores y también de dificultades.

La misma preparación de esta asamblea sinodal, a partir de las respuestas al cuestionario enviado a las Iglesias de todo el mundo, nos permitió escuchar la voz de tantas experiencias familiares. Después, nuestro diálogo durante los días del Sínodo nos ha enriquecido recíprocamente, ayudándonos a contemplar toda la realidad viva y compleja de las familias.

Queremos presentarles las palabras de Cristo: “Yo estoy ante la puerta y llamo, Si alguno escucha mi voz y me abre la puerta, entraré y cenaré con él y él conmigo” (Ap 3, 20). Como lo hacía durante sus recorridos por los caminos de la Tierra Santa, entrando en las casas de los pueblos, Jesús sigue pasando hoy por las calles de nuestras ciudades. En sus casas se viven a menudo luces y sombras, desafíos emocionantes y a veces también pruebas dramáticas. La oscuridad se vuelve más densa, hasta convertirse en tinieblas, cuando se insinúan el mal y el pecado en el corazón mismo de la familia.

Ante todo, está el desafío de la fidelidad en el amor conyugal. La vida familiar suele estar marcada por el debilitamiento de la fe y de los valores, el individualismo, el empobrecimiento de las relaciones, el stress de una ansiedad que descuida la reflexión serena. Se asiste así a no pocas crisis matrimoniales, que se afrontan de un modo superficial y sin la valentía de la paciencia, del diálogo sincero, del perdón recíproco, de la reconciliación y también del sacrificio. Los fracasos dan origen a nuevas relaciones, nuevas parejas, nuevas uniones y nuevos matrimonios, creando situaciones familiares complejas y problemáticas para la opción cristiana.

Entre tantos desafíos queremos evocar el cansancio de la propia existencia. Pensamos en el sufrimiento de un hijo con capacidades especiales, en una enfermedad grave, en el deterioro neurológico de la vejez, en la muerte de un ser querido. Es admirable la fidelidad generosa de tantas familias que viven estas pruebas con fortaleza, fe y amor, considerándolas no como algo que se les impone, sino como un don que reciben y entregan, descubriendo a Cristo sufriente en esos cuerpos frágiles.

Pensamos en las dificultades económicas causadas por sistemas perversos, originados “en el fetichismo del dinero y en la dictadura de una economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano” (Evangelii gaudium, 55), que humilla la dignidad de las personas. Pensamos en el padre o en la madre sin trabajo, impotentes frente a las necesidades aun primarias de su familia, o en los jóvenes que transcurren días vacíos, sin esperanza, y así pueden ser presa de la droga o de la criminalidad.

Pensamos también en la multitud de familias pobres, en las que se aferran a una barca para poder sobrevivir, en las familias prófugas que migran sin esperanza por los desiertos, en las que son perseguidas simplemente por su fe o por sus valores espirituales y humanos, en las que son golpeadas por la brutalidad de las guerras y de distintas opresiones. Pensamos también en las mujeres que sufren violencia, y son sometidas al aprovechamiento, en la trata de personas, en los niños y jóvenes víctimas de abusos también de parte de aquellos que debían cuidarlos y hacerlos crecer en la confianza, y en los miembros de tantas familias humilladas y en dificultad. Mientras tanto, “la cultura del bienestar nos anestesia y [...] todas estas vidas truncadas por la falta de posibilidades nos parecen un mero espectáculo que de ninguna manera nos altera” (Evangelii gaudium, 54). Reclamamos a los gobiernos y a las organizaciones internacionales que promuevan los derechos de la familia para el bien común.

Cristo quiso que su Iglesia sea una casa con la puerta siempre abierta, recibiendo a todos sin excluir a nadie. Agradecemos a los pastores, a los fieles y a las comunidades dispuestos a acompañar y a hacerse cargo de las heridas interiores y sociales de los matrimonios y de las familias.

***

También está la luz que resplandece al atardecer detrás de las ventanas en los hogares de las ciudades, en las modestas casas de las periferias o en los pueblos, y aún en viviendas muy precarias. Brilla y calienta cuerpos y almas. Esta luz, en el compromiso nupcial de los cónyuges, se enciende con el encuentro: es un don, una gracia que se expresa –como dice el Génesis (2, 18)– cuando los dos rostros están frente a frente, en una “ayuda adecuada”, es decir semejante y recíproca. El amor del hombre y de la mujer nos enseña que cada uno necesita al otro para llegar a ser él mismo, aunque se mantiene distinto del otro en su identidad, que se abre y se revela en el mutuo don. Es lo que expresa de manera sugerente la mujer del Cantar de los Cantares: “Mi amado es mío y yo soy suya... Yo soy de mi amado y él es mío” (Ct 2, 17; 6, 3).

El itinerario, para que este encuentro sea auténtico, comienza en el noviazgo, tiempo de la espera y de la preparación. Se realiza en plenitud en el sacramento del matrimonio, donde Dios pone su sello, su presencia y su gracia. Este camino conoce también la sexualidad, la ternura y la belleza, que perduran aún más allá del vigor y de la frescura juvenil. El amor tiende por su propia naturaleza a ser para siempre, hasta dar la vida por la persona amada (cf. Jn 15, 13). Bajo esta luz, el amor conyugal, único e indisoluble, persiste a pesar de las múltiples dificultades del límite humano, y es uno de los milagros más bellos, aunque también es el más común.

Este amor se difunde naturalmente a través de la fecundidad y la generatividad, que no es sólo la procreación, sino también el don de la vida divina en el bautismo, la educación y la catequesis de los hijos. Es también capacidad de ofrecer vida, afecto, valores, una experiencia posible también para quienes no pueden tener hijos. Las familias que viven esta aventura luminosa se convierten en un testimonio para todos, en particular para los jóvenes.

Durante este camino, que a veces es un sendero de montaña, con cansancios y caídas, siempre está la presencia y la compañía de Dios. La familia lo experimenta en el afecto y en el diálogo entre marido y mujer, entre padres e hijos, entre hermanos y hermanas. Además lo vive cuando se reúne para escuchar la Palabra de Dios y para orar juntos, en un pequeño oasis del espíritu que se puede crear por un momento cada día. También está el empeño cotidiano de la educación en la fe y en la vida buena y bella del Evangelio, en la santidad. Esta misión es frecuentemente compartida y ejercitada por los abuelos y las abuelas con gran afecto y dedicación. Así la familia se presenta como una auténtica Iglesia doméstica, que se amplía a esa familia de familias que es la comunidad eclesial. Por otra parte, los cónyuges cristianos son llamados a convertirse en maestros de la fe y del amor para los matrimonios jóvenes.

Hay otra expresión de la comunión fraterna, y es la de la caridad, la entrega, la cercanía a los últimos, a los marginados, a los pobres, a las personas solas, enfermas, extrajeras, a las familias en crisis, conscientes de las palabras del Señor: “Hay más alegría en dar que en recibir” (Hch 20, 35). Es una entrega de bienes, de compañía, de amor y de misericordia, y también un testimonio de verdad, de luz, de sentido de la vida.

La cima que recoge y unifica todos los hilos de la comunión con Dios y con el prójimo es la Eucaristía dominical, cuando con toda la Iglesia la familia se sienta a la mesa con el Señor. Él se entrega a todos nosotros, peregrinos en la historia hacia la meta del encuentro último, cuando Cristo “será todo en todos” (Col 3, 11). Por eso, en la primera etapa de nuestro camino sinodal, hemos reflexionado sobre el acompañamiento pastoral y sobre el acceso a los sacramentos de los divorciados en nueva unión.

Nosotros, los Padres Sinodales, pedimos que caminen con nosotros hacia el próximo Sínodo. Entre ustedes late la presencia de la familia de Jesús, María y José en su modesta casa. También nosotros, uniéndonos a la familia de Nazaret, elevamos al Padre de todos nuestra invocación por las familias de la tierra:

Padre, regala a todas las familias la presencia de esposos fuertes y sabios, que sean manantial de una familia libre y unida.

Padre, da a los padres una casa para vivir en paz con su familia.

Padre, concede a los hijos que sean signos de confianza y de esperanza y a jóvenes el coraje del compromiso estable y fiel.

Padre, ayuda a todos a poder ganar el pan con sus propias manos, a gustar la serenidad del espíritu y a mantener viva la llama de la fe también en tiempos de oscuridad.

Padre, danos la alegría de ver florecer una Iglesia cada vez más fiel y creíble, una ciudad justa y humana, un mundo que ame la verdad, la justicia y la misericordia.

Friday, October 17, 2014

Contraataque del card. Kasper sobre reciente entrevista: No fue entrevista, fue grabación subrepticia


Habíamos quedado en que una grabación demostraba que la entrevista que el card. Kasper negaba haber concedido a agencia Zenit, sí fue concedida (ver aquí). El meollo de esa entrevista es que en ella el card. Kasper hizo unas desobligantes —por cierto nada misericordinas, aludiendo a la bandera que le dió por empuñar en los años recientes— afirmaciones sobre los participantes africanos en el Sínodo extraordinario sobre la familia.

Kath.net publica el Viernes, Oct-17-2014, un nuevo artículo al respecto en el cual dice que el card. Kasper comunicó a esa agencia:

“No comentaré ni mucho menos autorizaré una conversación privada, que no era una entrevista, con otros dos periodistas y que un tercero, al cual no conozco en absoluto y que tampoco se me presentó, grabó a escondidas. Esos no son modos periodísticos honestos”.

Esperamos que lo hayan notado, el card. Kasper ahora sale con el argumento de que la grabación fue obtenida de manera subrepticia. ¿Quiere eso decir que no puede sostener en público lo que dice en privado? La pregunta surge porque es evidente que esos comentarios inaceptables a los que referimos arriba, los dijo. Creeríamos que en el tiempo futuro estaríamos anunciando que el card. Kasper va demandar a quien lo grabó de forma subrepticia.